Thursday, July 19, 2007

C’mon, Be Honest….Do you Sock Puppet?


John Mackey, el mas alto ejecutivo de los supermercados norteamericanos “Whole Foods Market”, fue descubierto “sock puppeting” en la Internet a altas horas de la noche, cuando su trabajo había terminado, cuando su familia dormía, cuando nadie podía adivinar que estaba ahí, iluminado solo por la luz de la pantalla de su Mac Pro, buscando auto gratificación.

Do you Sock Puppet?

Esta era una práctica mas o menos inocente hasta la llegada de la Internet. Bastaba un calcetín o soquete, una mano desocupada- generalmente la derecha- y, ¡Voilà!, de pronto aparecía un improvisado títere que podía divertir a los niños antes de dormir, a los invitados en la mesa o, si el titerero era afortunado, a su pareja entre las sábanas.

El calcetín, como ocurre con los muñecos de ventrílocuo, servia además de altavoces, un útil micrófono para decir lo que el títeretero-_”sock puppeteer?”- no podía, no quería o no se atrevía a decir por su propia boca.

Llevado a la Internet, “sock puppeting” es el arte de, como dicen los americanos, “blow your own horn”. Es decir, tocar la propia trompeta, alabarse a uno mismo, alardear de sus triunfos, de sus cualidades reales o falsas, sobarse la espalda y, de paso, tirar dardos a los enemigos y contrincantes escondido en una identidad falsa.

En el caso de Mackey, “Rahodeb”.

Rahodeb era un “late- night” visitante a ‘chat rooms’ y ‘message boards’ dedicados a los negocios, que no solo hablaba maravillas de “Whole Food Markets”- y destrozaba la reputación de otras cadenas de supermercados-, sino que, además, inflaba el ego de Mackey con comentarios como: “Me gusta el corte de pelo de Mackey. ¡Se ve bien!”.

¡Cómo debe estar lamentando el ejecutivo ese mensaje!, mas ahora que su afición por las marionetas cibernéticas fue revelada en la primera página de la sección de negocios de “The New York Times”.

Obviamente, no es el único. Según el articulo, el magnate inglés (¿y futuro presidiario? Conrad Black, el fundador de Overstock.com, Patrick Byrne, y el ganador del premio Pulitzer de periodismo, Michael A. Hiltzik, son solo algunos de los ejecutivos, periodistas, escritores y celebridades que han descubierto las ventajas de “sock puppeting”.

Ahora, las autoridades están estudiando si quebraron alguna ley.

Personalmente, no veo nada de malo en crear una imagen positiva de uno mismo en la Internet. Mas aun si, como en mi caso, nadie mas lo esta haciendo.

Esta noche, cuando David se quede dormido, asaltaré el cajón de los calcetines. Elegiré el mas suave, lo pondré cuidadosamente en mi mano derecha como protección, y, escondido en la intimidad de mi oficina, comenzaré mi propio “Sock Puppeting” en la Internet.

1 comment:

Pamela said...

Tu no necesitas "sockpuppetearte". Besos again!