Friday, August 24, 2007

The Perfect Mrs. X



“Tu problema”, me dijo una vez un terapeuta, “es que esperas demasiado de la vida. Esa es la receta perfecta para una existencia llena de desilusiones”.

Dicho esto, me dio un abrazo, un beso y terminó la relación de dos años que llevábamos.

Me quedé sin novio, sin terapeuta y con una extraña sensación de culpabilidad. El que no supiera aceptar sus infidelidades ni sus rabietas era una muestra clara de que era yo el que había puesto, equivocadamente, la vara demasiado alta en nuestro romance.

Con el tiempo y los años aprendí mi lección.
Ahora no espero llamados en mi cumpleaños ni una fiesta memorable para el año nuevo. No espero que nadie me felicite por un trabajo bien hecho, ni aumentos de sueldo, cartas románticas o préstamos sin interés.
Ni siquiera espero que mis gatos se lancen a abrazarme solo porque soy yo el que los alimenta con comida orgánica “grado humano” de “Wellness”, a $1.25 el tarro.

Pero si hay algo en lo que no he aprendido a transar, es en esas elegantes comedias de Hollywood.

Me bastó leer, por ejemplo, que Meryl Streep había aceptado el papel de Miranda Priestley en “The Devil Wears Prada” para que la ansiedad comenzara a corroerme de inmediato. La urgencia de ver esa película se hizo por momentos casi insoportable, y solo fue aliviada cuando, gracias Dios y a 20th Century Fox, fui invitado al screening de prensa dos semanas antes de que el Diablo llegara a los cines.

En esa ocasión, todas mis expectativas fueron cumplidas.
Meryl fue el mejor demonio que pude haber imaginado.

“That’s all”.

Cuando hace unos meses me enteré que estaban filmando “The Nanny Diaries”, volví a sentir una sensación parecida.

Aunque el libro no me pareció especialmente fascinante, mi corazón es débil cuando la historia trata de dos enemigas luchando en las trincheras de Park Avenue y la calle 72. ¿Qué importa un cliché mas, cuando la villana está vestida en Oscar de la Renta? ¿El final es predecible? Bueno, lo mismo podría decirse de ‘Ana Karenina”, “El Gran Gatsby” o cualquier cuento de Dickens.

En historias como “The Nanny Diaries” o “The Devil Wears Prada”, mis simpatías nunca están del lado de la heroína.
Son las malas, no las buenas, las que me conmueven. Y fue así desde que vi mi primera teleserie venezolana a los siete u ocho años, sentado a dos centímetros de mi televisor.

Es una deficiencia hereditaria, supongo, y sin antídotos.

Cuando supe que el papel de la malvada en “The Nanny Diaries”- Mrs. X- había terminado en manos de Laura Linney sentí la misma sensación que me produce un Vodka & Tonic demasiado aguado: rabia, tristeza, y ese inconsolable dolor de saber que una magnifica oportunidad ha sido perdida.

Laura Linney es una estupenda actriz, sin duda, pero sus mejores papeles – “The Squid and the Whale”, “You Can Count on Me”, “Kinsey”- son los de la mujer sufrida que debe conformarse con las circunstancias que le tocó vivir y seguir adelante, aunque sea cojeando, vestida en algun modelito de Laura Ashley de segunda mano.

¿Qué puede saber Laura- pensé- sobre una mujer que obliga a su hijo a celebrar su séptimo cumpleaños en francés y que llora porque sus Manolo Blahnik no están correctamente organizados por color en su walking closet?

“The Nanny Diaries” es una terrible película, créanme. Scarlett Johansson, como la nanny, tiene el encanto de una máquina lavadora en “spin mode” y ni siquiera el penthouse de Mrs. X y su familia es TAN espectacular.

Pero Laura Linney…

Cuando aparece por primera vez en la pantalla- en un abrigo de pitón de Dior y lentes oscuros en medio de Central Park- uno espera que la cámara sea compasiva con la audiencia y no la abandone nunca mas.

Desde el perfecto rubio conseguido a $500 dólares en el salón de Frederick Fekkai hasta la punta de sus Christian Louboutins, Laura es la perfecta socialite (of a certain age) del Upper East Side.
Nina Griscom, Joanne de Guardiola y Cece Kieselstein-Cord deberían demandarla por derecho de autor, porque todo, desde la fotogénica y falsa sonrisa hasta la cartera de cocodrilo colgada del hombro como una metralleta, parece haber sido robado del repertorio de esas reinas de Madison Avenue.

La neurosis de la perfección es tan palpable en Laura, que es imposible no rogar que las peonias estén frescas en el “drawing room” y las sábanas bien planchadas en su dormitorio, porque, de otro modo, esta mujer puede tener un ataque de pánico ahí mismo, frente a nuestros encandilados ojos.

Su desesperada lucha para mantener en medio del caos el mundo que conoce y que controla es conmovedor

He visto, y en ocasiones conocido, mujeres como Mrs. X. Mujeres que viven un mundo pequeño y perfumado, con cojines de seda perfectamente inflados sobre su cama, un perro que recibe mas atenciones que sus niños, y que pueden pasar días y meses planeando una comida. Vaya al segundo piso de Bergdorf Goodman- o, mejor aun, al restaurant de esa exclusiva tienda- y ahí las verá, meditando concentradas frente al menú, como si decidir entre la “Lobster Salad’ o la “Club Salad” fuera asunto de vida o muerte.

Y por lo mismo, porque para el resto de nosotros ese universo parece tan distante y ridículo, es fácil reírse de ellas.

Pero cada uno tiene su afán. Y yo, que soy incapaz de mantener un closet en orden o poner dos flores en un florero, me saco el sombrero- si lo tuviera- frente a aquellas que viven condenadas a crear un mundo perfecto.

Si en un principio pensé que Susan Sarandon, Nicole Kidman o Catherine Zeta- Jones habrían sido mas adecuadas para el papel de Mrs. X, ahora me muerdo la lengua

Perdón, Ms. Laura Linney. You are the perfect Mrs. X.

4 comments:

.:: blackbird returned ::. said...

siempre es un placer leerte. siempre paso por acá y no me había atrevido a dejar comentario. Pero ya que tú diste el primer paso...

Cariños
C.

Manuel Santelices said...

Gracias C,

Fantastico entonces, aunque sea la distacia nos visitamos mutuamente...
Un abrazo,
M

Pamela said...

¿Leo el libro o veo la película? that's the question...

Manuel Santelices said...

Hmmm...Lee el libro, y despues arriendas la pelicula y adelantas hasta donde aparece Laura Linney..