Thursday, October 29, 2009

Who Shot Rock & Roll? They did!!



"Who Shot Rock & Roll", la exhibicion que tuvo su "press preview" hoy en el Brooklyn Museum, es una leccion de rock, de historia y de fotografia.














Wednesday, October 28, 2009

Urs Fischer en el New Museum


Urs Fisher, el "proximo Jeff Koons" segun algunos criticos, inaugura mañana su exhibición en el New Museum de Nueva York, su primera en un museo de Estados Unidos.
Hoy fue el “press preview”.








Thursday, October 8, 2009

Almodovar-Cruz...A Love Story


Antes de siquiera escribir el primer párrafo de este post debemos aclarar que no, no sabemos si Penélope Cruz está o no embarazada. Pero si lo está, no lo parece.

La actriz entró hoy por la noche al auditorio de The New York Times con el pelo largo bien tomado detrás de un cintillo, montada en altos tacos y envuelta en un ajustado vestido negro que dejaba al descubierto suficientes curvas para justificar su estatus de “sex symbol” pero no tantas como para amenazar su fama de “fashion icon”.

¿Y el vientre? Invisible.

Detrás de ella, Almodóvar, que sí mostró orgulloso su barriguita en una polera rojo furioso semi escondida debajo de una chaqueta de cuero negro. Apenas se sentó en su silla, el director aclaró que se pondría lentes de sol- aunque el auditorio no tenia ventanas y ya era de noche- porque sufría “fotofobia”, y pidió que lo perdonaran si no entendía todo lo que se decía, porque su inglés es, con suerte, rudimentario, y porque está sordo del oído derecho.

Y entonces comenzó la conversación, parte de la serie TimesTalks, que en esta ocasión fue conducida por Lynn Hirschberg, una de las editoras de The New York Times Magazine, y que se concentró en la relación entre la estrella y el director y su nueva película,
“Los Abrazos Rotos”, que se estrenará en Estados Unidos el 20 de Noviembre.

Escuchando hablar a la pareja quedan pocas dudas de que la suya es una historia de amor.

Penélope contó que había soñado con trabajar con Pedro Almodóvar desde que vio “Átame” a los 13 años. “Esa fue la película que me hizo decidir convertirme en actriz”, dijo, “Al día siguiente salí, conseguí una agente- la misma que tengo hasta hoy- y comencé a ir a audiciones. Hice algunas cosas, pero seguía obsesionada con Pedro. Averigüé donde vivía, y muchas veces fui a la esquina de su calle por si lo veía aparecer en la terraza de su departamento. Mentí sobre mi edad para entrar a ‘La Gloria’, el club que él frecuentaba por entonces, pero nunca lo encontré”.

Como todos los grandes romances, este también está lleno de coincidencias y malos entendidos. Mientras Penélope recorría las calles de Madrid buscando a Almodóvar, Almodóvar se enamoraba de ella observándola en “Jamón Jamón”, la película de Bigas Luna donde la actriz devoró a besos a Javier Bardem y donde demostró una intensidad y sensualidad que, francamente, habrían resultado alarmantes para cualquiera que hubiera sabido que esa jovencita- todo boca y todo pelo- tenia apenas 17. Y sí, para conseguir el papel Penélope volvió a mentir sobre su edad.

“Un día estaba secándome el pelo en el baño de mi casa cuando mi madre me aviso que Almodóvar estaba al teléfono. Pensé que era una broma”, contó. El director no le dio un papel en “Kika” porque era demasiado joven, pero le prometió no la olvidaría. Y así fue. Un par de años después le dio un pequeño rol en “Carne Trémula” y luego uno protagónico en “Todo Sobre mi Madre’. “Me explicó que se trataba de una monja enamorada de un travesti, que tiene un hijo con él y se enferma de Sida. ¿Cómo podía decir que no?”.

El asunto suena trágico y divertido, las dos columnas de toda la obra del director español. “Esa es una característica de nuestra cultura”, explicó él, “Nos reímos de las tragedias porque es la única forma de soportar el dolor”.

“Los Abrazos Rotos” no es una excepción, y esta historia de una bellísima mujer que sueña con ser actriz y que vive bien cuidada por su maduro y millonario amante, está llena de drama y comedia. En una escena, el magnate se entera de la repulsión que provoca en su concubina- y no hay otra forma de describirla- cuando contrata a una lectora de labios para que descifre lo que dice sobre él en un seudo-documental- un reality show- sin sonido. La idea se le ocurrió, dijo Almodóvar, después de que los canales de noticias españolas contrataran a un personaje similar para averiguar que le había dicho Letizia de Asturias al Príncipe Felipe en el altar el día de su matrimonio. “Le dijo ‘todo es tan hermoso’, y el país, que estaba esperando algo mas sabroso, quedó decepcionado. De ahí en adelante todos los políticos españoles hablan con la boca tapada”.
El comentario arrancó risas en los casi 400 afortunados presentes esa noche, y las risas siguieron durante casi dos horas, porque Almodóvar, genio que es, habla como piensa, y todo lo que piensa es irónico, dramático, teatral, sentimental y divertido, una verborrea manchega tan magistral que parece haber sido dictada por el mejor escritor español.

Y hablando de escritores, alguien le preguntó qué consejo le daría a los jóvenes guionistas. Sacándose los lentes, el director advirtió que consejos no daba, y reglón seguido se contradijo a sí mismo y dio el mejor de todos. “Escriban sobre lo que les da miedo. Escriban sobre lo que les da vergüenza. No piensen en el mercado. Súbanse al metro, al autobús, párense al medio y escuchen las conversaciones ajenas. Escriban sobre lo que aman, aunque les suene ridículo. Y escriban desde el corazón”.

Penélope, que tiene la actitud cuidada de los que saben que todos los ojos están permanentemente sobre ellos, puso sus manos en su pecho y dijo entonces que Almodóvar había hecho su vida mas plena. “Pedro está abierto a la vida y a la gente”, aseguró, “Escucha y se ríe con todo el mundo. Está siempre rodeado de travestis, de ancianos, de jóvenes, de gente con historias…Ver la vida a través de sus ojos es una experiencia espectacular’.

La actriz comparó al español con Woody Allen y dijo que ambos tenían una visión similar sobre las ironías de la vida. Los dos, agregó, son capaces de ver lo divertido en la tragedia. “Cuando estábamos rodando ‘Vicky Cristina Barcelona’ tenia miedo de exagerar la locura de mi personaje, Maria Elena, pero Woody me dijo que no, que siguiera igual de loca, porque había conocido muchas mujeres como esas en su vida”.

Una de las ventajas de una conversación de largo aliento como las que organiza con bendita frecuencia The New York Times, es que hay tiempo y espacio para hablar de casi todo. Y si el que habla es uno de los grandes del cine, conviene escuchar cada palabra.
Almodóvar habló de su niñez en La Mancha, de cómo ese aquelarre de mujeres con las que creció se convirtió en la inspiración para “Volver”, una de sus películas mas autobiográficas y la de mayor éxito comercial.

Dijo que recordaba perfectamente a su madre y sus amigas, besándolo como pulpos, bigotudas y chismosas, completamente inconscientes de que él, a los cuatro años, ya escuchaba y guardaba todas sus historias. Para crear el rol principal de esa película- que le valió a Penélope su primera nominación a un Oscar- vio viejos filmes del neorrealismo italiano, esos fabulosos dramas protagonizados por Sophia Loren y Ana Magnani.
“En el cine español las madres nunca fueron sensuales, pero en el italiano sí. En ‘Dos Mujeres’ la Loren es madre por sobre todas las cosas, pero también es increíblemente sexual. Quise darle ese regalo a mi propia madre”.

Luego, sin siquiera dar un suspiro, habló de moda y de cómo los trajes y vestidos son parte fundamental de sus personajes. Contó que el vestido Chanel que Lena- su personaje protagónico en “Los Abrazos Rotos”- luce en una glamorosa escena es un símbolo “de todas las cadenas doradas que la atan”, y como John Galliano creó para la película un vestido rojo inspirado en el “new look” de Dior, que para él es el perfecto emblema del “film noir” de Hollywood en los años 50.

Y de ahí al color, otra de sus muletillas, vibrando en todas sus películas. “Pinto los muros y los pisos del color que me gusta”, explicó, “y luego pongo a los actores y sus vestidos contra él, para ver como se ven. El rojo es un color importantísimo en mis filmes, primero porque es muy español, y segundo porque se ve bien en todas partes. Mis autos son todos rojos, porque es un color que combina con cualquier carretera”.

Y de ahí a la música, las magnificas melodías que en sus últimas siete películas han sido creadas por Alberto Iglesias. “Tengo la suerte enorme de trabajar con él”, confesó, “porque no solo es un gran compositor, sino también una buena persona y eso es muy importante. Alberto no tiene ego y no le importa que yo, que de música se poco, le diga que tal o cual nota no me suena. No se si debería decirlo, pero mi colaboración con Ennio Morricone fue muy distinta. En ‘Átame’ ocupé menos de la mitad de la música que había compuesto’.

Almodóvar tiene con Penélope una relación similar a la que algún día tuvo con Antonio Banderas. Pero, como sugieren sus declaraciones de esta noche en Nueva York, ese fue un romance que murió de forma natural. “Ensayo muchísimo con mis actores, porque a menudo la décima toma es la mejor”, dijo, “Pero con Antonio era distinto. Confiaba mucho en sus instintos, que en esa época eran fantásticos. Le rogaba que no aprendiera sus parlamentos, que actuara siguiendo su intuición porque siempre resultaba mejor. Cuando pensaba mucho en una escena era una catástrofe”.

Mientras Banderas se ha entregado en cuerpo y alma a Hollywood, Almodóvar, a pesar de todas las invitaciones, sigue manteniendo una saludable distancia. “No me niego a hacer una película en inglés si el guión me gusta. Lo que no haría es una producción de Hollywood; creo que saldría perdiendo en la traducción”.
Uno de los mas cercanos intentos fue un “re-make” de “Two for the Road”, la película de 1967 de Stanley Donen, protagonizada por Albert Finney y Autrey Hepburn. “Yo no soy el director adecuado”, dijo, “Y es un filme que todavía me suena increíblemente moderno. ¿Pero no seria Penélope una perfecta Autrey Hepburn?”.

Penélope, sonriendo con sus ojos oscuros, se quedó en silencio y simplemente puso su mano sobre el hombro del director.

Monday, September 7, 2009

Anchor Woman


ABC acaba de anunciar que Diane Sawyer será la conductora de su noticiero central a partir de Enero próximo. La noticia, según algunos, es revolucionaria porque por primera vez el segmento de las 6:30 a las 7 PM, el horario de “prime news” en las cadenas abiertas norteamericanas, estará dominado por mujeres. (Katie Couric está a cargo del noticiero en CBS).

Pero esta es una revolución a medias y totalmente tardía, como recordó Alessandra Stanley en The New York Times este fin de semana, porque con noticias 24/7 en el insufrible cable, los “noticieros centrales” hace rato que perdieron todo poder e influencia.

Son una reliquia, un símbolo añejo de esos mismos tiempos en que uno esperaba el día de mañana para leer las noticias de ayer en el periódico.

Lo que sí merece un titular es la propia Sawyer, que aunque comparte el pelo rubio, la voz aterciopelada, la cara bonita y las largas piernas que abundan entre las lectoras de noticias- a veces pareciera que Fox y CNN buscan las suyas entre ex finalistas de Miss América circa 1993-, tiene un elemento que la distingue del resto: su edad.

Diane tiene 62 años.

62 años estupendamente bien mantenidos- “ridículamente” bien mantenidos, según la Stanley- pero 62 al fin y al cabo.

¿Cuándo fue la ultima vez que vió a una mujer de esa edad avanzar en su carrera televisiva?

La televisión- y que no haya malentendidos; soy un adicto- es una moledora de carne cuando se trata de talentos femeninos. Aquí la carrera es corta y cruel, como la de una bailarina, e incluye la lectura del pronostico del tiempo o el reporteo de concursos culinarios entre los 20 y los 30, el noticiero de la tarde o despachos “serios” desde la bolsa entre los 30 y los 40, y, después de eso, encontrarse en la incómoda posición de saber que sus jefes no tienen idea qué hacer con un “rostro” que ya comienza a mostrar un par de arrugas.

¿Y Barbara Walters?, dirá usted. ¿Y Meredith Vieira? ¿Y Christiane Amanpour?

Y ahí se quedará, tratando de pensar en otro ejemplo.

Los ejecutivos de televisión le dirán que este es un fenómeno inevitable, que la televisión es un “medio visual” y que por lo tanto exige ciertos estándares de belleza física.

E inmediatamente después se despedirán, porque van corriendo atrasados a celebrar el cumpleaños numero 104 de Larry King.

Así las cosas, no queda mas que celebrar la llegada de la Sawyer- que dicho sea de paso es la mujer del brillante director Mike Nichols- como una brisa de aire fresco en los noticieros americanos.

¡Viva la revolución!

Thursday, August 13, 2009

The September Issue


Antes de leer el próximo párrafo, vaya a su botiquín y busque un “Enviex” para evitar un ataque de envidia.

Hoy vi “The September Issue”, el documental de R.J. Cutler sobre la creación de la edición de Septiembre del 2007 de “Vogue”, la mas grande en la historia de la revista.

840 páginas.

La película, que no se estrenará en Estados Unidos hasta el 11 de Septiembre- justo cuando comienza la Fashion Week de Nueva York-, ha sido motivo de comentarios y rumores durante meses porque, claro, en el centro de la acción está Anna Wintour, editora en Jefe de “Vogue”.

Si no sabe de quién estoy hablando, es porque jamás leyó este blog.

El filme ha sido ampliamente publicitado como una mirada íntima al cerrado circulo que rodea a la editora y, mejor aun, un rarísimo vistazo al carácter y la personalidad de la que muchos consideran la mujer mas poderosa en el mundo de la moda internacional, un fabuloso insecto fashionista talla 2 con nervios de acero y vocación de dictadora.

Pues bien, ni con todo su poder y gloria, Anna fue capaz de evitar que Grace Coddington, literalmente, le robara la película.

Este es un asalto inesperado y bienvenido, porque la Coddington, que en “The September Issue” es descrita- por la misma Wintour, no less- como “la editora de modas mas brillante del mundo, un verdadero genio”, trae humor, simpatía, sentido común y, más que nada, humanidad, a un mundo que de otra manera habría quedado plasmado en el celuloide como un universo frío y calculado.

El mundo de la moda.

A diferencia de otros geniales documentales sobre el tema como “Unzipped” – sobre Isaac Mizrahi- o “Valentino: El Ultimo Emperador”, esta es una película absolutamente despojada de glamour.

Aquí todo es negocios, y minutos pasan y pasan mientras Anna, con la rigurosidad de un general, planea transacciones y complots, da consejos sobre ventas y entregas de mercancía, lanza millonarias sesiones de fotos al tarro de basura porque no le gusta el resultado, o, con una sola mirada, decide que tal o cuál vestido de couture no tendrá un espacio en su revista y quedará, por lo tanto, condenado al olvido.

Negocio cruel el suyo, para el que está bien preparada.

Hija de uno de los periodistas mas respetados de Inglaterra, su hermano, según explica en la película, se dedica a conseguir habitación para los mas necesitados de Gran Bretaña, y su hermana a proteger los derechos de los campesinos en Latinoamérica.

Su propia hija, Bee, tan linda, tan chic, dice frente a las cámaras que jamás se dedicaría a la moda como su madre, que es una industria extraña, llena de personajes excéntricos que piensan que el mundo empieza y termina en la pasarela.

No señor, Bee quiere ser abogado.

Y ahí queda Anna, con su elegante rostro incómodamente congelado en la pantalla grande, confesando con su mirada que tanto esfuerzo y trabajo, tantos disgustos, tantas exasperaciones, solo provocan “diversión” entre sus mas cercanos.

“Mi familia piensa que es lo que hago es ‘amusing’”, dice sonriendo. Una sonrisa que no tiene nada de alegre.

Y justo ahí, cuando se la ve más insegura, es cuando su imagen de cuidada perfección se enfrenta a la de la Coddington, la mujer que ha sido su mano derecha durante mas de veinte años.

Son colegas, pero eso no significa que sean amigas.

En una escena, ambas esperan un ascensor para subir al atelier de Jean Paul Gaultier en Paris. Y aunque son solo unos segundos, en el silencio de su relación se siente como un siglo.

La Coddington no le tiene miedo a la Wintour. Quizás es la única. Y de pronto pareciera que, por el contrario, es la Wintour la que se siente intimidada por esta mujer de cara blanca y orgullosas arrugas, pelo rojo enrizado como el de una bruja, que se pasea por los pasillos con una autoridad y una experiencia que dejan sin aliento.

Si la Wintour es el Papa- como alguien la describe en el documental- la Coddington es la Madre Superiora.
Una esta allá arriba, en la soledad del trono. Es la otra la que lleva la carga del día a día.

Grace, una ex modelo que abandonó esa carrera después de un accidente automovilístico que dejó marcas en uno de sus ojos, no muestra un atisbo de pretensión.

Mas increíble aun, tampoco muestra una huella de ambición.

Con la calma de una institutriz que ya ha sufrido una buena cuota de niños malcriados, recorre las oficinas de “Vogue”- que no son tan elegantes como uno supondría- dando lecciones de ironía, de amable sarcasmo, y de constante calidez.

La cámara la sigue a Paris, donde ha asistido a las colecciones de couture durante cuatro décadas, y descubre que sus ojos no se iluminan frente a las barrocas colecciones de Galliano o Gaultier, sino frente a un perfecto jardín. “!Que belleza!”, dice con genuino aprecio, y observando el paisaje no queda más que coincidir con sus palabras.

Montada en un taxi, cuenta que comenzó su carrera trabajando para Norman Parkinson, el célebre fotógrafo. “El me dijo que no cerrara nunca los ojos”, dice, “que jamás durmiera en el auto, porque todo lo que vea a través de la ventana es inspiración”.

Como amé a esta mujer.

Inspiración le sobra. Y profesionalismo también. Sin hacer ningún alarde, termina siendo la gran estrella de la edición de Septiembre, que ese año publicó exclusivamente su trabajo, salvo por una lamentable sesión de fotos en Roma con Sienna Miller para la portada, fotografiada por Mario Testino.

Mientras la Wintour apenas le dirige la palabra a sus subalternos- y si lo hace es para llamarles la atención sobre un detalle que no corresponde a sus estándares-, la Coddington no deja en ningún momento de crear complicidad con todos los que la rodean. Incluso con el camarógrafo del documental, al que convence de participar en una de las sesiones de fotos.

La Wintour, cuando ve esa imagen, decide que el camarógrafo es demasiado obeso y que ese es un problema que debe ser solucionado rápidamente gracias al abracadabra del photoshop.

Grace, sin siquiera darse la molestia de informar a la editora, decide que la foto es mucho mas interesante con una buena panza.

“Es bueno tener gente real en las fotografías”, asegura, “basta con que las modelos sean irreales”.

El resto de los protagonistas de la película son una comparsa que no provoca ninguna sorpresa. Las “voguettes” son todas delgadas y crispadas. Mario Testino es un divo que no fotografía el Coliseo porque no le parece interesante. Y André Leon Talley es retratado (injustamente) como una “fashion victim”, un gigante que juega tenis- porque Anna se lo “sugirió”- acarreando bolsos deportivos, porta raquetas y toallas con el logo de Vuitton. Una caricatura.

Millones van y millones vienen. Gigantescos baúles de ropa cruzan el Atlántico de lado a lado; abundan las pelucas, los postizos, los elegantes salones del Ritz de Paris, y también abundan los rechazos.

Chanel (Iman) y Hilary (Rhoda)… Out!!

Así las cosas, es mejor dejar que Anna saque cuentas en su oficina. El corazón de “Vogue” – y de “The September Issue”- pertenece a Grace Coddington.

Wednesday, August 5, 2009

Are You Poorgeois?


Los llaman la “Poorgeoisie” y son- según “The Wall Street Journal” en Nueva York y “The Guardian” en Londres- la nueva “bourgeoisie”, una burguesía disfrazada de modestia que consume tanto o más que la tradicional pero que detesta exhibir los frutos de su riqueza. Son los “ricos anti-ricos”, como dijo el Journal, y aunque su origen aparentemente está en enclaves “poorgeois” como Brooklyn o Portland, ahora extienden sus redes por todo el planeta.

Esta no es una casta fácilmente reconocible, porque igual que sus antecesores, los “bohemios burgueses” o “BoBos”, los miembros de la pobresia no buscan impresionar a nadie que no sea uno de sus pares. Para el resto no parecen mas que un puñado de jóvenes neo-hippies en ajustados jeans, camisas leñadoras y viejos bolsos de cuero, porque ¿quién iba a saber que el bolso en cuestión fue hecho a mano en material reciclado del siglo 19 y adquirido en el ultra chic Dover Street Market de Londres por una pequeña fortuna?.

“ La ‘poorgeoisie’ es un movimiento contracultural de ricos que han adoptado un consumismo que va en contra del consumismo”, explicó “The Guardian” recientemente, “Gastan dinero con el propósito de parecer que no lo han gastado. Son personas ricas que no quieren parecerlo; sienten vergüenza de su fortuna en momentos de crisis económica”.

Así, a primera vista, los jerarcas de la casta parecen pobres mortales. A menudo se trasladan en bicicletas “vintage”, cultivan sus propias hortalizas y viven casas que, observadas desde fuera al menos, son un grito de poca pretensión.
¡Ah, pero cruce las puertas y se encontrará con otro mundo!
La mujer “poorgeois” es una diosa del minimalismo y sabe reconocer perfectamente las ventajas de cada diseño y material. Junto a su decorador- otro “poorgeois” que, con sus gastados pantalones de Rag & Bone y sus T-Shirts de Project Alabama no tiene nada que ver con el diseñador de interiores tradicional- recorre mercados de las pulgas en Londres, Paris y Buenos Aires buscando muebles y objetos que creen una atmósfera de envejecida y discreta elegancia. El ‘look” es muy industrial siglo 19, mezcla de Dickens y Proust, con cómodos sillones de cuero, lámparas de alguna antigua fábrica, picaportes de cristal y arte contemporáneo en los muros adquirido en la White Cube gallery de Londres, en Phillips & de Pury en Manhattan, o directamente en el estudio de un prometedor artista berlinés.

No seria raro que un visitante distraído pensara que en estos salones no abunda la limpieza; pero no se equivoque, porque la familia “poorgeois” mantiene el aspecto añejo y mohoso de sus residencias con la ayuda de una o dos ‘au pairs” de Ghana o Trinidad que aparte de mantener el aspecto cuidadosamente descuidado de la residencia, tienen entre sus responsabilidades exponer a los niños de la “poorgeoisie” a una muy necesaria “diversidad cultural”.

Por vocación, estética y estilo de vida, el hombre “poorgeois” luce siempre algo de pelo en su cara. Eso le da un aire rudo, varonil, alejado de toda moda o tendencia, que combina perfecto con su Vespa original de 1958 adquirida a precio astronómico en una venta de Sotheby’s en Roma.

A diferencia de la burguesía tradicional, que no pierde oportunidad de hacer alarde de sus posesiones, la nueva “pobresía” jamás habla de dinero. Le parece de mal gusto andar diciendo que pagó 40 dólares por una libra de procciutto o que el vino varietal en su mesa, tan deliciosamente decadente, proviene de su propia viña en Napa.
La educación es prioritaria para este grupo, y Harvard, Yale, Cambridge, Wharton y Oxford son terrenos que les resultan bien conocidos. Titulo en mano, sin embargo, rechazan ofertas en gigantescos bancos o empresas multinacionales, y se dedican a crear sus propias carreras en áreas “creativas” como el ‘dealership” de arte, la edición de libros alternativos, líneas de moda ecológicas, sitios de Internet o la fabricación de productos orgánicos. Solo Dios sabe cómo, estas empresas invariablemente se transforman en pequeños gigantes económicos, un “karma” que el “poorgoeis” prefiere ocultar por terror a ser considerado burgués o, pero aun, un “maldito capitalista”.

La televisión en estos círculos es considerada enemiga número uno, salvo cuando se trata de programas culturales o debates de actualidad. Solo entonces la pareja “poorgeois” se instala frente a la pantalla, ella con una taza de té de “Marriàge Frêres”, la exclusiva marca parisina, y él con una de café “Stumptown” de Oregon, el único café- recién molido por la ‘au pair’, por supuesto- que los miembros de la casta aceptan como suyo.

Cuando se trata de vida nocturna, jamás se encontrará con un “poorgeois” rogando por una mesa en el “Monkey Bar” de Nueva York o haciendo una larga cola para entrar a “Favela Chic” en París. Los lugares de moda no le interesan, y pagar una cifra de dos dígitos por un “drink” solo para estar sentado a dos mesas de Madonna le parece obsceno. En cambio, prefiere sitios como “The Wapping Project” en Londres, un espacio de arte y restaurant de ambiente definitivamente “poorgeois”, ubicado a solo pasos de la Tate Modern, donde es posible disfrutar un simple plato de pasta sin que nadie sospeche que lleva un precio de 45 dólares en el menú.

“Poorgeoises” hay en todas partes. En Nueva York no es raro encontrarse con ellos en Williamsburg, el súper ‘trendy” barrio donde estos “hipsters” viven en decaídos espacios industriales renovados a un costo de 1.5 millones de dólares, o en las tiendas de antigüedades de Atlantic Avenue, también en Brooklyn, donde una tarde shopping significa gastar 26 mil dólares en una vieja mesa de carnicero, perfecta para el escritorio.

En Londres están en Notting Hill, en el Southbank o en los alrededores de Hoxton Square. En Buenos Aires, obviamente, en Palermo SoHo. Y en Chile, donde la nueva generación de actores liderados por Benjamín Vicuña y Gonzalo Valenzuela es el perfecto ejemplo de la vibrante “poorgeoisie” de la ciudad, se concentran en viejas cuadras de Providencia, Nuñoa y La Reina.

Si quiere integrarse a esta tribu cool, comience por esconder sus vestidos de Versace y sus carteras de Prada, deshágase del Porshe y olvídese de las vacaciones en el Four Seasons de Bali. La vida simple es lo que se usa. Aunque salga mas cara.

Wednesday, July 8, 2009

Bewitched


Hace unos días, el ex candidato presidencial John McCain se unió al coro de voces republicanas que exigen que el asunto de la tortura en Guantánamo durante la administración Bush no sea investigado. Hurgar en esas acusaciones, dijo, seria “una caza de brujas”.

Abracadabra, pata de cabra
Que este hechizo dorado
deje todo olvidado.

El candidato no debería haber invocado el nombre de las brujas con tanto descuido. Sin quererlo, puede haber creado un aquelarre.

Según un articulo de opinión publicado la semana pasada en “USA Today” por Mary Zeiss Stange, una profesora de temas femeninos y religión de la Universidad de Skidmore, nadie conoce mejor los horribles efectos de la tortura que una hechizada.

Entre los siglos 15 y 17, recordó en ese periódico, miles de personas fueron acusadas, torturadas y sentenciadas por la Inquisición y por un circo farsante de jueces formado por hombres que, además, eran en su mayoría sacerdotes.

Gran parte de los acusados eran mujeres, y por eso ese horroroso periodo histórico es también conocido como el “holocausto femenino”. Pero también hubo judíos de ambos sexos, personas física y mentalmente incapacitadas y, por supuesto, homosexuales, todos sospechosos de crímenes que incluían desde destruir cosechas y causar la muerte de recién nacidos a, convenientemente, provocar la impotencia masculina.

A alguien tenían que culpar de semejantes desgracias, y si no podía ser El Creador, ¿por qué no las brujas?

Igual que los torturadores modernos, estos guardianes de la moral buscaban confesiones. Y para obtenerlas recurrieron a planchas calientes, agua hervida, ataque de perros, privación de comida o sueño… ¿Suena conocido?

Si la administración Bush tuvo sus “torture memos”, la Inquisición Católica tuvo su “Malleus Maleficarum”, un libraco siniestro donde la Iglesia explicaba, por ejemplo, por qué es mas conveniente usar tal sistema de tortura y no otro para obtener la confesión deseada.

Y confesiones hubo, entonces y ahora.

Según la Zeiss Stange, las supuestas brujas fueron consistentes en sus historias de romance con Satán y la brujería. Tan consistentes, que sus confesiones parecen una sola: la confesión de cualquier persona que, bajo las penas del infierno, está dispuesta a decir lo que su torturador le indique.

El articulo (y algún día aprenderé como crear links en este blog) deja con el corazón destrozado, no solo porque estas atrocidades hayan existido, sino porque pueden volver a existir.

Después de leerlo pensé en “La Hechizada”, mi serie favorita en la niñez. ¿Habrían torturado a Samantha? ¿A Endora?

Igual que esta brujas de película, viví durante largo tiempo escondiendo mi identidad en medio de la placidez de un suburbio de clase media, temeroso de que alguien descubriera que ahí, a plena vista, en el colegio, en la iglesia, en el supermercado, en el gimnasio, había un peligroso impostor.

Samantha y Endora, pensé después, habrían arrancado de los torturadores con una simple arriscada de nariz y aparecido segundos después en lugares mas apropiados para una bruja, como la corte de Louis XV o la Roma de la Dolce Vita.

Yo, en su momento, arrisqué la mía y aparecí en Nueva York, completamente hechizado.

Ahora McCain, Dick Cheney y sus secuaces han llegado a practicar su brujería a mi puerta. Pero son solo aprendices de mago, pobres David Copperfields políticos que no tienen idea de cómo crear un hechizo eficiente, que confunden una cola de gato con un hervidero de yesca, una poción de amor con una de venganza, o, peor aun, un mantra de justicia con uno de crueldad.

Yo, por mi parte, lanzo mi propio hechizo.

Samantha, Endora
que viva Gomorra
Que McCain, Cheney y Bush,
queden convertidos en ositos de plush.

Wednesday, July 1, 2009

VOGUesquire


Si cuando tenia trece o catorce años alguien me hubiera dicho que algún día iba a escribir para “Vogue” y “Esquire” al mismo tiempo, habría arrancado las cortinas del living, me habría envuelto en ellas, tomado el encendedor “Bic” de mi mamá e inmolado ahí mismo, al lado del stereo. Y luego habría corrido por la calle Bilbao aullando “I’m a star!! I’m staaaar!!! I’M A STAAAAAARRRRR! hasta caer a las alturas de la calle Manquehue como la bruja del Mago de Oz, convertido en un montoncito de ceniza verde y fétida de éxtasis, vanidad y papel couché.

Gracias a Dios ahora soy un profesional maduro, un hombre hecho y derecho, un periodista que sabe mantener su “cool”.

Aquí no ha habido alardes de ningún tipo. Simplemente he reaccionado como cualquiera lo habría hecho en mi lugar.

De aquí en adelante, Mr. D sabe que nuestros gatos no pueden estar jamás en la misma habitación que “Vogue” y “Esquire”. Si las revistas están en el living, los gatos deben permanecer en el dormitorio y viceversa.

No vaya a ser que las portadas se ensucien con algún pelo felino.

Los dos ejemplares permanecen ahora en nuestra mesa de centro, a la mano en caso de que cualquier visitante me pregunte ¿Cómo estas?, ¿En qué andas? o ¿Cómo esta tu familia?, interrogantes que inevitablemente llevan a que yo saque las revistas de la caja de cristal con luces halógenas y temperatura acondicionada donde se encuentran, y les muestre el fruto de mi trabajo.

¡No las toquen!, les indico, y luego les ruego que usen los guantes blancos instalados a un costado, similares a los que el Smithsonian en Washington provee para los afortunados que pueden tocar la Declaración de Independencia.

Luego vienen los obvios halagos, que recibo siempre con incomodidad y modestia, porque como expliqué mas arriba, me he tomado todo esto con mucho “cool”.

Mientras vuelvo a poner las revistas en su lugar, les explico que no es nada, que soy un periodista mas, un reportero, un obrero de la información, y luego vuelvo a limpiar el cristal con Windex, para que quede diáfano y brillante, sin huellas digitales.

¿De verdad te gustaron las revistas?, le pregunto a Mr. D una vez mas al final de la noche, cuando ya estamos con la cabeza en la almohada, listos para dormir, y él me contesta “si, si”, en medio de ronquidos.
A la mañana siguiente, antes de que parta la oficina, vuelvo a preguntarle, solo por curiosidad, si hablaba en serio cuando la noche anterior me dijo que de verdad le habían gustado.
El dice “si, si” nuevamente y sale corriendo con la cara enojada y dando un portazo.

No caben dudas de que el éxito profesional de una de las partes puede crear tensiones en la pareja.

Por mi parte, estoy contento que esto haya sucedido a estas alturas de mi vida. De otro modo, ¿quién sabe?, quizás se me hubieran ido los humos a la cabeza.

Una situación como esta habría sido peligrosa en la juventud. Mire usted lo que ha sucedido con Lindsay Lohan.

Mi vida, curiosamente, no ha cambiado. Sigo encadenado a mi escritorio, levantándome de cuando en cuando para limpiar el baño de los gatos, poner los platos sucios en el lavavajillas y hacer la lavandería.

La única diferencia, quizás, es que ahora, mientras veo la secadora dar vueltas y vueltas, me quedo pensando en mi obituario.

“Manuel Santelices, periodista que publicó simultáneamente en Vogue y Esquire en la década del 2000, murió ayer en Nueva York. Siguiendo las órdenes de su testamento, sus sobrinos tataranietos lo enterrarán en un ataúd revestido con páginas de ambas publicaciones…”.

AMO AMA


Ayer, The New York Times publicó un perfil de Lisa Maria Falcone, una mujer alta y delgada con afición a los tacos altos y los vestidos de Cavalli que, de pronto, se ha convertido en una de las grandes benefactoras de una ciudad bien conocida por su filantropía.

Lisa Maria sorprendió a todos a comienzos del mes pasado cuando durante una comida organizada por los creadores de The Highline, el nuevo y espectacular parque elevado en el West Side de Manhattan, se levantó y anunció que ella y su marido entregarían 10 millones de dólares como contribución a este sitio, una maravilla de arquitectura y paisajismo abierta a todos los habitantes de la ciudad.

La Falcone no es la única generosa.

Suba por los escalones del Metropolitan Museum y verá inscrito en los muros cientos de nombres de benefactores. Lo mismo sucede en el Walt Disney Concert Hall en Los Angeles, donde no hay un rincón que no lleve un apellido. O en el MoMa, donde los Lauder o los Cisneros, por nombrar solo algunos, tienen sus propias galerías. O en el Central Park, donde cada banqueta lleva una inscripción, la mayoría con nombres de personas que no tienen grandes fortunas pero que un día, sentadas bajo las árboles, decidieron que seria una buena idea ayudar a mantener y compartir esta joya verde en el corazón de la ciudad.

De El Museo del Barrio al New York City Ballet, de la Metropolitan Opera al Coro de Niños de Harlem, no hay una institución en Nueva York que no sobreviva gracias a estas donaciones que existen, en parte, porque pueden ser descontadas de impuestos, una estupenda idea que deberia ser imitada.

En Latinoamérica las cosas son distintas, y aunque ahí es normal que las grandes empresas o gigantescos bancos busquen promoción e imagen a través del apoyo a las artes, los individuos a menudo prefieren seguir ese refrán que dice que la caridad empieza por casa.

Grandes casas. Casas protegidas por gigantescos muros, cercas eléctricas y, en ocasiones, guardias armados, que contienen obras de Matta, Picasso o Chagall que solo son pueden admiradas por sus dueños y, con suerte, por uno que otro invitado.

Pero las cosas parecen estar cambiando, al menos en Chile.

Este 8 de Julio se inaugura la exhibición “Flujo” en el Museo de Artes Visuales de Santiago, MAVI, una muestra de los artistas Gerardo Pulido y Tomas Rivas, los primeros ganadores de la Beca AMA, bajo la curaduría de Cecilia Brunson.

La beca entrega recursos a artistas chilenos para hacer residencias en el extranjero y fue creada por Juan Yarur, que por estos días está dando una lección sobre cómo promover y ayudar al arte en un país donde el arte a menudo es considerado un lujo innecesario, un gasto irrelevante o, peor aun, una frivolidad.

(Y aquí, un “full disclosure”: Juan- “Juanito”- es uno de mis grandes amigos y lo adoro, así que este post esta teñido de cariño y admiración)

La prensa ha comenzado a hablar del ‘mecenas”, pero el apodo es algo injusto. porque se queda corto para describir lo que está haciendo.

A los 23 años, y después de largo tiempo siendo considerado poco mas que una caricatura de “party boy” y “socialite”, Juan está mostrando una nueva cara. Su pasión por el arte contemporáneo es genuina y entusiasta, y si alguien tiene dudas, basta decir que es el miembro mas joven- y el único chileno- en el “board” de adquisiciones de la Tate Modern en Londres.

He escuchado a alguien decir que, claro, con dinero, eso no es tan difícil. Y el comentario es tan ignorante y envidioso que mas vale saltárselo.

Solo Dios sabe qué habría hecho yo si hubiera estado en los (fabulosos) zapatos de Juan a su edad. Lo mas probable es que hubiera arrancado rápidamente a Londres o Nueva York a buscar aventuras y a tatarear por las calles esa canción que tantos otros en circunstancias similares prefieren cantar- ¡YO-YO-YO!.

Pero él, para fortuna de los artistas chilenos y del país entero, ha elegido otro camino.

Solo queda decir BRAVO y GRACIAS!

Friday, June 26, 2009

Michael Jackson is Dead


En Marzo del 2002 el mundo entero pareció unirse en una sola carcajada frente a las imágenes del matrimonio de Liza Minelli y David Gest.
La pareja, una perfecta caricatura de ambiguo romance destinado al naufragio, apareció en las fotografías junto a los dos invitados mas importantes en la boda, Elizabeth Taylor y Michael Jackson, la primera con un curioso tocado negro en la cabeza, cubierta de joyas y la mirada algo perdida, y el segundo envuelto en un ajustado traje de terciopelo azul con cuello “Peter Pan” blanco, adornado con un lujoso camafeo, la cara pálida como una gota de leche y el pelo negro azabache peinado al medio y hasta los hombros.

Un flash y ahí está: el retrato perfecto del lado mas oscuro de la fama.

Liza y Liz, sin duda, conocen bien el camino siniestro y solitario que a veces acarrea el estrellato, pero sus vidas parecen un cuento de hadas en comparación a la de Jackson. De los tres, el cantante es el único que creció sin protección frente a su propia celebridad. Liza tuvo, para bien o para mal, a Judy Garland, y Liz tuvo la poderosa oficina de marketing MGM.
Michael, si algo tuvo, fue un padre con el aspecto y el carácter de un ogro, dispuesto a lo que fuera para convertir a sus niños en una maquina de hacer dinero. Y no terminó defraudado.

Es posible que sus hermanos hayan quedado satisfechos con los pequeños privilegios que da la fama súbita, especialmente si llega en la adolescencia: un harem, algo de dinero en el bolsillo y el orgullo de saber que todas las escolares de Estados Unidos tuvieron algún día su foto colgada en su habitación. Pero Michael, que era el mas pequeño y el mas popular de los “Jackson 5”, quiso desde el principio mucho mas que eso. Quiso adoración total y global, perfectamente empaquetada y lista para ser consumida no como un producto, sino como una religión.
Por lo mismo creo sus propios ritos, hábitos y códigos- de su famoso “moonwalk” al guante plateado, de sus chaquetas militares a la infinitamente cambiante pigmentación de su piel- y los convirtió en símbolos que, como una cruz o una espada, son inmediatamente reconocibles y cargados de significado: la Iglesia de Michael Jackson.

Este templo del pop y la fama, sin embargo, tuvo a menudo sus puertas cerradas.

A pesar de las miles de portadas, de los millones de fotografías, de los libros, CD’s, y documentales dedicados a él, Jackson fue mas que nada un misterio durante los 50 años que duró su vida.
La mayoría de lo que se sabe de él proviene de algún pasquín, de rumores tan enajenados y extraños, que parece imposible que sean ciertos. Que su mejor amigo es un chimpancé. Que quiere cambiar su raza. Que es gay, pero estuvo enamorado de Lisa Marie Presley y Brooke Shields. Que duerme en un sarcófago helado. Que se le cayó la nariz después de tanta cirugía. Que está obsesionado con Peter Pan...Después de décadas de rumores y comentarios, el mundo no tuvo mas alternativa que llegar a la conclusión de que Jackson era un “whacko”, un talentoso extraterrestre, un excéntrico millonario y, posiblemente, un pervertido.

Cada vez que la estrella pretendió defenderse, fue para peor.

Su imagen en la última década de su vida es un póster lleno de malas noticias Sus ojos negros aparecían permanente tristes y coronando una cara donde no quedaba un rastro de ese niño de nariz gruesa, enorme sonrisa y gigantesco afro que la prensa, con tanto entusiasmo y crueldad, sacaba nuevamente del baúl de los recuerdos cada vez que estallaba un nuevo escándalo.
Su voz pequeña y susurrante, comparada a veces con la de Jackie Kennedy, no se compadecía con el calendario que aseguraba que se acercaba peligrosamente a los 50.

En el peor momento de su vida, acusado de pedofilia y enfrentado a la posibilidad de veinte años de cárcel, le confesó a un periodista británico en televisión que sí, que le gustaba dormir en su cama con niños y que no veía nada de malo en eso.
Quién sabe si en esta afición había o no perversión- la justicia decidió que no la había-, pero, a ojos del publico al menos, la declaración resultó ser una confesión.

Y después de eso, mas aislamiento y mas soledad.

Es fácil deducir que Jackson murió preocupado. A punto de estrenar una serie de 50 ambiciosos conciertos, su “regreso” había sido planeado como un clímax profesional y un salvavidas económico. Las deudas, aseguran los periódicos, eran enormes. Los gastos también. Y Michael sabia bien que sin dinero ni fama, quedaba completamente al descubierto, indefenso frente a los acreedores, los abogados, los niños mentirosos, los padres corruptos, las mucamas habladoras, la familia demandante, y, sobre todo, el público y los fans, que habían comenzado a abandonarlo lenta pero progresivamente desde ese glorioso día en 1982 en que “Thriller” se convirtió en el álbum mejor vendido en la historia de la música.
Ese fue el día que marcó el comienzo del fin.

La escritora Colette, que de estas cosas sabia, escribió en una oportunidad que una persona ‘anormal” no debe jamás sentirse como tal, sino mirar al resto y llegar a la conclusión de que no son mas que unos “cerdos monstruosos distintos a mi”.
Es posible que Jackson haya seguido este consejo como modo de supervivencia frente a un universo que a menudo lo trató con dosis similares de admiración y repudio.

Mas allá de las enormes rejas de “Neverland”, su rancho en Montecito, California, el mundo parecía violento, vulgar y aterrador. En su propiedad, en cambio, todo eran juegos, música, flores, comics, estrellas y niños.
Jackson no quería crecer porque no tenia idea de cómo lidiar con la madurez y sus consecuencias. No quería ver o escuchar malas noticias. Su inocencia forzada era la fuente de su creatividad y de cualquier cosa que en su caso pueda haber llevado el nombre de alegría.

La sorpresiva muerte del ídolo ha levantado un espejo frente a la cara de la cultura popular. Y la imagen reflejada no es bonita.

Igual como ha sucedido con otras estrellas caídas en desgracia- Ana Nicole Smith, Kurt Cobain, River Phoenix- los vicios reales o aparentes de Jackson fueron estrujados hasta la última gota en busca del rating o la venta de periódicos y revistas. Mientras mas grotesca era la historia, mas subía el “people meter”, y por lo mismo no es raro que desde desfalcos financieros a rampante abuso de menores no hubiera quedado un pecado sin mencionar junto a su nombre en los últimos años.

Su paro cardiaco detuvo también este flujo de acusaciones y calumnias. Por un rato. Encienda hoy la televisión o surfee la Internet, y lo mas probable es que se encontrará con la imagen mas dulce de Jackson, sus baladas románticas, sus contagiosos himnos pop y una sonrisa amable que parecía haber desaparecido por completo. Pero no se engañe. El romance con los muertos recientes es genuino pero frágil, y lo mas probable es que no pase mucho tiempo antes de un editor decida que ha pasado tiempo suficiente y que ha llegado la hora de contar nuevas revelaciones o atrocidades.

Afortunadamente, Jackson ya no estará aquí para leerlas.

Thursday, June 18, 2009

Creating Chile


El espacio se llama “Puro Chile”, fue creado por Marcelo Junemann, editor de la revista “Big”, y diseñado por el arquitecto Felipe Aassadi (creador de la casa mas arriba) y será inaugurado en una esquina del SoHo en Nueva York en Septiembre próximo.

Arrancando las primeras palabras de la canción nacional, este dúo pretende mostrar una cara distinta de Chile en el extranjero.

Una cara mas moderna. Una cara mas creativa. Una cara mas cool.

No son los únicos.

Ayer, en uno de esos días que llenan de ideas y energías, me reuní con dos diseñadores chilenos que están colaborando a que el nombre del país sea mencionado cada vez que se habla de creación y vanguardia artística.

La primera fue Sandra Müller, que nació en Chile, creció en Francia y Suiza, ahora vive en Los Angeles, y acaba de integrarse al influyente Council of Fashion Designers of America (CFDA).

Si está esperando de ella discretos colgantes o aritos de perlas, busque en otro lado, porque lo que Sandra hace está lejos de la legendaria ( y mortalmente aburrida) discreción chilena cuando se trata de joyas.

Mezcla de Goth & Rock, sus diseños incluyen broches en forma de guitarra en platino y turquesa, enormes e intrincados brazaletes, calaveras y un collar con puntas en diamantes y platino tan espectacular que, durante la entrega de premios del CFDA realizado el lunes pasado, Marc Jacobs y Antoine Arnault la detuvieron para admirarlo.

Sandra creció rodeada de estrellas –Audrey Hepburn, Julie Andrews, Liz Taylor y Doris Brynner eran sus ‘tias’, Daphne Guiness su compañera de juegos- y de ellas, sin duda, algo aprendió sobre su oficio.



El segundo fue Sebastián Errazuriz, que con una mezcla de talento, pasión y “cool look” se ha convertido en uno de los diseñadores mas comentados de Nueva York en el último tiempo.

La revista “Interview” le dedicó tres páginas en su “Design Issue” de Mayo con una entrevista realizada por Ross Bleckner. Además ha ocupado la portada de “I-D” y páginas en “Wallpaper” y “The New York Times” ‘T’ Magazine.

Y si quiere mas datos, aquí van: Keanu Reeves compró una de sus mesas hace unos días, y Takashi Murakami es fan.

¿Qué hace Sebastián? De todo; desde una lámpara fabricada con un pato taxi dérmico a una gigantesca mesa de cristal montada en un tronco. Actualmente está siendo representado por la influyente galería de Cristina Grajales en Manhattan y mantiene un estudio en Williamsburg donde, entre otras cosas, es posible encontrar un piano colgando de cuerdas desde el techo y un Cristo con capa de Superman.

Su mayor mayor aporte- y, quizás, su desafio mas grande- es su decisión de borrar de una vez y para siempre el frágil limite que divide el arte del diseño.




¿Quiere mas ‘made in Chile’?

Ahí está Simón País, que a los 23 años es- para mi muy personal gusto- uno de los mejores fotógrafos de moda que Chile ha visto en mucho tiempo o, como espero que suceda, “el próximo Mario Testino”.

No se trata solo de su impecable técnica o su ojo genial, sino de esa virtud que tienen algunos fotógrafos para transformar completamente la realidad, convirtiendo una cara, un zapato, un vestido, lo que sea, en un objeto de mágico e irresistible deseo.




La lista continua y es larga, pero por tiempo y paciencia solo nombraremos a uno mas: Smiljan Radic, uno de los arquitectos mas innovadores del país. Si tiene dudas, vaya a comer una noche de verano al restaurant “Mestizo” en Santiago y, mientras disfruta su pisco sour, quede mudo de asombro frente al ingenio y belleza de este lugar que combina naturaleza e impecable modernismo.

Si tiene suerte, quizás logre también visitar una de sus obras mas comentadas, una casa en Zapallar que parece estar flotando por sobre los acantilados frente al mar, una invitación al vértigo hecha de pura roca y pura vista.

Puro Chile.


Thursday, May 21, 2009

Francis Bacon: Twisted


Prepare su ánimo, su espíritu y su estómago si planea visitar la gigantesca retrospectiva de Francis Bacon que por estos días se exhibe en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York.

Bacon, según algunos el artista mas importante de Gran Bretaña después de Turner, no tiene compasión con su audiencia y la somete a mil y una torturas. Algunas son sicológicas- prisiones, castigos, malvados Papas- y otras son simplemente físicas, como esas pinturas que muestran la carne humana- mi carne, la suya-, como un simple trozo de steak listo para ser abusado, devorado, relamido, pero nunca realmente disfrutado.
Galería tras galería, el Metropolitan de Nueva York es una caverna del horror, una alegoría llena de crueldad y perversión que, para bien o para mal, funciona como un perfecto espejo para lo que llamamos con absoluta arrogancia e infinita ceguera, “modernidad”.

No es casualidad que Bacon haya servido como inspiración y maestro para los grandes artistas contemporáneos, crudos artesanos que van de Currin a Hirst, creadores que ven la vida desde el punto de vista mas oscuro y mas cercano. Tampoco es casualidad que este irlandés, que a pesar de todos los privilegios que da el ser un artista apreciado en su tiempo vivió la existencia de un condenado de Dante, haya escogido concentrarse en la boca como imagen perfecta para su imaginería.
Los gritos son una constante en las 70 y tantas pinturas que forman parte de la exhibición inaugurada la semana pasada con toda pompa y anticipación en Manhattan.

Gritos de angustia, de rabia, de tedio y de placer.
Gritos de mala vida.

Y aquí debemos dar algunas explicaciones.

Bacon, que celebra con esta muestra un centenario de su nacimiento, vivió lo que muchos considerarían un infierno. Su padre, abusador y alcohólico, lo golpeó hasta el cansancio, y cuando ya no tuvo fuerzas para darle un nuevo golpe, lo entregó a un amigo para que lo llevara a Berlín y le enseñara las reglas básicas de la disciplina.
El amigo hizo mucho mas que eso. Lo convirtió en su esclavo y su fetiche, y de paso hizo que la incipiente homosexualidad de Bacon se convirtiera en un martirio que durante los próximos setenta años lo hizo confundir amor con dolor, y romance con maltrato.

Así las cosas, no es raro que el atormentado pintor haya descrito a menudo sus preferencias sexuales como una “lesión”, una “cojera” inevitable y maldita que le impidió alcanzar cualquier cosa que se pareciera a la felicidad.
En cambio, optó por la pintura como escape y terapia, una tela blanca donde pudo estampar buena parte de sus obsesiones.
Su técnica es absolutamente autodidacta, porque aunque Picasso, Goya y Velásquez son parte importante de su repertorio, nunca los estudió en la academia. Todo lo que aprendió de ellos y del resto de sus inspiraciones fue en la calle, en el estudio, y, a menudo, en la cama.

Confundido frecuentemente en una nube de drogas y alcohol, Bacon recurrió a la religión como guía. Y ahí están, sus gritones Papas inspirados en el Pontífice Inocencio X de Velásquez, enjaulados y rabiosos en un charco de sangre púrpura, tan juzgadores, tan inhumanamente elevados, que parece imposible que sean contaminados siquiera con una gota de compasión.

Cada noche fue para el pintor una oportunidad.

Cuando en un viaje conoció a un hombre negocios en un hotel de mala muerte, la experiencia se transformó en una serie de magníficos cuadros que muestran a un hombre encarcelado en su traje y corbata, un animal aullando detrás de un botón demasiado apretado, un arquetipo que trae a la memoria en partes iguales a Ronald Reagan, Ted Haggart y George W. Bush.
Y sigamos mas allá, como sugiere, valiente, esta exhibición que antes estuvo colgada en el Museo del Prado en Madrid y la Tate Modern en Londres,.

A primera vista la sala dedicada a George Dyer, ladrón de poca monta y quizás el mas importante amante de Bacon, podría parecer un respiro. Pero acérquese a cada cuadro, mírelo de frente, y descubrirá otra historia de horror detrás de todos estos tonos rosados y pasteles.
Dyer, melodramático, narcisista y adicto- el perfecto amante para Bacon- decidió poner fin a sus días horas antes de la legendaria exhibición del artista en el Grand Palais de Paris, un honor que, en tiempos modernos, había estado reservado solo para Picasso.
Bacon lo encontró muerto en el piso del baño. Llamó a la ambulancia, a la policía, y horas después se vistió elegantemente para asistir a su gloriosa “vernissage” donde, según testigos, no reveló una huella de sentimiento.
Sin embargo, los vestigios de su pena y su culpa están ahora perfectamente claros y a la vista en Nueva York, en cuadros que parecen una mezcla de autorretrato, informe forense y Q.E.P.D, terriblemente fríos e intensos a la vez.

Algo similar sucede con el tríptico inspirado en Peter Lacey, otro amante, otra tragedia, que revela una historia de amor completamente despojada de inocencia y entregada sin remedio a la adicción.
Después de visitar el MET, solo queda preguntarse por qué Bacon continua siendo considerado uno de los artistas mas influyentes del siglo veinte. Su técnica es impecable, sin duda, y su capacidad para expresar movimiento y dolor es incomparable. Pero, en definitva, eso es solo aritmética.
Lo que lo distingue de la gran mayoría es su valentía, que en sus cuadros llega al borde del suicidio; esa determinada, cruel, irónica e irreversiblemente humana sensación de que la vida es, a fin de cuentas, no mucho mas que la suma de un millón de desgracias.







Wednesday, May 13, 2009

An Evening with Anna


-La moda significa distintas cosas para distintas personas. ¿Qué significa para ti, Anna?- le preguntó Jonathan Tisch a Anna Wintour anoche en una extraordinaria entrevista a teatro lleno realizada en el auditorio del 92Y en el Upper East Side Nueva York.

Anna, sentada en la punta de su sillón, envuelta en un vestido oscuro a la rodilla (¿Prada?) y un cardigan amarillo, con sus pies a la vista en una sandalias tambien amarillas y con su pelo… ¿para qué le digo como era el pelo, si ya lo sabe?, dio un suspiro y contestó que la moda, para ella, era su vida, el aire que respirada; era lo que hacia todos los días…

Y en eso estaba, dando giros poéticos a su respuesta, cuando desde el segundo piso del teatro se escuchó un grito…

-“¡Asesina! ¡Asesina!, ¡Esta mujer descuera animales vivos!”.

Luego se sumaron mas voces, “Fur Shame! Fur Shame!’, hasta que los encargados de seguridad corrieron escaleras arriba y expulsaron rápidamente a los manifestantes.

Anna, como si nada.

Ya está acostumbrada a estos ataques, y después de recibir un mapache muerto en su plato en el comedor del Four Seasons, regalo de otra activista de PeTa hace unos años, esto debe haberle parecido juego de niños.

“Como iba diciendo”, continuó cuando el escándalo terminó, “la moda significa distintas cosas para distintas personas. Y debo agregar que Vogue continuará informando sobre las pieles, mientras estas sean parte de la industria de la moda’.

Anna Wintour rara vez abre la boca, y por eso esta entrevista despertó tanto interés. Las entradas se agotaron en cuestión de horas en Octubre pasado, cuando se anunció su aparición, y anoche el auditorio de este centro cultural dedicado, mas que nada, a la comunidad judía, estaba repleto de muro a muro con fashionistas y fanáticos.

Sin perder nunca su compostura y sin subir jamás la voz- en un tono sospechosamente parecido al que Meryl Streep usó para interpretar a Miranda Prestley en “The Devil Wears Prada”-, Anna hablo de todo.

Dijo que en el colegio siempre haba sido la rebelde, que su uniforme era siempre el mas corto del curso. “Si ustedes hubieran usado ese uniforme, tambien se habrían rebelado”. Y dijo que su rebeldía no era única, que todo Londres era una ciudad rebelde y que había crecido admirando a las grandes modelos de su tiempo, Twiggy y Jean Shripmton.

Tambien habló de su padre, que fue editor del muy respetado Evening Standard. “De él y de mi madre heredé una severa ética de trabajo, y ellos me enseñaron que el éxito en el trabajo es una fantástica manera de sentirse satisfecho consigo mismo”.

“Nunca fui a la universidad’, agregó después, “Y eso es algo de lo que siempre me he sentido terriblemente avergonzada”.

Como dijo Tisch, esta entrevista, que fue programada hace mas de seis meses, llegó en el momento mas oportuno, cuando todos los mundos de Anna- editorial, retail, publicidad, moda- parecen estar redefiniéndose después de la crisis.

Vogue, explicó la editora, está bien consciente de las dificultades que vive el mundo allá afuera, lejos de la torre del 4 de Times Square que ocupa Condé Nast, pero no se va a convertir tampoco en “Recession Weekly”. (Sus palabras, no las mías).

“Por primera vez nos estamos fijando en el precio de las cosas. Nunca antes lo habíamos hecho, y hay muchas editoras de la revista que se han sorprendido al saber que un vestido corto de mostacillas puede costar 25,000 dólares”- aseguró.

¿Qué mas?

“Estamos mas conscientes de los gastos de la revista, pero tambien trabajamos en una empresa que está dispuesta a invertir en calidad. No tenemos problemas en contratar a los mejores escritores, a los mejores fotógrafos, y ese es un valor que distingue a Condé Nast de otras editoriales”.

¿Qué tipo de escritores busca Vogue?, le peguntó Tisch, y yo saque de inmediato mi lápiz y papel.

“Nos interesan escritores que tengan una voz”, dijo ella, “escritores que sean fácilmente identificables y que, aunque no tengan el mejor estilo, tengan algo original que decir”. Luego dijo que Hamish Bowles, André Leon Talley, Grace Coddington y Sally Singer eran buenos ejemplos del equipo que buscaba. “Son embajadores de Vogue”, señaló, “!Porque yo no puedo estar en todas partes!”.

Mas tarde, durante las preguntas del público, alguien le preguntó como podía conseguir un trabajo en Vogue.

Volví a sacar mi papel y lápiz.

“Escriba un email o una carta a nuestro departamento de recursos humanos, si nos gusta lo que vemos, organizamos una entrevista, y si nos sigue gustando ¡tiene trabajo!”.

Hmmm, “Dear Anna, my name is Manuel Santelices….”.

También dijo que no confiaba en estudios de marketing o en head hunters a la hora de contratar, sino en sus “instintos’. “Escojo a la gente con la que querría pasar tiempo, y los que no están de acuerdo conmigo. No me interesa estar rodeada de ‘yes men’”.

Volviendo a la crisis, Tisch le preguntó si sentía “nuevas presiones” del “business side” de Condé Nast.

Anna no entendió- o simuló no entender- la pregunta, y Tisch la repitió una vez mas.

“El ‘business side’ jamás interfiere con el lado editorial de la revista”, aseguró, “Nunca hemos sentido la obligación de publicar avisadores solo porque son avisadores, o de llegar a ciertos compromisos como ha sucedido con otras publicaciones”.

Este fue un agudo y certero golpe a Harper’s Bazaar, que hace un tiempo entregó su alma, su cuerpo y todo lo que quedó, a Esteé Lauder durante el lanzamiento de su perfume “Sensuous”. Fue una movida comercialmente exitosa, pero tambien ampliamente criticada.

Tisch, halagador, comentó que en veinte años Anna había logrado convertir a Vogue en una marca reconocible internacionalmente. Ella, modesta, respondió el halago diciendo que la marca existia mucho antes de que ella llegara. “Queremos ser como Coca-Cola o Nike, una marca que no es muy “hot” ni muy “cool”, sino que está siempre ahí, presente en la conciencia colectiva. Tampoco podemos estar muy ‘ahead of the curve’, porque perderíamos a nuestros lectores”.

-Y tu, ¿Eres tambien una marca?
-¡Of course not!- contestó ella, bebiendo un largo sorbo de agua de la botella que tenia a la mano, - En Vogue no hay una estrella, todos somos estrellas..

¿Qué mas?

Dijo que entrevistaba a cada asistente que llegaba a la revista, “porque estamos invirtiendo en ellas igual que en los editores’. Dijo que Michelle Obama, y no Vogue, había sido decidido que iría en la portada de la revista apenas tres meses después de la elección de Barack . Y dijo que Washington, durante largo tiempo, “había sentido miedo de nosotros” y que Michelle, por el contrario “adora y entiende la moda’.

Finalmente, Tisch, sin mencionar los rumores que aseguran que Anna tiene contados sus días en Vogue, le preguntó, diplomático, qué otra cosa le gustaría hacer en el futuro.

“Siento que tengo el mejor trabajo del mundo”, contestó ella, “Amo lo hago, amo a la gente que trabaja conmigo y amo a la industria de la moda. Y, francamente, creo que no seria buena haciendo nada mas”.

“Lo dudo”, comentó Tisch. Y yo estoy de acuerdo con él.

Wednesday, May 6, 2009

That Cougar Woman


En Estados Unidos las llaman las “cougars”, una jauría de tigresas con constante apetito por carne masculina fresca y joven.

La cougar mas célebre del mundo, y probablemente la mas envidiada también, es Demi Moore, que con el aplomo de una fiera cuarentona puso sus ojos sobre Ashton Kutcher, casi quince años menor que ella, y con un certero zarpazo lo llevó primero a su dormitorio y luego al altar. “Tengo la suerte de dormir con él’, alardeó orgullosa hace unos días a través de, ¿qué mas?, “Twitter”.
Demi no es la única. Cameron Díaz disfrutó durante casi tres años de la juvenil compañía de Justin Timberlake, y Cher, la madre de todas las cougars, ha pasado décadas convirtiendo esto de la seducción de hombres menores en un arte.

Julianne Moore y Susan Sarandon son cougars fieles y estables, bien emparejadas y durante años con el director Bart Freudlich y el actor Tim Robbins respectivamente. Halle Berry, a los 42 años, es una década mayor que su atractivo marido, el modelo Gabriel Autrey, pero el cóctel genético de esta pareja es tan evidente e irresistible, que en este caso la edad no parece mas que una irrelevante ecuación formada por números sin importancia.

No puede decirse lo mismo de Madonna, que a los 50 años y recién divorciada, no encontró mejor consuelo que un modelo brasilero cuasi adolescente que acostumbra a trabajar sin camisa y que responde al nombre de Jesús. En cualquier otra, la situación habría sido un escándalo, pero en el caso de Madonna todo tiene tanto sentido, es tan obvio y predecible, que el romance, que duró algo así como 76 horas y cubrió dos continentes, no llegó a mas que una columna de chismes en los periódicos.

Por supuesto, cougars hay en todas partes, no solo en Hollywood.

Ponga atención y ahí la verá, la de sweater color fucsia talla “small”. La Raquel Welch de la reunión de apoderados, que llega siempre atrasada y todavía en tenida de yoga. La que se pasea en shorts y plataformas los miércoles por la tarde en el Mall de la Dehesa. La del bronceado permanente y el pelo aleonado. La de las uñas de los pies bien limadas, pintadas y adornadas con flores o corazoncitos. La que trata a todas las mujeres de “perrita” y a los hombres de “mi amor”. Y la que en el restaurant siempre abandona la mesa porque tiene “que tomar esta llamada”, y desaparece por quince, veinte minutos, y regresa toda acalorada explicando que era “un amigo argentino” del que no sabia nada desde hace tiempo.

Si algo distingue a las cougars es su capacidad para hacer amigos en todas partes. El peluquero es su amigo. El personal trainer también. El profesor de los niños, el instructor de tenis, el DJ de la fiesta de quince de su hijastra y hasta el “bartender” que conoció en el crucero a las Bahamas, todos son sus amigos, y todos, por supuesto, son visiblemente mas jóvenes que ella.

Eso la mantiene “activa”, como dice.

Cuando se encuentra con alguno en la calle o alguna fiesta, la cougar los saluda cálida y con una intimidad que suele poner incómodo al resto de los presentes. Primero viene el abrazo, que dura una milésima mas allá de lo aconsejable e incluye una peligrosa cercanía de cinturas y caderas. Luego vienen los dos besos, la caricia en la mejilla para asegurarse que no dejó “marca de rouge”, y luego una conversación marcada por risitas y susurros al oído y donde la cougar, en ningún momento y por ningún motivo, deja de sobar la espalda de su amigo.

Por vocación, historia e interés, la Cougar es generalmente divorciada. O viuda. Y si es casada, es con un hombre tan ocupado, tan aburrido o tan gay, que para efectos prácticos no cuenta para nada.

La maternidad la “entretiene” y los hijos son “su cable a tierra”, pero, la verdad, tiene poco tiempo para las responsabilidades que involucra una familia. En ese sentido es una mujer que prefiere “calidad” antes que “cantidad”, convencida de que media hora a la llegada del colegio y cinco minutos antes de acostarse es suficiente para crear una relación “rica” con los niños.
Si los hijos son adolescente, es la mamá “cool”, la mamá “chora”, la que baja con ellos a la playa, se saca el pareo a la menor provocación y, bordeando los 50, todavía muestra un singular talento para jugar a las paletas y una embarazosa predilección por los bikinis.
En el verano, puede pasar horas al atarceder hablando con los amigos adolescentes de su hijos, especialmente si son sus compañeros en el equipo de rugby o natación. Les da consejos sobre el futuro, les dice que “vivan la vida” porque “los años pasan muy rápido”, que no hay que tener miedo de “nuevas experiencias’, y que si ella tuviera veinte años menos “nada la detendría”. Y dicho esto les ofrece una ducha para que se limpien la sal y la arena, y una cerveza “heladita” porque ¡hace un calooooor!.

Aunque quienes la conocen usan a menudo otros términos, la cougar se describe a sí misma como “feminista”. Ella no sigue reglas, las crea- explica a quien quiera escucharla-, y después del fracaso que fueron sus dos primeros matrimonios, decidió que jamás volvería a someterse a las órdenes de un hombre.
Esta es una mujer que no le da explicaciones a nadie, y si quiere partir sola a Brasil, como hace a menudo, o salir a bailar con un ‘amigo’, como hace más a menudo aun, es cosa de ella y ya está.

La cougar le tiene terror a la vejez, porque una cosa es ser “feminista” platinada y con escote, y otra muy distinta es serlo cuando una ya ha tenido su primer implante de cadera.
Por lo mismo combate el paso de los años con una disciplina casi militar. Jogging, pilates, spin, tenis, yoga y kickboxing son parte de su ritual diario, y los fines de semana pasa al menos tres horas en el sauna “meditando”. El agua y el té verde son sus líquidos favoritos de nueve a seis; aunque después de eso prefiere tragos menos saludables y mas exóticos- Margaritas de mango, Dairikis de Strawberry, Khaluas- o vino blanco, seco y bien helado.
Como es moderna e independiente, no tiene ningún problema en reconocer que ha recurrido a la ayuda del bisturí. “Me he hecho de tooooodo”, confiesa frente a sus amigas, “y si tuviera el dinero necesario, me haría mucho mas”.
Su escote inevitablemente arranca silbidos y hasta aullidos en los sitios de construcción, y aunque su boca es ampliamente criticada entre sus vecinos del “condo”, ella toma estas críticas como signo evidente de envidia, de “mala leche”, de la incapacidad que algunos tienen de no meter su nariz en asuntos que no son los suyos.

Aunque todas estas características son comunes en la cougars, lo que realmente las distingue del resto de la población femenina es, por supuesto, su elección de pareja.
Mientras el romance no la convierta en una pedófila, todo está bien, piensa ella mientras pasa a buscar a su “novio” a la salida de la Universidad.
La famosa frase de Ivana Trump, “prefiero ser niñera que enfermera”, es su Biblia en estos asuntos, y cuando alguien se atreve a comentarle la diferencia de edad entre ella y el novio, la cougar lanza un estudiado discurso que dice, palabras mas palabras menos, que los hombres de su edad son una lata, unos viejos gordos y pelados, mañosos, avaros, vanidosos y, peor todavía, interesados en mujeres de veinte, y que ella en cambio prefiere un hombre joven porque, en su cabeza, todavía se siente de 22.

Su cacería no es tan difícil como algunos podrían imaginar, en parte porque la cougar es, a su modo, todavía sexy, y en parte porque es también increíblemente fácil de conquistar. Y para esa olla a presión de testosterona que es un hombre de veinte años, estas dos cualidades son, a menudo, suficientes.

Tuesday, March 31, 2009

The Spanish Heart


Con una mezcla de respeto y sarcasmo, de veneración y rencor, la prensa española publica diariamente las aventuras de la aristocracia del país. Y lo hace con el entusiasmo de un perro de caza frente a una presa jugosa, revelando hasta el último secreto y el mas íntimo vicio, hasta que al final de la nota no queda una sombra de duda sobre las debilidades del noble en cuestión.

Este es un juego popular y peligroso donde no se salva nadie, ni siquiera la familia real, como quedó demostrado hace unas semanas cuando los periódicos españoles anunciaron primero y con cautela, que la princesa Letizia de Asturias tenia un rostro nuevo, renovado, mas suave, y, luego, perdiendo toda compostura, que la mujer del príncipe Felipe se había sometido a una rinoplastia y quién sabe a qué otras cirugías.

La casa real española se vio obligada emitir una declaración confesando que sí, que la futura Reina lucia una nueva nariz, pero que su cambio de aspecto no se debía a la vanidad sino a “problemas respiratorios provocados por una desviación del tabique nasal”.
Como sea, la princesa, radiante y bellísima con su nuevo “look”, debe dar poca importancia a los comentarios. A estas alturas ya está acostumbrada al constante cascabel periodístico que la rodea, a esos columnistas que comienzan sus historias con un respetuoso “Su Alteza Real” para después crucificarla en las páginas de los tabloides, y a esos shows televisivos donde mas de una rubia neumática y escotada dedica una hora a hablar de cómo el viento le subió la falda en algún evento oficial o de lo “preocupante” que es su extrema delgadez.

La princesa fue una victima fácil desde el principio. Periodista, bonita, joven, plebeya y divorciada, tenia demasiados ángulos atractivos para ocupar una portada. Y desde su comentado matrimonio, realizado en mayo del 2004 con todo esplendor en la Catedral de Sevilla frente a una multitud de famosos que incluyó desde la emperatriz Farah Diba a Agatha Ruiz de la Prada, portadas ha habido miles.

Por estos días, sin embargo, Letizia ha encontrado cierto descanso. Toda la atención de la prensa permanece concentrada en Jaime de Marichalar, Duque de Lugo, ex marido de la Infanta Elena, que hace unas semanas apareció en la portada de la revista “Época” acusado de consumir cocaína. El consumo es “ocasional’, dice el articulo, pero suficiente como para que la propia Infanta lo use como recurso para conseguir la nulidad religiosa definitiva de su matrimonio.

La publicación de la noticia obligó al hermano menor del Duque, Alvaro Marichalar, a enfrentar las cámaras diciendo que, como ciudadano, se sentía “muy afectado” y que esta persecución periodística demostraba que España era “un país sin ley”. El Palacio de la Zarzuela reaccionó con una indignación similar, asegurando a través de su vocero que “rotundamente, no se ha iniciado ningún trámite de ningún tipo, ni civil ni eclesiástico”.
¿Dónde estaba el Duque de Lugo, padre del príncipe Froilán y la princesa Victoria Federica, en medio de todo este escándalo? En Paris, por supuesto, sentado junto a Stephanie Seymour, Barbara Bush y Antoine Arnault en la primera fila del desfile de Dior y “sin perderse detalle de los modelos propuestos para la próxima temporada Primavera-Verano”, según informó la revista “Hola”. Esta publicación, que considera a la nobleza española su pan de cada día, fue la encargada de anunciar que el Duque- conocido por su afición a los foulards, las fedoras, los pantalones vistosos, los grandes abanicos y el terciopelo- había sido, aun en estas complicadas circunstancias, “fiel a su cita con la moda francesa”.
Paris y su elegante mundo “fashion” son a menudo un buen refugio para los aristócratas españoles en problemas.

Carmen Martínez Bordiú, nieta del generalísimo Francisco Franco, vivió ahí durante años y regresó a España solo para convertirse, una vez mas, en blanco de todos los dardos periodísticos. Su última aparición pública- en una muestra de que en la península ibérica nadie está a salvo de las garras de la farándula- fue junto a los acordes del paso doble y el cha-cha-chá en “Bailando con las Estrellas’.

Nati Abascal, la ex actriz y modelo que lleva sobre su chic cabeza el titulo de Duquesa de Feria, es otra enamorada de la capital francesa.
Cada vez que hay un escándalo, Nati se refugia en París, lo que significa que pasa ahí buena parte del tiempo porque, a pesar de su titulo y su legendaria elegancia, su reputación personal parece estar a menudo al borde del abismo. En los 70’s causó comentarios apareciendo desnuda en las páginas de Play Boy. En los 80’s, divorciándose del Duque después de ser descubierta a bordo de un yate besándose con el presidente del Real Madrid. Y desde los 90’s, toda España ha sido testigo de su afición a la fiesta y los “drinks”, que la hacen aparecer frecuentemente a la salida de restaurantes y bares confusa y tambaleándose sobre sus gigantescos tacos. En un reciente episodio, las cámaras de la televisión hispana la captaron dirigiéndose bien entrada la madrugada rumbo a su automóvil después de otra noche de copas. Nati, encantada con la atención periodística, se acercó a los reporteros y les dijo: “te quiero a tí, te quiero a tí y a tí; y a ése también le quiero...".

La frase se convirtió en la mas repetida del país durante semanas.
Los hijos de la Duquesa. Luis y Rafael Medina, heredaron la belleza y elegancia de su madre y los títulos de su padre, el desaparecido Rafael Medina y Fernández de Córdoba, Duque de Feria, que murió de una sobredosis de barbitúricos el 2001, a los 58 años, después de una vida repleta de tragedias y desenfrenos. Sus últimos años de vida los pasó en la cárcel, acusado de abuso de menores y hundido en una profunda depresión.

Un diario de Sevilla, después de anunciar que la Duquesa no asistiría al entierro de su ex marido porque su muerte la había encontrado de vacaciones en Kuala Lumpur, resumió el triste momento con este párrafo: “Al pobre Rafael ya se lo ha llevado Dios, qué suerte, habrá dicho alguno. La bandera de los Medinaceli en Pilatos ondea a media asta, pero sólo las putas de Sevilla lloran su muerte”.

Cualquiera que vea las fotos de Luis y Rafael en las “revistas del corazón” españolas, tan jóvenes, guapos y chic, jamás imaginaria la cantidad de escándalos que corren por sus venas. Quizás la única huella de este legado de controversias sea la aversión de estos nobles a la prensa.
“Mi vida no es nada interesante”, dice Rafael, el mayor, actual Duque de Feria y uno de los solteros mas apetecidos de Europa. “Tengo mi trabajo, no me dedico a contar mi vida, y por eso convivo bien con la prensa. Las persecuciones van por rachas. Es algo que me ha tocado vivir. Se concentran en mi unos días y luego me dejan en paz”.

En un país donde, como está visto, no hay un título que no acarreé también una cruz. Rafael Medina lleva el suyo con la dignidad de un noble. “Nunca ha sido un peso” aseguró hace un tiempo al diario ABC de Madrid, “Lo llevo con todo el orgullo y, el día de mañana, espero que mis hijos lo hereden en el lugar alto, donde siempre ha estado y donde debe estar”.

Saturday, March 21, 2009

What Would Valentino Do?


Perdón por la ausencia, pero la crisis tocó la puerta del lado, la del otro lado, la del frente, y finalmente vino a tocar la mía cerrando una revista con la que llevaba largo tiempo colaborando y que, con su cierre, se llevó un trozo de mi corazón y un buen pedazo de mis ingresos.

Oh, well.

En eso estaba, tomando sopa recién servida de autocompasión, cuando recibí una invitación para asistir a un “press secreening” del documental “Valentino: El Ultimo Emperador” que se estrenó en Nueva York esta semana.

Saque papel y lápiz, porque aquí hay algunas lecciones que vale la pena aprender sobre como enfrentar la recesión..

La primera es que no hay que preocuparse del dinero.

En la película, Valentino reconoce que lo único que sabe hacer son vestidos para sus “ladies” y que es terrible “para todo lo demás”.
Lo “demás” incluye desde mantener un imperio que fue vendido el 2002 por 1.1 mil millones de dólares, a limpiar los dientes de sus cinco perritos mascotas.

Para eso hay otra gente mas capacitada, como su pareja durante mas de cuatro décadas y “socio” por medio siglo, Giancarlo Giametti que, citando a Confucio en la película, dice que “cuando dos hombres cabalgan el mismo caballo, uno de ellos debe ir montado atrás”.

Yo no podría haberlo dicho mejor.

Otra lección importante es que, en tiempos de crisis, uno debe concentrarse en lo fundamental- como que las flores estén frescas en el living o que haya suficientes botellas de champagne en el refrigerador- y olvidar lo superfluo. Después de todo, ¿Qué ganan personas creativas como Valentino, usted o yo, perdiendo el tiempo hablando de cuentas por pagar o, Dios nos ampare, el costo de mantener un Château en Francia, un Palazzo y una Villa en roma, un chalet de ski en Gstaad, un penthouse en Manhattan, un jet y un yate?

Disfrute lo tiene, y no llore por lo que no tiene.
Esa es mi nueva filosofía, via Valentino.

Tercera lección: adquiera un bronceado.
Si quiere saber como se ve Valentino en una pantalla de cine, mire al sol de frente durante el atardecer en sus próximas vacaciones en el Caribe. Todo es luz; todo es naranja. Y aunque mas de alguien podría poner en duda las ventajas estéticas de semejante look- sin siquiera mencionar las de salud-, Valentino se pasea dorado como un Oscar y, a primera vista al menos, completamente feliz y saludable a los 76 años.

La película, que fue dirigida por el periodista de “Vanity Fair” Matt Tyrnauer y filmada en un periodo de dos años, del 2006 al 2008, es también evidencia de que, como dicen los terapeutas, es mejor deshacerse de la rabia y otros sentimientos negativos rápidamente y no guardarlos dentro de uno mismo.

Busque su “Diva interna” y arme un escándalo cada vez que pueda y a la menor provocación, como hace Valentino. Y si no hay provocación, ármelo igual. Nada como una buena rabieta para mantenerse en buena forma.
El diseñador lanza las suyas cada cinco minutos en el documental, alegando porque Giametti quiere mas vuelos en un vestido, porque sus perros no pueden usar todos los asientos en el jet- dejando a la azafata de pie en el despegue-, porque la pasarela no está a su gusto, o porque nadie entiende que una mujer que muestra sus tobillos caminando en un vestido largo es, simplemente, ¡la visión mas horrorosa que cualquiera puede enfrentar!.

La ultima lección, y para mi gusto la mas importante, es que hay que tener corazón.
En dos años de filmación, Valentino llora solo en dos ocasiones.

La primera es cuando menciona el nombre de Giametti, su compañero de vida, durante la ceremonia de entrega de la medalla de la Legión de Honor del gobierno francés.

Casi mudo- por primera vez-, dice que agradece “al señor Giametti, que ha estado junto a mí todos estos años’.

La segunda es cuando recibe a sus costureras a la entrada de una retrospectiva organizada con ocasión de su retiro en la galería Ara Pacis en Roma. “Estoy con usted desde 1966”, le recuerda una de ellas, “y él la abraza con los ojos llenos de lágrimas, sin que siquiera el impecable traje que usa como coraza o su perfecto peinado sean capaces de ocultar la fragilidad de sus sentimientos

Oh, well.

Vaya al banco, saque los últimos centavos de su cuenta de ahorros, y gástelos- no, mejor dicho “inviértalos”- en calcetines de cashmere, orquídeas, una bellísima pintura o un ticket a Roma. Será un poco mas pobre, pero también un poco mas feliz.

Happy recession!

Monday, February 16, 2009

Five Minutes of fashion Talk (@Fashion Week)


Las cosas se ven mal, incluso en las carpas instaladas en Bryant Park donde, por estos días, se realiza la Fashion Week de Nueva York, versión Otoño 2009.
Eso es al menos lo que dijo una editora de modas americana sentada a mi lado esta mañana en el desfile de Carolina Herrera.

¿Qué tan mal?
Pésimo, en realidad, si se considera que entre los auspiciadores esta temporada están el café de McDonald’s (el año pasado era Nespresso) y los lubricantes K & Y. ¿Puedes creerlo? ¿Te imaginas a Anna Wintour acarreando una ‘goody bag’ con McDonalds y K&Y?. El ambiente se siente un poco deprimente…Por primera veo asientos vacíos en el desfile de Carolina Herrera…!mira!, !en la segunda fila!, ¡en Carolina Herrera!

Pero todavía hay fiestas…
Marc Jacobs suspendió la suya, igual que Tommy Hilfiger. Fashion Week Daily dio una fiesta en La Goulue, pero solo para 50 personas. Y la Goulue, by the way, está a punto de cerrar…ya nadie paga $30 por un plato de spaghetti.

¿Se acabaron los días de champagne, entonces?
Target dio una fiesta para lanzar su nueva colección diseñada por Alexander McQueen ($69.99 por un vestido de algodón), y ahí hubo champagne. Pero de California, tibio y en vasos plásticos…If you call that champagne, i don’t know..

¿Quién ocupa este año en la primera fila de los desfiles?
Mischa Barton, Lucy Liu, Lindsay Lohan (en el booth del DJ, con su novia Samantha Ronson) …En la primera fila de Yigal Azrouël estaba Ashley Dupre, lo que dice mucho sobre el estado actual de la fashion week.

¿Por qué?
Bueno, Ashley Dupre es la “call girl” que acabó con la carrera del ex Gobernador de Nueva York, Eliott Spitzer. $4,000 por hora, if you need to know. Ahora quiere una carrera como cantante o su propio reality show…Pero eso es lo que quieren todos, ¿No? ¿Queda algo mas en el fondo del barril después que tienes una prostituta en primera fila?.

¿ Azrouël la invitó?
El dice que no. Su publicista que no. Pero ahí estaba, en primera fila, posando para Patrick McMullen.

¿Qué puedes decirnos de la ropa para el otoño 2009?
Cathy Horyn dice hoy en el New York Times que parece haber una competencia entre los sexy y lo clásico… Puede ser…No se… ¿Has visto algo mas aburrido que hablar de ropa?

Ese comentario es un poco raro viniendo de una editora de modas…,
Es menos raro de lo que podrías imaginar. La mayoría de la gente que trabaja en moda detesta hablar sobre el tema. Hay tantas otras cosas mas interesantes de que hablar…

















Fotos @ Manuel Santelices

Monday, February 9, 2009

Madonna Gets Room Service


Madonna + suite de hotel= controversia.

Esta suma, que tantos dividendos le dio a “Madge” en su video “Justify My Love”, vuelve a llamar la atención en este portafolio fotografiado por Steven Klein para la edición de Marzo de la revista “W”.

Madonna, dice el NY Post de hoy, aparece en la revista besando a su nuevo…hmmm, ¿novio?, ¿boy toy?...llámelo como quiera, pero ahí está Jesús Luz (si, se llama Jesús), en cama con Madonna, el trampolín infalible a la fama internacional o, en el peor de los casos, a la versión brasilera de “Dancing with the Stars”.















Dear Dearie


Blossom Dearie murió el sábado en la noche, a los 82 años, mientras dormía en su departamento del West Village en Manhattan.

Sweet dreams, Blossom.

Si no tiene idea de quién estoy hablando, corra a su I-tunes, su YouTube, o donde sea que se informe de estas cosas, y escuche su voz. Quien sabe, quizás termina enamorado igual que yo cuando la escuché por primera vez cantando “I’ll take Manhattan”, una canción que no es una canción, sino un himno romántico, nostálgico e irresistible a la ciudad.

Blossom tenia una voz pequeña y dulce, casi infantil; un tarro de miel que era fácil confundir con esas vocecitas delicadas que uno imagina en mujeres adictas al agua oxigenada, al escote pronunciado y la compañía de petroleros texanos. Pero su dulzura estuvo siempre acompañada de la nota agridulce e inteligente de la ironía, y su “look”- pelo cortado como paje, lentes ópticos, y un guardarropa que pocas veces iba mas allá de una falda a la rodilla y cardigan- tuvo nunca nada que ver con el de gatitas vampiresas como Marilyn o Betty Boop.

Hace unos años fui a verla (live! Unplugged!) en un cabaret en el “theater district” de Nueva York, “Danny’s Skylight”, un lugar pequeño y oscuro que ya no existe, donde un centenar de personas- edad promedio 60 something- disfrutaron sus Martinis y Old Fashioned mientras Blossom, bien encumbrada sobre la setetentena, sentada frente al piano y acompañada de un bajista y un percusionista, cantó sus canciones llenas de nostalgia y sarcasmo.

Al final del show se sentó en una mesita a la entrada del teatro y, como a menudo hacia en sus frecuentes apariciones en Nueva York y Londres, vendió y firmó sus propios CD’s.

Estoy lejos de ser un experto en música. Una amiga mía, que de estas cosas sabe mucho mas que yo, revisó una vez mi I-pod y comento, “660 canciones, y nada que escuchar…”.

En mi defensa debo decir que pocas cosas me emocionan mas que ciertas canciones (“Ticket to Ride” de The Carpenters funciona como una cebolla en mi hipotálamo, me hace llorar al primer acorde) , y que los momentos mas importantes de mi vida, las personas mas queridas, a menudo están atados a una melodía.

Escuchar a Karen Carpenter, Annie Lenox o, últimamente, Adele, llena de inmediato mi corazón de nostalgia y romanticismo. Y Nueva York, mi querida ciudad, estará siempre acompañada de la dulce voz de Blossom.

Por eso, gracias, dear Dearie.

Monday, February 2, 2009

Luther or Not Luther, that is the question


Cuando comencé este blog me prometí a mí mismo que jamás escribiría de mis gatos.

La sola idea de hablar en público de lo adorables que son, de cómo saltan cada madrugada sobre mi cama para que les dé de comer, de cómo siento un irrefrenable instinto maternal cada vez que los escucho restregar sus patas en el “litter box” después de ir al baño, o cómo, en medio de un día de agobiante trabajo, me tomo diez minutos solo para observarlos dormir, me parecía digno de una dueña de casa obesa de Wisconsin, sin nada mas que llene su vida que un felino llamado “Frida” u “Oliver”.

Otra promesa no cumplida; una mas en la larga lista.

Ahí los tiene, en la foto que acompaña este post, the apples of my eyes.

Para ser exactos, estos no son mis gatos, sino los de Mr. D, que como un superhéroe los rescató de un destino incierto que se perfilaba sombrío, aliñado con cebolla y brócoli y acompañado de “sticky rice”, en el subterráneo de un restaurant en Chinatown.

Si las cosas hubieran sido distintas, quizás habrían terminado convertidos en pollo general Tsao, disponibles a $4.99 en una cajita de cartón, trasladados a quizás que departamento por un inmigrante de Shanghai en bicicleta, consumidos en dos mascadas y con sus restos, ya digeridos, lanzados por el alcantarillado hasta el Atlántico.

Mr. D, que jamás ha tenido una mascota que no responda al nombre de Luther, llamó al mas pequeño, al de nariz rosada, Luther. Y el otro, mas grande y de nariz oscura, quedó condenado al poco auspicioso nombre de Not Luther.

Cuando el veterinario deja recados en el teléfono, dice cosas como “Not Luther necesita un nuevo chequeo de su páncreas”.

Ah, porque estos gatos, que nacieron para morir en un sartén, ahora ven sus páncreas, su corazón, su índice muscular y de grasa, su vista y hasta su colesterol revisados regularmente por un médico de la clínica veterinaria “Hope”, en Atlantic Avenue, Brooklyn.

Hope, esperanza.

Nuestra esperanza de que Luther y Not (a.k.a Gordo, por razones que no necesitan mayor explicación) nos acompañen hasta la vejez. Y la esperanza de la clínica, que ruega que nuestro cariño sea tan grande y sincero como para gastar $750 en un lavado de colmillos cuyo trabajo, en el peor de los casos, no va mas allá de masticar un trozo de “poulêt roty” cuidadosamente deshuesado y cortado en trozos pequeños.

Cualquiera que los vea descansando sobre los cojines del living, en el sofá de la oficina, entre las almohadas de la cama o en el lavamanos- mientras me ducho cada mañana-, podría pensar que estos gatos han tenido una vida privilegiada.

Pero no. Aparte de sobrevivir ese holocausto gatuno que se vive cada día en los crueles y oscuros callejones de Chinatown- el Auschwitz de los felinos en Nueva York-, Luther y Not Luther salieron ilesos de la tragedia del 9/11.

Desde la ventana de nuestro antiguo departamento, a solo tres cuadras de las Torres Gemelas, se convirtieron en testigos de la historia cuando dos aviones se estrellaron contra los rascacielos mas altos de la ciudad.

Gracias a Dios la taza del baño estaba abierta.

A oscuras, con el departamento cubierto de polvo, y con el aterrador ruido de las sirenas colándose por las ventanas, dieron un testimonio de fe y supervivencia bebiendo el agua del W.C.

No los culpo. Yo habría hecho lo mismo.

Cuando Mr. D, en otro de sus gestos heroicos, llegó, una vez mas, a rescatarlos subiendo 26 pisos a oscuras, los encontró algo asustados. Pero mas que nada hambrientos.

Luego Mr. D bajó los 26 pisos con Luther en una jaula y Not- que por ese entonces habría sido el candidato ideal a Weight Watchers- en otra. Los sacó de las tinieblas provocadas por Al Qaeda, los subió a un camión militar, luego a su auto y finalmente los llevó a lugar seguro en las colinas de Westchester, al norte de Manhattan.

Not se recuperó del trauma rápidamente. Un tarro de comida para gatos fue suficiente. Pero Luther, desde entonces, duerme todas las noches acurrucado entre nosotros y levanta la cabeza cada vez que siente el golpazo de una puerta o el motor de la lavadora de platos comenzando a trabajar.

Según el doctor de “Hope” eso indica, inequívocamente, un “post trauma disorder”.

A pesar de los peligros que la política exterior americana y la gastronomía asiática presentan para cualquier gato en Nueva York, esta es una ciudad que debe parecerles generosa.

En tiendas especializadas en Madison Avenue, es posible comprar comida “grado humano” para ellos, platos diseñados por Alessi, y galletas fabricadas con grano orgánico en alguna granja de Vermont. En Rizzoli encontrará libros especializados en “arquitectura” para gatos, y en Louis Vuitton elegantes vendedores en trajes oscuros y corbata de seda se darán la molestia de presentarle el “kennel” de la temporada, un “carry on” cubierto de “LV’s” y con interior acolchado y “extra ventilación’.

Aunque tengo la sospecha de que Luther disfrutaría semejantes lujos, mi limite termina en los $1.29 por tarro de su dieta “Wellness”, que tantos milagros ha hecho en su piel y su energía. Not Luther, en cambio, es un gato despojado de todo rasgo de snobismo, y no importa si es una vieja toalla o un trozo de pan lanzado por casualidad al piso de la cocina, a sus ojos todo es tan delicioso como una suite en el Carlyle o un plato de escargots en “Daniel”.

No hay una persona que entre a nuestro departamento en Brooklyn y, viendo a Luther y Not Luther durmiendo placidamente sobre sus cojines de piel blanca, no piense que estos son gatos afortunados.

Pero Mr. D resumió mejor que nadie esta curiosa ecuación de fortunas una noches atrás, cuando, con los dos gatos descansando entre las sábanas de nuestra cama, me miró y dijo “!que suerte tenerlos con nosotros!”.

Thursday, January 15, 2009

Obama Superstar


Cuando hace un par de años la agencia Polaris le pidió a la fotógrafo Scout Tufankjian que viajara a New Hampshire a cubrir un evento de Barack Obama, ella lo pensó dos veces.

“Tenia otros planes para ese fin de semana y pensé que se trataría de otro aburrido evento político”, cuenta en su nuevo libro “Yes We Can”, que reúne las imágenes de los extraordinarios 21 meses que llevaron a Obama de ser casi un desconocido- un advenedizo en el Congreso y un candidato que, con semejante nombre, parecía tener todas las de perder- hasta su extraordinario triunfo en las elecciones de Noviembre pasado.

Anoche fue el lanzamiento del libro en la Powerhouse Arena, una espectacular librería en Dumbo, en Brooklyn.
Hubo una exhibición, cientos de personas, vino blanco, música y videos.

Lo único que faltó fue Scout.

Estaba en Gaza. Obvio.

Aquí van algunas de mis fotos favoritas.
















Monday, January 12, 2009

http://manuelsantelices.blogspot.com/


Guau, esta es la dirección.

Medio en Silencio invita a sus amigos y miles de millones de lectores a visitar…

http://manuelsantelices.blogspot.com/

…y revisar algunos de sus artículos y entrevistas publicados en los últimos años.


Monday, January 5, 2009

What's That Smell?


Algo huele mal en el departamento de “fragancias” de Bergdorf Goodman.

No, no es “Envy” de Gucci ni “Chic” de Carolina Herrera. Ni siquiera es “Just Me”, el ‘eau du perfum’ de Paris Hilton, cuyo aroma puede ser descrito como dulzón, empalagoso, irresistible en el mas negativo sentido de la palabra, pero que aun así no es comparable al olor fétido de esa guerra que, día a día, se libra en esta impecable trinchera donde cada nariz es una espada y cada palabra un misil.

Olvídese de la tradicional ironía de los críticos de teatro, cine o gastronomía. Cuando se trata de destrozar con la fuerza de un buldózer, nada resulta mas eficaz que una frase escrita por algún critico de perfumes.

Chandler Burr, el critico de “The New York Times” y seguro candidato al primer premio “Medio en Silencio” de Literatura, describió así el perfume “Danielle”, fabricado por Elizabeth Arden y firmado por la autora de best- sellers Danielle Steel.

(La traducción es libre y, debo confesar, no hace justicia a la magnifica pluma de Burr).

“....Danielle by Danielle Steel es como el montón de basura que Danielle Steel pisó en la vereda de Manhattan cuando se dirigía a la reunión con el equipo creativo de Elizabeth Arden. En los primeros cuatro segundos, huele vagamente como el tipo de flor que uno encuentra en un galón de detergente con aroma floral, y luego, durante cinco segundos, recuerda el cuadro “El Grito” de Edward Munch. Y entonces se evapora, como la prosa de una novela de Danielle Steel se evapora en el mismo momento en que uno la lee.
Es un perfume que, en vez de ser creado por seres humanos, fue hecho por un comité anónimo, sin alma, como el comité creativo interno de Elizabeth Arden. Y después de eso, no queda nada mas que decir al respecto”.

Burr, que usa el teclado de su computador con la eficacia de un cirujano y la violencia de un boxeador, es el mas visible critico en un negocio que, visto desde afuera, parecería tan suave y delicado como un jardín de orquídeas pero que, en estricta realidad, es tan duro y cruel como una pelea de gallos en Guanajuato.

“Daisy”, de Marc Jacobs le parece “sorprendente en su insistencia de ser poco sorprendente”.

“Fleur de Nuit” de Badgley Mischka recibe la siguiente guillotina:
“Dos americanos de Illinois y Wisconsin, ¿ y llaman a su perfume ‘Fleur de Nuit’? La pretensión de ese nombre francés es emblemático de la poca autenticidad universal del proyecto… Una parodia de lujo”.

Y una gota de “Elle”, de Yves Saint Laurent, es suficiente para que Burr levante un revólver en forma de pregunta: “ ¿Qué le pidió la maison a su perfumista? ¿Que creara el aroma de un caramelo barato, envuelto en celofán y amontonado en el pasillo de un supermercado en la Segunda Avenida? La botella púrpura es ideal para Lil’ Kim, su caja dorada es Beverly Hills circa 1973…”.

Usted, ingenuo, podrá pensar que estos comentarios son una excepción. Pero eso significa que no ha visto lo que escriben los “bloggers” en la Internet, esa jauría de hunos furiosos que se han convertido en la pesadilla de esta industria, o que no ha revisado las páginas de “Perfumes: The Guide”, el libro de los muy respetados críticos Luca Turín y Tania Sánchez.

Luca y Tania están casados, y solo queda imaginar la excelente terapia de pareja que debe ser su trabajo. Después de clavar dagas en perfumes todo el día, no debe quedarles una onza de rabia, rencor o energía. No hay un insulto que puedan usar entre ellos, que ya no haya sido usado para describir un nuevo aroma.

¿Un ejemplo?

“Si este fuera un shampoo ofrecido en su primera ducha después de dormir dos meses a la intemperie en Nouakchott, usted preferiría seguir con pulgas en su cabeza”, dicen de “Love”, una fragancia de “Creed”.

El libro, publicado por Viking el 2008, es un delicioso, venenoso, lujurioso plato donde ninguna comparación- de mandarinas en primavera a queso Mahon podrido en el último cajón de la cocina- parece estar fuera de lugar.

“RSVP” de Kenneth Cole es “tan diabólicamente intenso que podría ser usado para que la gente confiese crímenes que no ha cometido”

“Romance” de Ralph Lauren está hecho, según ellos, “para el tipo de mujer joven que se corta el pelo exactamente como sus amigas y compra en los mismos catálogos, de modo que ni siquiera sus novios pueden distinguirlas a diez pasos de distancia”.

Y “Pôeme” de Lançome los invita a nombrar tres fragancias que serian totalmente incompatibles a la hora de comer. “Fácil”, dicen, “Amarige”, “Spellbound” y “Pôeme” ¿Qué tienen en común? Aúllan como la sirena de una fábrica. Son tan abierta y horrorosamente químicos, que el mensaje que su nariz lanza a su cerebro es ‘!corra por su vida!...Pocos frascos de fragancia huelen mal aun antes de usarlos. Pôeme es uno”.

Wednesday, December 31, 2008

¿Happy New Year?



Detesto el año nuevo.

Trato de recordar lo mas importante del año y lo único que se me viene a la cabeza es ese horrible grafico económico que publicó hace poco mas de un mes “The New York Times”, una línea roja mirando al sur, cayendo en picada hasta hundirse en las oscuras profundidades de Diciembre.

Pero entonces pienso en Obama y mi ánimo mejora. Y mas feliz me pone la seguridad de que en el futuro no tendré que someterme a la tortura de escuchar la voz achatarrada del Presidente Bush en la televisión, ese constante rumeo de ideas sin sentido que tan lejos están de justificar los horrores que hemos vivido en los últimos ocho años.

Pienso en Sarah Palin y Tina Fey, en Hillary Clinton y sus “pantsuits”, en McCain y su traición a cualquiera que alguna vez pudiera haber pensado que era un hombre moderado e independiente.

Pienso en Brad y Angelina, en su castillo en Francia, en sus nuevos mellizos y de ahí, casi sin quererlo, pienso en Jennifer Aniston y su desnudo en “GQ”. Esa portada me pareció en un error, pero después de los millones que a pesar de las pésimas criticas ha ganado su nueva película, “Marley & Me”, pienso que el errado era yo.

¿Qué se yo de estas cosas? Poco y nada.

Anoche vi “Kennedy Center Honors”, un tributo que el Kennedy Center de Washington hace todos los años a personalidades de la cultura y el espectáculo.

Barbra Streisand fue una de las homenajeadas.

Ahí estaba, una señora envejecida, algo frágil, con el perfecto pelo liso y rubio y las uñas inmaculadas, observando algo incómoda desde un balcón como estrellas casi cuarenta años mas jóvenes que ella repetían sus canciones.

El show incluyó un montaje de clips y fotografías de su carrera, y, como siempre ocurre con esos montajes, sentí que me llenaba de nostalgia.

¿Qué pasó con Barbra? ¿Qué paso con esa cara divertida y desafiante? ¿Dónde esta esa voz? ¿Esa energía?

Glenn Close, una de las presentadoras, sonrió desde el escenario hacia donde estaba la Streisand y dijo, optimista, que se sentía “segura de que lo mejor de Barbra estaba todavía por venir”.

Sorry, pero tengo mis dudas.

Nada me pone mas triste que el paso del tiempo, ese ladrón sin corazón.

Hace muchos años, cuando todavía estaba en la universidad y viviendo con mis padres, fui a despedirme, como todas las mañanas, de mi tía bisabuela que vivía con nosotros.

La encontré con la cabeza hundida en la almohada, llorando.

¿Qué pasó?- le pregunté.
“Me quiero morir”, me dijo, “He vivido demasiado. 83 años son mucho tiempo, estoy tan cansada”.

Al lado de su cama había una foto que la mostraba, vestida de arlequín, celebrando la Fiesta de la Primavera de 1926.

Todos los años nuevos pienso en ella.

He tenido años nuevos felices, como ese que pasé con un novio sexy y desalmado al lado de la chimenea, champagne en mano, en un departamento subterráneo en la calle 86.
El año nuevo de 1990 lo pasé en Paris; y esperé la llegada de 1999 al borde del Gran Canal en Venecia, debajo de una lluvia de fuegos artificiales.
El año nuevo del 2000 me preparé para las tragedias del Y2K en un departamento prestado en la calle 57, solo, fumando un cigarrillo detrás de otro, pensando en un futuro que a todas luces se veía incierto y pesimista y que, sin embargo, resultó ser maravilloso.

Esta noche Mr. D y yo nos vamos a la casa de unos amigos en Ossining, un suburbio a una hora al norte de Nueva York. Las noticias anunciaron cerca de diez grados bajo cero y un millón de valientes esperando el tres, dos, uno, ¡!!”Happy New Year!! en Times Square.

Es como pasar el año nuevo encerrado en el freezer.

No sabia qué foto poner con este post, hasta que, revisando el sitio de “Vanity Fair”, me encontré con esta de Carla Bruni tomada hace unos meses en Francia por Annie Leibovitz.
Si alguien puede despertar cierta esperanza para el 2009, es Carla; una mujer que a los 41 años, cuando ya parecía que era imposible encontrar mas aventuras por vivir, dio vuelta la página y se encontró, para sorpresa de todos, sobre los techos de Paris.

Happy New Year.

Sunday, December 28, 2008

The Gentleman & The Pope


“Medio en Silencio” pide perdón a sus lectores por la demora, pero las fiestas de fin año, los insuperables “sales” en Barneys y J.Crew, y la tensión bélica entre India y Pakistán han mantenido nuestra atención desviada por unos días.

Pero aquí estamos, de vuelta.

Antes de referirnos a la estrella de este post, Bill Blass, debemos dedicar un párrafo al Santo Padre, Benedicto Ratiznger, líder espiritual del mundo católico y gran benefactor de los zapatos Prada que, con la siempre oportuna ayuda de su secretario personal, también conocido como el “George Clooney” de El Vaticano, decidió celebrar la Navidad dando un mensaje de amor, reconciliación y hermandad.

Vamos al grano.

El Papa ama la humanidad, dijo, siempre y cuando se trate de la humanidad heterosexual. A los gays hay que enfrentarlos como una amenaza, algo similar a la destrucción de la Rainforest, aseguró.

A los ojos del Santo Padre, yo, como hombre gay, ( y quizás a usted) estoy por sobre terroristas y narcotraficantes, la mafia, los truhanes de Wall Street, la pobreza, el Sida y los neonazis como la amenaza mas urgente que enfrenta el planeta.

Who knew?

Eso, sumado a dos noticias que leí esta semana- la primera sobre una lesbiana que fue violada insistentemente por cuatro tipos que gritaban consignas anti-gay durante el ataque, y la segunda, en el New York Times de ayer, sobre grupos musulmanes en Sarajevo que gritan “!!Maten a los gays!!” por las calles de la ciudad, pusieron mi ánimo en un estado algo depresivo.

Y entonces me enteré que Bill Blass, la mas americana de las marcas, cerraba definitivamente sus puertas.

Oh, God.

Una cosa no puede compararse con la otra, dirá usted. Y tiene toda la razón.

El cierre de Bill Blass merece muchas mas lágrimas que los gritos histéricos de algún fanático religioso como Mr. Ratzinger o el grupo Mahoma & The Killers.’

A diferencia de ellos, Blass fue un verdadero caballero que dejó como herencia no un reguero de intolerancia, sangre y odio, sino de belleza y gentileza envuelta en chiffón y seda.

A principios de los noventa entrevisté a Blass en su oficina de la Séptima Avenida.

Un día tomé el teléfono, busqué su número, lo llamé, él contestó el llamado y me citó esa misma tarde a las cuatro.

Hoy día, cuando ningún entrevistado abre la boca si no tiene un nuevo producto para promocionar, y cuando para llegar a cualquier personaje es necesario cruzar una montaña de emails y un ejército de relacionadores públicos, un encuentro como este seria imposible.

Pero Blass era, en el mejor de los sentidos, un caballero a la antigua.

Su oficina no era tan amplia como la de Oscar de la Renta y ni tan perfectamente decorada como la de Carolina Herrera. Había fotos, bocetos, trozos de tela y papeles por todas partes, y perdidos entre todos ellos uno o dos ceniceros que ocupaba para apagar el tren de puros que consumía todo el día.

No recuerdo nuestra conversación en forma exacta, pero sí recuerdo sus ojos intensamente azules y el tono de “man about town” –una onza de Martíni, dos cucharadas de buenos modales, una de humor y un cascarita de ‘gossip’- que usaba para hablar.

Le pregunté cómo había sido ser diseñador de modas en una época en que la profesión estaba apenas un peldaño mas arriba de la de cocinero o chofer, y él, sonriendo, dijo que nunca hablaba de su trabajo en fiestas o comidas, ni antes ni ahora.

A Blass le gustaban los misterios.

Me dijo que había comenzado a diseñar desde muy joven, cuando apenas se empinaba a la adolescencia en Fort Wayne, Indiana, donde creció. “No había nada mas que hacer”, aseguró, “y el aburrimiento es una estupendo estímulo para la creatividad”.

En su autobiografía, publicada poco después de su muerte el 2002, cuanta cómo, inspirado en las peliculas de Hollywood y las revistas de moda, pasaba las tardes de su niñez dibujando a elegantes mujeres en Park Avenue y atractivos hombres en smoking en el Metropolitan Club.
Apenas un par de décadas después, el mismo se convirtió en una de las principales figuras del set que había imaginado, viviendo bajo las intensas luces de Manhattan, rodeado de gente hermosa, famosa o influyente, bailando un día con Brooke Astor y al siguiente con Nan Kempner, compartiendo un scotch con Henry Kissinger y una tarde de velero con William F. Buckley y su mujer, Pat, en la bahía de Westport.

Su vida pareció siempre una canción de Nöel Coward

Aunque ganó una fortuna, aunque su nombre apareció estampado en paraguas, toallas, calcetines, lentes de sol y hasta automóviles, Blass jamás hablaba de dinero. Dejaba, en cambio, que sus casas hablaran por si solas ¡Y como hablaban!
Su departamento en Manhattan y su casa en Darien, Connecticutt, fueron insistentemente publicadas como silenciosa prueba de que todos los sueños del adolescente de Indiana se habían hecho finalmente realidad.

En 1999 Blass vendió su empresa a una compañía que nunca supo manejarla y que la llevó, la semana pasada, a su cierre definitivo.

Una pena.

Pensé en Blass cuando leí las odiosas noticias de esta semana en el periódico.

Pensé que la próxima vez que el Papa o una turba enfurecida de radicales islámicos se le acerque a advertirle sobre los peligros que los gays presentan para la humanidad, usted debería sacar su chaqueta de Bill Blass del closet y, mientras admira la perfección de su corte, la suavidad de su tela y el hipnótico brillo de sus botones de metal, pensar en si este extraordinario objeto puede ser, realmente, tan peligroso.

Esa es la herencia otro hombre gay. Como el teatro de Wilde, la literatura de Capote, la musica de Bernstein, o, por supuesto, los cielos de la Capilla Sixtina.

¿Cual es la del Santo Padre?

Tuesday, December 9, 2008

WHAT A PARTY! (Art Basel Miami Beach)


Ahora, sentado frente a la ventana mirando los árboles sin hojas, el cielo blanco del invierno y sintiendo el frío colándose por las ventanas, no puedo imaginar por qué, mientras estaba de vacaciones en ese oasis verde y soleado que es Chile en Noviembre, sentía urgencia de volver a Nueva York.

Será la naturaleza humana, dirá usted.

Como sea, aquí estoy, de regreso en mi escritorio y listo para terminar otro año.

No puedo quejarme.

Entre Santiago y Brooklyn hice una corta parada en Miami para presenciar ese carnaval de ego y ambiciones mas conocido como Art Basel Miami Beach.

What a party!

Naomi Campbell, acompañada constantemente por un guardaespaldas de casi tres metros de alto, un anillo de esmeraldas con las dimensiones de una pelota de golf y su nuevo novio, un multimillonario ruso que responde al chejoviano nombre de Vladimir Doronin, fue la reina de esta versión.

Su “retrospectiva” presentada en la feria Art Photo Miami fue un éxito, si por éxito se entiende a 1,500 personas histéricas y ansiosas de ver a la modelo aunque fuera a la distancia.

Naomi, que no por nada sigue vigente a la dulce edad de 38 años, provocó comentarios en su hotel- The Setai- abrazándose, besándose y acariciándose al borde de la piscina con el ruso en cuestión en tal forma, que el resto de los pasajeros se quejó con el concierge.

Eso fue al menos lo que dijo “Page Six”.

Pero hasta aquí llegan los comidillos faranduleros, porque Art Basel Miami Beach se trata de arte,

¿No?

Porque Dios es grande, mi suerte infinita y tengo uno o dos amigos que trabajan en relaciones públicas, fui invitado a la fiesta que la revista de “estilo’ de The New York Times, “T”, organizó en el penthouse de The Raleigh hotel.

André Balazs, el dueño del hotel y ex de Uma Thurman estaba ahí, muy enfundado en un traje negro tan bien cortado que parecía armadura. También estaban Naomi, colgada del celular, y su ruso. Y Takashi Murakami que, oliendo a la distancia la posibilidad de un buen “photo-op”, apareció envuelto en una de sus esculturas “flowerball” en “plush” que dejaba sus brazos inútiles, obligando al resto de los invitados a darle, a través de una bombilla, tragos de champagne.

Murakami vende carteras como si fueran arte y arte como si fueran carteras, pero nunca muestra mas talento que cuando se trata de venderse a si mismo,

Eso nos lleva a Amanda Lepore, la transexual/ musa/ club diva favorita de David LaChapelle, que presentó en Miami su nueva “fragancia”, un perfume de edición limitada- 5,000 botellas- cada una adornada con 1,000 cristales de Swarovsky y con un precio “recession free” de $950.

Insisto. Volvamos al arte.

Pero antes de eso no puedo dejar de informar que Ivana Trump, que contrajo matrimonio en Abril pasado con el actor italiano Rossano Rubicondi, anunció su inminente divorcio.

Asi lo informó el “Art Newspaper”, que obtuvo la exclusiva mientras su reportero hacia cola en el bar durante la gala del Miami Art Museum.

Art Basel Miami Beach, por si no lo sabe, es la feria de arte mas importante de Estados Unidos y, por lo tanto, una de las mas importantes del mundo.

La muestra principal, que incluye 30 países, 200 galerías y mas de 2,000 artistas, es presentada desde hace siete años en el “Convention Center” de la ciudad, el mismo sitio que en ocasiones menos solemnes sirve para convenciones de dentistas o plomeros.

Es un gran show, que llega acompañado por al menos quince ferias alternativas repartidas por toda la ciudad. Si no camina con cuidado, lo mas probable es que tropiece sin quererlo con un gigantesco conejo de Jeff Koons.

Durante esa semana, todo el mundo en Miami tiene un aspecto chic e intelectual, como si no hubiera nadie en la ciudad que no haya estudiado arte en La Sorbonne, sea amigo de Julian (Schnabel, los apellidos no son necesarios) y se vista con Rag & Bone.

El efecto es embriagador y sutilmente sexy, como un paseo en la playa, de noche, con un artista “emergente” berlinés que responde al nombre de Hans.

Hans a secas.

Pregúntele a los veteranos de Art Basel y de respuesta obtendrá inevitablemente una queja. Le dirán que las cosas ya no son como antes, que el sitio está lleno de “party crashers” sin ningún interés en el arte, que los días en que uno podía sentarse tranquilamente, mojito en mano, a admirar las colecciones privadas de Ella Cisneros o Rosa de la Cruz ya no existen.

Esto parece un nightclub, dirán con la nariz arriscada.

Y entonces, después de llamar a algún mozo para que rellene el Mojito, se despedirán con dos besos y, con el acento lastimoso de los que tienen siempre llena la agenda, partirán a la rápida porque ya van atrasados a otra comida con Naomi y el ruso.














Fotos@Manuel Santelices

Wednesday, November 12, 2008

A Shot Break and We'll Be Back

Medio en Silencio esta en vacaciones.
!Volvemos pronto!

Wednesday, October 22, 2008

In a galaxy far, far away


Ayer, sentado en un taxi a las diez de la noche, rumbo a Brooklyn después de la fiesta de inauguración del Mobile Art Pavillion que Chanel instaló en medio del Central Park, saqué mi celular y llamé a Mr. D para avisarle que iba en camino.

Mr. D tenia mala voz.

“El mundo se está cayendo a pedazos”, me anunció.

“!Que pasó!”, le pregunté preocupado, tratando de mantener la cabeza firme y la conciencia limpia después de dos, tres, cuatro…copas de champagne.

“Estoy viendo las noticias…El mundo se cae a pedazos”, insistió mientras, como triste música de fondo, se escuchaban caer las tragedias a través de la televisión.

Durante tres horas, rodeado de un puñado de famosos- Sarah Jessica, Karl Lagerfeld, Kate Bosworth…-, admirando arte inspirado en una cartera acolchada Chanel, y con el magnifico edificio “transitorio” creado por Zaha Hadid como escenario, fue fácil olvidarse de los días que vivimos.

¡Ah, divina decadencia!

Nicolai Ouroussoff, de “The New York Times”, había publicado esa misma mañana una ácida y punzante critica al Mobile Art de Chanel.
Entre otras cosas dijo que el momento de la llegada de este carnaval de lujo, arte y comercio a Manhattan, cuando el país vive su peor crisis económica desde la Depresión del 29, no podría haber sido peor.
Dijo también que su ubicación era lamentable, teniendo en cuenta que este monumento al dinero y el exclusivismo estaba ahora instalado en Central Park, un parque que fue creado originalmente como símbolo de la Democracia y el espíritu comunitario.
Y dijo, finalmente, que el arte presentado no era mas que un pastiche de clichés tratando de parecer provocativo.

“Si hace un año esto habría parecido indulgente, ahora es simplemente de locos”, sentenció.

¿More champagne, anyone?

Aunque Ouroussoff algo de razón tiene- el “timing” de Chanel es trágicamente inoportuno-, sus palabras suenan excesivamente duras.

Duras e injustas.

Castigar a una marca porque acarrea arte contemporáneo y arquitectura de punta por seis importantes ciudades del mundo parece innecesario y, perdón Mr. Ouroussoff, también cliché.

Chanel podría haber guardado la fortuna que está gastando en su “pabellón” en los bolsillos de sus ejecutivos. O en la cartera de alguna modelo contratada para su nueva campaña. O, ¿por qué no?, en páginas de avisos en “The New York Times”.
En cambio lo ha dedicado a promover arte contemporáneo que, debatible como todo arte, es arte al fin y al cabo.

Arte gratis y abierto a todos los habitantes de la ciudad.

¿ Que en el camino está obteniendo enorme visibilidad? So what?

Esto no quiere decir que la gala de inauguración no haya tenido un “je ne sais quoi” Versallesco.

Zaha Hadid envuelta en pieles que harían aullar a un defensor de los animales, y Karl Lagerfeld cubierto en una armadura de camisa almidonada, chaqueta negra, lentes oscuros, broches de brillantes, guantes de cuero y cinturón de diamantes, fueron los reyes de esta corte.

Sarah Jessica Parker se paseó por entre los árboles en moño y tacos, dando saltitos, sonriendo a todo el mundo, seguida de cerca por un amenazante guardaespaldas.

Hubo ríos de champagne. Hubo océanos de langosta y atún. Hubo selvas de chocolate y frambuesas. Hubo mas belleza por pie cuadrado de la que seria posible encontrar en el “backstage” de un desfile en Milán.

No es raro que el Mobile Art Pavillion de Chanel tenga el aspecto de una nave espacial.

No es de este mundo, sino de otro donde no hay mercados en el piso, terroristas fundamentalistas ni continentes completos arrasados por la guerra y la hambruna.

No es un mundo real. Pero es un mundo ideal.

¿Y quién podría resistir la tentación de pasar ahí una noche junto a Carrie Bradshaw?













Fotos@ Manuel Santelices

Monday, October 20, 2008

POLITCELEBRITY


Como todo en Estados Unidos, aquí la política es una mezcla de deporte de acción y “red carpet” hollywoodense.

Este fin de semana, Sarah Palin apareció en Saturday Night Live junto a Alec Baldwin, Mark Whalberg y, por supuesto, Tina Fay- que ha llegado a las alturas celestiales del estrellato imitando a la candidata a vicepresidente-, mientras su contrincante Demócrata, Joe Biden, enfrenta la acusación mas dura y cruel que haya visto en sus casi 30 años de carrera política: que usa bótox.

Esto no es nuevo.

Hace mas de cuatro décadas, John y Jackie Kennedy borraron de un plumazo la frágil línea que divide la seriedad de la política y la frivolidad de la farándula llamando a su Casa Blanca “Camelot”, un nombre que no se refería al periodo histórico liderado por el Rey Arturo, sino al musical del mismo nombre protagonizado por Vanessa Redgrave y Richard Burton.

Agregue a eso romances clandestinos con Angie Dickinson, Kim Novak y Marilyn Monroe, un closet repleto de Halstons, y la cámara insistente del legendario paparazzi Ron Galella, y descubrirá un sendero que lo llevará de los Kennedy a los “tête a tête” de Bill Clinton y Monica Lewinsky en el Salón Oval, la celebridad global de Barack Obama y la constante cobertura de la elección presidencial 2008 en las pantallas de “Access Hollywood”.

Mientras George Clooney habla del genocidio en Darfur y Leonardo di Caprio trata de salvar los icebergs del Atlántico Norte que tan útiles han sido en su carrera, John McCain aparece todo risas y todo bromas en el “Late Show” de David Letterman.

En su critica de Saturday Night Live en “The New York Times”, Alessandra Stanley sugiere hoy que Sarah Palin tiene pasta de estrella y que, si el 1600 de Pennsylvania Avenue no aparece en su destino, podría tener un brillante futuro como conductora de su propio “talk show”.

Según las encuestas, si Oprah Winfrey se presentara de candidata a la presidencia, ganaría seguro.

Siempre he pensado que las estrellas de Hollywood harían un mejor gobierno que los políticos de Washington. Y viendo los índices de popularidad del Presidente y el Congreso por estos días, es fácil llegar a la conclusión de que la mayoría del país comparte mi opinión.

Lejos de frivolizar la política, creo que la llegada de Clooney, Susan Sarandon, Robert Redford, Ellen DeGeneres, Martin Sheen, Julia Roberts y hasta Dakota Fanning podría dar un renovado aire de respetabilidad al gobierno americano y, de paso, otorgarle un atractivo “look” que luciría impecable en la portada de “The Washington Post” fotografiada por Annie Leibowitz.

Solo queda imaginar las maravillas que podría hacer Martha Stewart con el “Rose Garden” de la Casa Blanca, y el entusiasmo que despertaría la “guerra global contra el terrorismo” si Clint Eastwood se hiciera cargo.

C’mon, Osama bin Laden. Make my day,

La captura del terrorista, dirigida por Michael Bay, arrasaria en ventas en su edicion DVD Platinum Widescreen HD.

La larga letanía de discursos aburridos en C-Span sería reemplazada rápidamente por “E! Politics”, un nuevo canal dedicado única y exclusivamente al quehacer gubernamental, con Chris Matthews, Bill O’Reilly, Kim Kardashian, las Pussycat Dolls, Michael Phelps y Karl Rove como panelistas estables.

Heidi Klum seria la anfitriona de “Project White House”, un ‘reality” donde 16 concursantes competirían por un puesto de asistente al Presidente Clooney,

Bill Clinton seria el jurado invitado.

Las cenas de Estado serian organizadas por Graydon Carter y “Vanity Fair”, con una gigantesca alfombra roja lanzada desde el Potomac a la mismísima puerta de la mansión presidencial.

Joan Rivers le preguntaría a Nancy Pelosi, Hillary Clinton, Angela Merkel y Carla Bruni quién diseñó el vestido que llevan puestos, y ellas, halagadas y coquetas, dirían que los zapatos son de Louboutin y las joyas un préstamo de Harry Winston.

Puedo ver a miles de fanáticos instalados a cada costado de la “red carpet”, cámaras y celulares listos para captar el paso de estas “politcelebrities”, mientras Ryan Seacrest y Christiane Amanpour comentan el acontecimiento desde la azotea de la “west wing”.

Si Sarah Palin y Barack Obama pueden inspirar a multitudes, solo queda imaginar el efecto del primer discurso de Angelina Jolie frente a millones de ciudadanos en el Mall de Washinton.

“I have a dream….”, diría.

A dream, indeed.

Saturday, October 11, 2008

The Way We Live


Probablemente no será una sorpresa, pero debo confesar que me encantan las revistas de decoración.

No las compro, pero las devoro cada vez que caen en mis manos.

Tanto palacete arruinado en Venecia o Sussex; tanto penthouse en Manhattan, feria de mueble en Milán, estancia en Argentina u hotel Boutique en Miami me despiertan el apetito voyerista.

Uno de mis paseos favoritos es de noche, por las calles de mi barrio, hurgando por las ventanas entreabiertas para descubrir como vive el resto.

Veo livings vacíos, bibliotecas, chandeliers de cristal, cocinas desordenadas y, de vez en cuando, veo gente haciendo lo suyo en absoluta intimidad, sin saber que allá afuera, en la calle, hay un intruso mirón observándolos.

Nueva York es una ciudad fantástica para jugar al “peeping Tom”. Los Angeles es mala, porque todo el mundo vive con las cortinas cerradas, probablemente aterrados de terminar fotografiados en algún tabloide. Y Santiago, la ciudad amurallada, es aun peor.

The way we live.

Un amigo mío creó la primera revista de decoración que hubo en Chile- ED-, y desde entonces hay muchos que, oliendo el aroma de un buen negocio, han seguido sus pasos.
ED es una estupenda revista, y algunas de sus competidoras también. Son revistas bonitas, con casas “bien puestas”- como dicen los que saben de estos asuntos-, con buenos datos, buenas fotos, y mas de alguna figurita social posando con sus niños en el comedor de diario.

Pero tan bonitas son estas revistas, que a veces cuesta creer que alguien viva realmente así.

Por eso me gustó tanto “Nest”, una espectacular revista que tuvo una existencia corta pero distinguida y que, a diferencia de sus hermanas, consideró siempre que la decoración era algo mas que el talento para combinar un sofá y un cuadro con cierta armonía.

Para “Nest” cada espacio era un nido- de ahí el nombre-, un sitio donde la creatividad, la originalidad y la pasión eran las herramientas mas importantes. Un mundo en cuatro paredes donde el buen gusto, si existia, era de poca importancia.
Sus páginas estaban llenas de vida. Vida de verdad.

No recuerdo que apareció en su primera portada, pero no he olvidado lo que venia dentro.

En medio de las inevitables mansiones europeas y ‘cottages’ en los Hamptons, estaba la habitación de un niño de trece años que, solo Dios sabe por qué, había crecido obsesionado con Farrah Fawcett.

La foto exterior de su casa, en algún suburbio de New Jersey, no prometía mas que desilusiones. Un cuadrado de ladrillos igual que otros miles cuadrados de ladrillo, con un gran jardín al frente, y coronada con la estatua de una virgen al lado de garaje.

La casa de una familia de clase de media.

O de un asesino en serie.

En medio de este desierto creativo, el adolescente había construido lo que solo puede ser definido como un Farrahland.

Los muros estaban empapelados del cielo al piso en pósters de Farrah. En cada rincón, cada repisa y cada mesa había instalado memorabilia de Farrah, desde loncheras a Barbies. Una cabeza plástica de Farrah- originalmente creada para que alguna futura peluquera jugara con el pelo de la estrella- ocupaba el lugar principal sobre la cómoda, adorada e iluminada como si fuera la Venus de Milo en el Louvre.
En el baño, toallas de Farrah y cepillos de dientes de Farrah.
En el closet, T-Shirts de Farrah y chaquetas de denim con la silueta de “Los Angeles de Charlie” estampadas en la espalda.

Adoré esta habitación. Y adoré también a este niño, tan anacrónico en sus pasiones y tan valiente para expresarlas.

Hoy día pensé en él, cuando fui a ver una exhibición de fotografías en la casa de remates Phillips & De Pury.

Entre imágenes de Helmut Newton y Herb Ritts, estaban estas fotos de Aurore Valade, que muestran a personas reales- decir comunes seria una gran equivocación- en sus propias casas.

No puedo imaginar un portafolio de decoración mas fascinante.

(Puede hacer click en cualquier foto para verla en alta resolucion)







Thursday, October 9, 2008

Doce Pasos para Sobrevivir la Crisis (como una fashionista)



1-Desconecte el computador:
No solo ahorrará energía, sino también se desprenderá de su adicción a E-trade y cualquier otro sitio que, hasta ahora, le haya permitido seguir de cerca los vaivenes de sus acciones en el mercado. No hay necesidad de estar al tanto; ya sabemos que las noticias son malas. Ocupe su tiempo, en cambio, tejiendo- una saludable y ecológica forma de obtener nuevas prendas en períodos de crisis- o lanzando dardos a las fotos del Presidente Bush y los ejecutivos de Wall Street, un estupendo ejercicio contra la ira.

2-Adopte el look “lingerie”.
Marc Jacobs, Jean Paul Gaultier y Cecilia Bolocco estaban en lo correcto cuando decidieron que lucir la ropa interior en público no tenia nada de malo. Esta práctica podrá provocarle problemas con la Iglesia Católica o alguna liga defensora de la moralidad, pero evita el gasto innecesario en prendas tan “passé” como blusas o pantalones. Revise su cómoda, busque el “brassiere” mas limpio y bonito que encuentre, y salga a la calle. ¡Será un éxito!

3- Recicle, recicle, recicle.
Por supuesto que no se atrevería jamás a salir de su casa con esos pantalones “washed denim” que la convirtieron en la mujer mas elegante del Villa Maria en 1989, pero, ¿Por qué no convertirlos en un bolso de playa? ¿Un bikini? ¿Un turbante à la Prada? En tiempos de dificultades económicas, la imaginación es el limite. Un mantel a cuadrillé podría terminar convertido en una fabulosa pollera. Los horribles aros que le dejó de herencia su abuela podrían verse geniales como colleras en la camisa de su marido. Y su vestido de novia, con un par de tijeretazos y zurcidas, luciría perfecto como cortina en el escritorio. Si Penélope Cruz puede aparecer en Hollywood con un canasto en la cabeza, ¿Por qué no usted?

4- Use sus contactos.
En un momento de lucidez recuerda que su ex compañera de colegio, la Martita Domínguez, tenia un hermano que pololeaba con la prima de un ejecutivo de Ralph Lauren. Es hora de contactar a la Martita a través de Facebook y ver como andan las cosas en su vida. Una nunca sabe lo cerca que esta de un “sale” privado de Ralph Lauren.


5-Pida “samples” en las grandes tiendas.
Este consejo es importante y debe ser seguido al pie de la letra. Vaya al peluquero, hágase un manicure, póngase la mejor ropa que encuentre en su closet, y acérquese al ‘counter” de La Mer o Sisheido en Almacenes Paris, Falabella o cualquier gran tienda de la ciudad. Demuestre interés y conocimiento sobre los productos e, inevitablemente, la vendedora le ofrecerá “muestras” de tal o cual crema. A día siguiente lleve a su nana al peluquero, al manicure, a su closet, y repita con ella los mismos pasos. En cuestión de semanas su vestidor estará lleno de productos de belleza y cuidado para la piel.

6-Haga una dieta.
Pocos momentos son mas adecuados para empezar una dieta como durante una crisis económica de dimensiones bíblicas. Coma poco, y cuando sienta que ya no puede mas, coma menos. El agua potable, créalo o no, contiene una gran cantidad de minerales y llenará su estómago hasta la satisfacción. ¿Quién necesita una pechuga de pollo, cuando en Chile hay lechugas tan ricas? Escoja vegetales frescos, y olvídese de excentricidades como el pescado, la carne o la leche. En cuestión de semanas, tendrá el aspecto saludable de un chic esqueleto. ¡Y a mitad de precio!


7-Use el transantiago.
Este es el momento justo para vender el Mercedes y comenzar a usar, como se hace en las grandes capitales, el transporte público. Cierre los ojos y siéntase en el “Tram” de Ámsterdam o el “subway” de Nueva York. No olvide, eso sí, una buena navaja o revólver para defenderse de delincuentes y acosadores sexuales.

8-Acepte todas las invitaciones que le lleguen.
No es la hora de rechazar invitaciones. No importa si se trata del cumpleaños numero 100 de Julita Astaburuaga (¡Otra matiné!), la celebración de una nueva cirugía de Kenita Larraín, el aniversario de matrimonio de Andrés Velasco y Consuelo Saavedra, o el lanzamiento de la campaña presidencial de José Miguel Insulza, diga si. Si, si, si. ¿Quién podría decir no, por estos días, a empanaditas de marisco y pisco sours gratis?

9-Visite su librería mas cercana.
La literatura es una estupenda, y muy desconocida, fuente de satisfacción durante momentos de crisis. Mientras nutre su espíritu con Kafka y Dickens, aproveche de nutrir su estómago durante el lanzamiento de algún libro que, seguramente, jamás leerá. Si alguien le pregunta quien la invitó al lanzamiento, diga que fue el editor. Aunque son pieza fundamental del procesos literario, nadie los conoce.

10-Escriba sobre Dubai.
Ya no necesita ser parte del equipo de revista Cosas o la Revista de Viajes de El Mercurio para conseguir un pasaje en primera clase y una semana de estadía pagada en el mejor hotel de Dubai.
Llame a la oficina de turismo, y diga que escribe para la “new media”, la Internet, y antes de que alcance a hacer “clic” en su página de blogspot, estará bebiendo Móet Chandon en su asiento “1A” rumbo al Medio Oriente. La prensa lo ha hecho durante años con fabulosos resultados, ¿por qué no usted?

11-Despréndase del marido.
Si durante años ha estado pensando en un divorcio, no hay mejor momento que este. Pero no se trata de actuar a tontas y a locas. Contrate un detective privado, reúna evidencia, siga con cámaras a su pareja (¿ex pareja?) hasta la puerta del “topless bar”, y solo entonces ataque. ¿Qué exigir? El auto; la casa en la Dehesa; la casa en Zapallar; el yate; el jet privado; la manutención de los niños, la nana, el jardinero y el perro; dos viajes a Europa al año en business; tres a Miami en “first”; y una suma “no identificada” que le permita “seguir viviendo de la forma a la que está acostumbrada”. Palabras de su abogado, no nuestras.

12-Tome medidas drásticas.
Usted ama a su niños, sin duda, y por lo mismo quiere darles la mejor vida posible, aunque eso signifique deshacerse de ellos. Sabemos que la idea enviarlos a Madrid, Viña o, Dios nos ampare, la Florida, no es fácil, pero como Meryl Streep en “La decisión de Sofía”, también sabemos que no hay un segundo para dudar. Los hijos merecen lo mejor, y lo mejor, por estos días, es junto a sus abuelos estén donde estén. Ahí estarán bien cuidados, protegidos y acurrucados en una montaña de cariño que, por el momento, usted no puede darles.
Usted, mientras tanto, podrá sobrevivir la crisis- y la tristeza de la lejania- comprando carteras a un 50 por ciento de descuento en Hermés.

Thursday, September 25, 2008

A Word About Wall Street


Todo lo que sé de negocios lo aprendí de “Dinastía”.

Sentado en el living de mi casa, junto a mi bisabuela, que usaba una lupa para observar las arrugas de Alexis Carrington en su propia “High Definition”, me enteré de que para sobrevivir en el mundo del dinero hace falta mas actitud que talento.

Un golpazo de puertas o un carterazo hacen maravillas en el salón del directorio, si mal no recuerdo, y eso es lo que- aplauso, aplauso- ha hecho el Presidente Bush en estos días.

700 mil millones de dólares, pidió.

¿Y por qué no? Si Joan Collins hubiera estado en su lugar, la suma seria el doble. Y las hombreras, el triple.

La crisis de Wall Street me tiene confundido, pero según la revista “Time” de esta semana, no soy el único.

“Lo que está sucediendo es terriblemente confuso y aterrador incluso para personas como nosotros”, comentaron la semana pasada Andy Serwer y Allan Sloan, los editores económicos de esa publicación, “Entre ambos, llevamos mas de 35 años escribiendo sobre negocios, y nunca habíamos visto algo similar. Es como si Stephen King estuviera canalizando a Allan Greenspan para producir historias de terror llenas de números negativos”.

Gracias a Dios, mi fortuna personal no está en peligro.

Igual que hizo Alexis inmediatamente después del ataque terrorista durante la boda de su hija en el principado de Moldavia, he guardado buena parte de mis bienes en una bolsita de cuero rojo en el tercer cajón del velador, a salvo de los vaivenes del mercado.

Mi amigos decían que estaba loco.

¿Quién es loco ahora?

Preferiría perder un 180 por ciento de interés sobre mis 500 dólares, antes que entregárselos a un señor y truhán como Richard Fuld, el director de Lehman Brothers, que con el dinero de otros menos astutos –que seguramente jamás vieron Dinastía- adquirió yates, villas y jets tan lujosos que la propia Alexis habría sentido envidia.

Ahora Fuld anda por la calle acompañado de guardaespaldas, como si fuera un Carrington.

Leo la edición de “New York Magazine” esta semana- “!!Pánico 2008!!”- y me entero que Hedge Funders que a principios de mes eran millonarios, ahora solo tienen “un par de cientos de miles de dólares’.

La revista informa que la grave situación ha llevado a que matrimonios sean cancelados.

Mi corazón va hacia los floristas y banqueteros involucrados en la masacre.

¿Qué haría Alexis en este caso?, me pregunto, mientras reviso las nuevas tendencias de otoño en “VMan”. (El “preppy look” viene con todo)

Lo primero, seguro, seria arrancar a algún país bananero con dos maletas. Una llena de ropa. La otra llena de oro. Y una vez ahí, hacer buenas migas con el dictador de turno.

¿Estará Chávez disponible en Facebook?

Tuesday, September 23, 2008

Lipstick Jungle


Mientras Wall Street se derrumba, Sarah Palin asiste a su primera lección de política internacional reuniéndose por quince minutos con los presidentes de Afganistán, Colombia y Henry Kissiger, y Miley Cirus desata histeria periodística porque llego atrasada una vez mas a las grabaciones de “Hannah Montana”, estas tres mujeres se reunieron hoy en Nueva York a hablar de mortalidad materna.

Ladies & gentleman, la Primera dama de Francia Carla Bruni, la reina Rania de Jordania y Wendy Murdoch, la mujer de Rupert Murdoch

Candace Bushnell no las habría imaginado mejor

Friday, September 12, 2008

En el Fondo del Barril


El fondo del barril periodístico, un sitio donde me he encontrado con alarmante frecuencia en mi carrera, no es tan terrible como muchos podrían pensar.

Mientras otros dedican su vida a cubrir los horrores de la guerra o seguir los pasos del Dalai Lama, yo, cada cierto tiempo, me veo enfrentado a la tarea de escribir sobre alguna modelo/actriz/novia de…que disfruta de sus catorce minutos y medio de fama.

Aparte de ser una constante lección de humildad periodística, la tarea me divierte enormemente.

Aquí va un ejemplo.

LISA SNOWDON

Lisa Snowdon es lo que por estos días llamamos una “personalidad”, una mujer que ha ganado cierta respetabilidad en círculos televisivos gracias a su aparición en dos o tres “reality shows” , un par de romances famosos- seguidos de famosas rupturas- y una verborrea inmune a la lógica, el tacto y el buen gusto; una enfermedad social, podría decir uno, que ha contribuido en gran parte a su éxito televisivo.

Pídale una opinión a Lisa, y ella le dará dos. Y las dos llegaran aliñadas con un nombre famoso y la sombra de un escándalo.
La ex modelo de ropa interior y bikini- suena a cliché, pero es cierto- fue catapultada a la fama internacional desde ese trampolín de “bimbos” que es la cama de George Clooney.

El romance duró poco, pero, según Lisa, fue real e intenso.
Ha pasado casi una década desde entonces, y ella todavía sigue dando nuevos detalles a la menor provocación. “George no ronca, es un caballero”, “George usa boxers, no briefs”, “George se lava los dientes en la mañana y en la noche”, dice a la pasada- y aquí estamos parafraseando- antes de insistir frente a las cámaras que por favor no sigan con el tema porque es “del ámbito de mi vida privada”.

Después de aparecer en las pantallas televisivas de millones de víctimas en el popular show “Britain’s Next Top Model”, un “reality” dedicado al mundo del modelaje, Lisa dio el inevitable paso que toda celebridad debe dar por estos días para asegurar su lugar en el “Hall of Fame” de las estrellas clase C: apareció en un programa de baile similar a “Dancing with the Stars”, una coctelera de rumba, salsa, tango y vals que en Inglaterra lleva el nombre “Strictly Come Dancing”.

Ahí su compañero fue el bailarín profesional Brendan Cole, un hombre que, según la prensa inglesa, guarda un gigantesco secreto en los rincones mas íntimos de sus ajustados pantalones negros y que, aparte de su talento para el cha-cha-chá, tiene reputación de romántico empedernido.
Brendan quedó con el corazón destrozado cuando se enamoró de su anterior compañera, la lectora de noticias Natasha Kaplinsky, con la que mantuvo un romance tan corto e intenso como un buen mambo.

Según contó Lisa a “The Mirror”, sus amigas le habían advertido que tuviera cuidado con este Casanova. “Cuando lo conocí en el trailer, pensé que me estaría esperando con una rosa entre los dientes”, confesó, “Pero no fue así. Abrí la puerta, y ahí estaba Brendan, con un zunga de cuero negro y nada mas”.
Antes de que el tabloide hiciera otra pregunta, y seguramente para resguardar su buen nombre, Lisa agregó: “No he tenido sexo en un año”.

Al día siguiente, cuando la Reina recibió la prensa junto a la bandeja del desayuno en Buckigham Palace, se encontró con la noticia repetida en la primera plana de todos los periódicos.

Aunque pasó a las finales, la animadora/modelo no resultó ganadora en la competencia. Pero eso no significa que se haya echado a morir. Con una minifalda hasta aquí y un escote hasta acá, se sentó a pensar en su futuro en algunos de los clubes y bares mas conocidos de Londres, rumiando sobre qué le depararía el destino mientras posaba a la salida de alguna disco a las tres de la mañana de la mano de algún actor de telenovelas o anfitrión de concursos televisivos.

Su historia tiene un final feliz, porque Lisa, como todas las grandes mujeres, de Marie Curie a Sarah Palin, siempre ha enfrentado la adversidad, las dudas, los comentarios y el porvenir con la frente en alto y una sonrisa.

El nuevo capítulo en su vida se llama “London’s Capital 95.8”, un popular programa radial donde reemplazará a la ex modelo topless, Denise Van Outen, como locutora de la mañana.

“Lisa tiene un fantástico humor, un genio natural para la radio, y estamos felices de contar con ella para nuestros programa”, señalaron a la prensa los ejecutivos de la estación, que ya han plagado la ciudad con afiches que destacan los principales talentos de Lisa. Talentos que, desgraciadamente, no son visibles a través de la radio.

Thursday, September 11, 2008

Ladies & Gentleman


Hay un pequeño grupo en la Fashion Week que, aunque bien consciente de los últimos “trends”, jamás se deja llevar por tendencias pasajeras.

Son ladies & gentlemen, y se visten como tal.

Seria mas fácil encontrar a Hillary Clinton y Sarah Palin almorzando juntas en Bergdorf Goodman, que a uno de estos hombres en shorts o una de estas mujeres en skinny jeans y plataformas.

Pura clase.









Fotos @ Manuel Santelices