Wednesday, February 6, 2008

Fashion Week: The Ladies Who Lunch


Vaya al desfile de “Rag & Bone” y se encontrará con Julianne Moore y Gisele Bundchen en la primera fila.
Rose McGowan y Joss Stone ponen sus lindas caras junto a la pasarela de BCBG., y Chloè Sevigny no podría faltar en alguna fiesta de la ultra-trendy tienda “Opening Ceremony”, que esta temporada lanzó la propia colección de la actriz.

Pero si tiene la suerte de asomarse por el “front row” de Carolina Herrera, Michael Kors, Oscar de la Renta, Badgley Mishka o Jackie Rogers, descubrirá que aquí, donde la moda es tan hermosa y clásica como cara y exclusiva, las estrellas son otro tipo de mujeres.

The ladies who lunch.

El nombre es algo injusto, porque este grupo de “socialites of a certain age” hacen mucho mas que almorzar. Hay “benefits”, comités y caridades. Y aunque eso, almorzar, fuera lo único que hacen, ponen tal esfuerzo, tal dedicación y conciencia en la tarea, que pareciera que una “club salad” compartida entre amigas en “La Goulue” o el “Four Seasons” no solo es el evento mas importante del día, sino el único.

Pasee una mañana por Madison Avenue y ahí las verá, exquisitamente vestidas y enjoyadas, inevitablemente en tacos de Blahnik o Louboutin ( ¿Sergio Rossi? I don’t think so), paseando un perro que es vestido y tratado como un niño y que a menudo responde a un nombre en francés.

Chou- chou. Olivier. Jacqueline.

Las ladies who lunch van siempre apuradas, y cuando se encuentran en la puerta de Bergdorf Goodman, Hermès o Prada, se saludan a la rápida con dos besos al aire y repiten, una vez mas, la promesa de su cofradía: Let’s do lunch!!
Dos besos mas, y ahí van, rumbo a Frederic Fekkai para adquirir el perfecto rubio platinado, al cirujano plástico de la calle 72, al masajista, la tarorista, la nutricionista, la manicurista o cualquier miembro del ejército que las mantiene en perfecta forma.

Por que eso si que no está en duda: the ladies look good.

Es imposible adivinar si tienen cuarenta o sesenta, pero a la edad que sea, su piel luce suave y sin un poro a la vista, sus piernas siguen ágiles y bien torneadas, y sus labios- en otro signo inequívoco de su privilegiada vida- no pierden jamás el brillo o la forma.

Sentadas juntas durante la Fashion Week de Nueva York, las ladies who lunch- que, dicho sea de paso, consideran dos lechugas y un “cherry tomato”, lunch- observan a las modelos en la pasarela con la severidad de la mas estricta editora. Toman apuntes, cómo no, discuten, debaten y susurran frente a cada “look”.

Esa misma tarde, llaman a su “vendeuse” favorita y, Amex Platinum en mano, encargan el guardarropa que las acompañará en seis meses mas.

“Number one, number twelve”, ordenarán en el teléfono. “y la blusa azul con los pantalones negros de la salida final. ¿Cuánto es el total?”

La “vendeuse” dará una astronómica cifra al otro lado del teléfono, en absoluta reserva y privacidad.

“Not bad”, dirá la lady, sin una gota de asombro, “not bad”.

Fotos@Manuel Santelices

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