Thursday, August 21, 2008

An English Man in New York


En esta oportunidad dedicamos nuestra sección “Gente Famosa de la que Usted Quizás Nunca Escuchó Hablar” a Quentin Crisp, que también habría servido como protagonista para nuestra popular columna “90 and Fabulous”.

Quentin murió a los 90, mas por decisión personal que otra cosa. “A mi edad” había dicho unos meses antes en un taxi recorriendo las calles de Manhattan, “la muerte es bienvenida’.

Pero antes que se ponga a llorar, debemos aclarar que el taxi iba rumbo a una chic comida en su honor y que Quentin, haciendo alarde de su dandyismo británico, llevaba puestos, como de costumbre, una fedora, una bufanda de seda, una capa color lavanda y mas maquillaje que una corista del Ceasar’s Palace.

Su muerte llego tardía, pensará usted. Pero se equivoca, porque Quentin no comenzó a vivir hasta los 70, cuando convirtió todos los abusos y dramas que había sufrido en su existencia- que no fueron pocos- en una novela titulada “The Naked Servant’.

El libro, que hablaba de su triste niñez y juventud en una Inglaterra que todavía ni soñaba con los ‘swinging 60’s” y que, en cambio, descansaba plácida en la asfixiante rigidez y homofobia victoriana, fue convertido en 1976 en una conocida película con John Hurt como protagonista.

Para entonces, Quentin ya había cumplido su máximo sueño: vivir en Nueva York.

“Vi esta ciudad y tuve que tenerla”, solía decir una y otra vez, a quien quisiera escucharlo, explicando su inexplicable decisión de mudarse a un nuevo lugar a la tierna edad de 72 años.

Las casi dos décadas que le quedaron de vida fueron las mas felices. Se instaló en un hotelucho de mala muerte en el East Village, en una habitación donde apenas cabía una cama, un armario y un espejo, y donde el baño era compartido con el resto de los residentes.

Con el entusiasmo de un adolescente, se dedicó al teatro y la literatura, dos pasiones que en Europa le habían sido esquivas y que, por un tiempo al menos, había abandonado para dedicarse a la prostitucion, una carrera menos romántica pero definitivamente mas fructífera.

Su “one man show”, “An Evening with Quentin Crisp” no solo se convirtió en un éxito inmediato, sino que lo elevó a las alturas de una demi-celebridad en el downtown de Nueva York.
Una noche Quentin estaba con “drag queens” y “disco kids” en algún club del Bowery.
A la siguiente, con socialites y escritores en el mas empinado salón de Park Avenue.

Sally Potter lo contrató para que apareciera en su película “Orlando”. Hizo el papel de la Reina Isabel I de Inglaterra.

Y lo hizo estupendamente.

Sting escribió una canción en su honor, “An English Man in New York’.

Pero el pasado nunca queda en el pasado, y Quentin- maquillaje y capas aparte- jamás se sintió realmente cómodo con su homosexualidad, un asunto que le acarreó a menudo el odio de gays mas jóvenes y militantes.

El “orgullo gay” le parecía una contradicción. “No es normal ser gay. Y me parece muy raro pensar que si lo es’.

Tanto golpe adolescente, está visto, dejó sus efectos.

Quizás por lo mismo no es raro que la confesión de que jamás estuvo enamorado, repetida en decenas de entrevistas, haya estado siempre acompañada no de tristeza, sino de resignación y hasta una gota de vanidad. “Cuando Barbra Streisand dice que la gente que necesita a otro es la mas afortunada del mundo, está bromeando. Cuando necesitas a otra persona, estás terminado. Necesito a la gente, pero no a una persona”.

Quentin murió en su patria, Inglaterra, pero no en su hogar, Nueva York.

Cuando dio su último suspiro, en Noviembre del 99, estaba en Manchester, listo para subir al escenario en una nueva función de “An Evening with Quentin Crisp”.

4 comments:

Marisol García said...

Él protagonizaba el video de "Englishman in NY". Si no sabías quién era te quedaba la duda de si se trataba de una señora o un gentleman. Era parte de la gracia.

Anonymous said...

La letra de la canción es muy buena:
"Englishman In New York"
I don't drink coffee I take tea my dear
I like my toast done on one side
And you can hear it in my accent when I talk
I'm an Englishman in New York

See me walking down Fifth Avenue
A walking cane here at my side
I take it everywhere I walk
I'm an Englishman in New York

I'm an alien I'm a legal alien
I'm an Englishman in New York
I'm an alien I'm a legal alien
I'm an Englishman in New York

If, "Manners maketh man" as someone said
Then he's the hero of the day
It takes a man to suffer ignorance and smile
Be yourself no matter what they say

I'm an alien I'm a legal alien
I'm an Englishman in New York
I'm an alien I'm a legal alien
I'm an Englishman in New York

Modesty, propriety can lead to notoriety
You could end up as the only one
Gentleness, sobriety are rare in this society
At night a candle's brighter than the sun

Takes more than combat gear to make a man
Takes more than a license for a gun
Confront your enemies, avoid them when you can
A gentleman will walk but never run

If, "Manners maketh man" as someone said
Then he's the hero of the day
It takes a man to suffer ignorance and smile
Be yourself no matter what they say

I'm an alien I'm a legal alien
I'm an Englishman in New York
I'm an alien I'm a legal alien
I'm an Englishman in New York

Saludos
RR

Pamela said...

Una canción maravillosa para un ser extraordinario. Ahora, gracias a tí, me cierra el cuadro. Bendito Quentin!

liberando estres vanessa miller said...

que adorable info thanks manu, me voy a youtube a ver el vídeo