Thursday, August 9, 2007

Divina, Demente, Diana



Sin ánimo de ser irrespetuoso, y con ocasión del décimo aniversario de su muerte, he decidido que es el momento adecuado para celebrar la magnífica locura de la desaparecida Princesa Diana de Gales.

Como prueban desde Enrique VIII a Isabella Blow, Inglaterra no es un país que haya sufrido jamás escasez de patologías mentales, pero Diana, con su rampante bipolaridad, sus tendencias suicidas, su descarada vanidad y su insufrible necesidad de atención, dejó, sin dudas, la vara alta para las próximas generaciones.

Los signos de cables sueltos son abundantes.

Una mujer cuerda jamás criticaría a su suegra en público, si la suegra es la Reina de Inglaterra.
Una mujer cuerda lanzaría a su marido escaleras abajo para llamar su atención, no se lanzaría ella, como hizo la princesa con tres meses de embarazo.
Y cualquier mujer cuerda, seamos honestos, preferiría cerrar sus ojos y aguantar el trago amargo de una infidelidad antes de perder una corona. Ahí esta Hillary, todavía haciendo gárgaras con agua de mentas, pero a solo dos pasos del Salón Oval.

Pero Diana no es Hillary. No señor.

Con la misma convicción de esas mujeres que anuncian la segunda llegada del Salvador mientras arreglan el macetero que llevan en la cabeza y pintan con lipstick los labios del gato callejero que las acompaña, Diana se lanzó a las calles a anunciar sus tragedias conyugales sin detenerse un minuto a pensar qué estaba haciendo. “!Mi reino por una portada!” aulló, y los editores de Fleet Street aullaron de vuelta, todos enamorados como coyotes a medianoche.

El de la princesa y la prensa fue un amor profundo, genuino y de largo plazo; Orpheus y Euryrice de fines del siglo veinte, ella descendiendo a ese infierno que es la portada de “The Sun” y ellos siguiéndole sus pasos sin liras, pero con las manos llenas de cámaras.

Un amor real. Un amor de locos.

No tengo un doctorado en psiquiatría de la Universidad de Heilderberg, pero el best seller de Tina Brown, “The Diana Chronicles”, parece confirmar mi diagnóstico de que la princesa estaba total e irremediablemente cu-cú.

Entre otras cosas, Tina cuenta que la princesa, enamorada del doctor pakistaní Hasnat Khan, hizo todo lo posible para adaptarse a las costumbres de una esposa musulmana. Mientras Hasnat pasaba las tardes de sábado frente al televisor viendo partidos de fútbol y tomando cerveza, Diana, la Princesa de Pueblo, la madre del futuro Rey, la musa de Versace, pasaba la aspiradora, hacia la cama y limpiaba los platos mientras entonaba la melodía de “Crazy for You”. Lejos de lamentarse de su aburrido romance, Diana, poniendo una guinda en la torta de su demencia, le decía a sus amigas : “Finalmente he encontrado mi paz”.

Llámenme frívolo, pero todo el asunto me huele a Open Door.

Es triste pensar que la temprana muerte de Diana nos privó de las enormes posibilidades que una mujer enajenada y famosa puede ofrecer. ¡Cuantos disparates no cumplidos! Cuantos chascarros que nunca llegarán a You Tube.

Siempre he tenido debilidad por los modelitos imperfectos del Diseño Inteligente, y solo pensar en una Diana envejecida, de ojos saltones y risa histérica, sentada-¿atada?- en una silla de Westminster durante la coronación de William, entibia mi corazón.
“Ya mi Princesa, cómase su papita”, le diría fiel y compasivo su mayordomo, Paul Burell, sentado a su lado en la Catedral mientras- dando un guiño cómplice a Carlos y Camilla- le embute un puré de manzanas aliñado con 10 miligramos de Xanax y 5 de Valium en la boca.

Pero Diana ya no está con nosotros sino en los cielos, saltando de nube en nube con ángeles y querubines, poniendo flores en su pelo, posando para cámaras inexistentes y contestado preguntas que nadie ha hecho.

“God, I’m ready for my close up!”

4 comments:

cucha said...

AGUDO....
Love
Cucha

Anonymous said...

Tus post son sorprendentemente agudos, ingeniosos y cultos. Es un tipo de labor muy escasa hoy en dia en el mundo de los medios en Chile.

Mis felicitaciones y sigue asi.

un santiaguino

Manuel Santelices said...

gracias!

Pamela said...

Manuel: Eres genial, simplemente genial! I luv u !!!