Thursday, November 18, 2010

A Classic Ford


Durante la pasada Fashion Week de Nueva York, Tom Ford cerró las puertas de un fabuloso townhouse en el Upper East Side y en la más absoluta intimidad, frente a solo 100 personas, y con un solo fotógrafo presente - Terry Richardson-, mostró su primera colección femenina en años.

La muestra se convirtió en el gran comentario de toda la semana, en parte por su aire de misterio, y en parte porque su ejército de “modelos” incluyó a legendarias estrellas como Marisa Berenson, Beyonce y Lauren Hutton, cada una luciendo un atuendo inspirado en su propio estilo.

Qué noche fue esa.

Imaginamos.

Ford, al que nadie podría culpar jamás de populista, no entiende la histeria y el apuro de la moda por estos días. Mientras otros diseñadores muestran sus desfiles simultáneamente en la pasarela y la Internet, ponen colecciones completas a solo un clic de distancia, y no dan una puntada de hilo sin anunciarlo en Twitter o Facebook, él, Martíni en mano y camisa blanca invariablemente abierta hasta el esternón, se da su tiempo.

El elitismo le parece una cualidad admirable y la cultiva con gran entusiasmo. Seria mas fácil ver a Pamela Anderson convertida en Papa, que a Ford creando una colección para el “bolsillo sensible” de las clientas de H&M o The Gap.

Después de meses de ansiedad, 3.909.876.980.543.000.000.000 de fashionistas (menos los 100 que estuvieron presentes en el desfile), finalmente pudieron admirar esta nueva colección en las páginas de- ¿qué mas?- Vogue.

Aquí la tiene.


Wednesday, October 20, 2010

It's a Bird, It's a Plane...It's a watermelon!


En un generoso gesto de ayuda a la comunidad, Medio en Silencio ofrece a continuación una brisa de aire fresco en la claustrofobia de este miércoles por la tarde.

La brisa en cuestión proviene de las alas de Anna Dello Russo, estilista, ex directora de modas de Vogue Japón, que en el último tiempo, con un atrevimiento que en dias menos civilizados le habría costado la cabeza, ha arrebatado el foco de atención de Anna Wintour como la mujer más fotografiada en la primera fila de las colecciones en Paris o Milán.

Y cuando hablamos de alas, no lo hacemos en forma lírica o poética, sino literal.

La Dello Russo, como verá usted en estas fotografías captadas por Juergen Teller para la ultima edición de la revista “W” (The Art Issue), es aficionada a las alas de pájaro, las que instala a menudo con la nobleza de un cóndor sobre sus hombros cuando sale a la calle.

Eso no es todo.

No es raro verla paseando por la vía Montenapoleone o el Faubourg St. Honore con un par de gigantescas cerezas sobre la cabeza. O una sandia. O un sombrero en forma de langosta.

Pueden ser las 10 de la mañana y ahí está ella, lista para un nuevo día, en un vestido de noche de Peter Dundas para Pucci o una enorme pollera “ballerina” de Oscar de la Renta, zapatos dorados, chaleco de piel, y las joyas más grandes y excesivas que haya encontrado en su tocador.

Pero antes de emitir cualquier juicio apresurado, escuche sus razones.

Todo tiene una explicación.

La Dello Russo ama la ropa de noche (¿quién no?), pero con tanto closet que organizar y tanto zapato por mantener- tiene un segundo departamento en su edificio en Milán que le sirve de armario- y con la energía en caída libre ahora que ya ha pasado los 40, no tiene tiempo ni ganas para visitar clubs, discoteques o asistir a galas.

¿Qué hacer, qué hacer? Hmmm…

Su solución está la vista y ha resultado ser un regalo no solo para los fotógrafos apostados a la entrada de algún desfile de modas europeo, sino para todos; especialmente para el resto de nosotros, encerrados en el mundo gris del día a día, mirando hacia el cielo a ver si algún pájaro de alas negras rompe finalmente el aburrimiento de la media tarde




Tuesday, September 21, 2010

THE QUEEN


Cecilia Bolocco decidió rendir un homenaje al Bicentenario con una sentida columna de opinión en El Mercurio.

Cecilia, por si no lo sabe, es la reina de Chile.

Ex Miss Universo, ex lectora de noticias, ex actriz, ex animadora de televisión, ex esposa de extranjeros (en dos ocasiones), ex celebrity topless, ex cuasi Primera Dama Argentina, ex cónyuge solidaria bajo arresto domiciliario, y actual madre, divorciada (en dos ocasiones), diseñadora de modas, rostro de multi-tienda y posible animadora del Festival de Viña, a esta mujer le ha pasado de todo, y todo lo que le ha pasado ha terminado tarde o temprano en la portada de alguna revista donde Cecilia, que siempre ha mostrado una alarmante tendencia a la introspección, anuncia en letras de ESTE PORTE que todo ha cambiado, que comienza una nueva etapa, que ha dejado de auto exigirse tanto, que ya no es su peor critica, que ha aprendido, finalmente, a hacerse cariñito a si misma.

Que alivio, ¿no?

A los 45 años, dice que la corona de Miss Universo que recibió en 1987 ya no tiene ninguna importancia para ella. Ninguna. Y lo repite una y otra vez, y otra, otra y otra, cada vez que abre la boca.

Busque cualquier entrevista reciente- la de “El Mercurio” el Sábado pasado, por ejemplo- y ahí está ella, explicando que “era difícil ser mujer ancla de la CNN y a la vez ser Miss Universo" a principios de los noventa, y que “hace ya mucho tiempo que me saqué el peso de ser un icono de belleza”.

Mujer de mil y un talentos- entrevistó a Anthony Quinn, bailó en el Paseo Ahumada, se paró en una escalera junto a George Clooney- la literatura siempre ha formado parte importante de su enorme abanico de intereses.

Como si su intima amistad con Paulo Coelho no fuera prueba suficiente, aquí está ahora su columna en El Mercurio, periódico que le ha dado un espacio para que levante su voz y recuerde a todos los chilenos que en nuestro país “lo poco probable es siempre factible”.

La Bolocco puede escribir prosa, pero sus sentimientos son pura poesía.

“Me sobrecoge el desierto con su colorido y magia, el cual a pesar de ser el más árido del mundo florece todos los años”, escribe. “El centro con su constante florecer no sólo nos entrega el sustento sino además nos otorga el privilegio de contar con un gran vino”.

¿Y el sur, Cecilia?

“El sur, con su verdor enmarcado por aquellas araucarias centenarias que espero ahí continúen, y sus lagos de prístino azul, siempre me evoca un cuento de hadas”.

En lo personal, de todas sus frases esta me parece la más memorable.

“Hasta la belleza más sublime a veces ruge”.

Una vez escuché a la reina rugir.

Fue en Washington, durante las fiestas de inauguración del primer periodo de George W. Bush, donde llegó acompañada de su entonces novio Carlos Menem y de una decena de maletas repletas de diseños de Rubén Campos.

Envuelta en pieles para combatir el frío de Enero- falda de tigre, sombrero cosaco, zorro al cuello- Cecilia asomó los colmillos cuando de pronto recordó que mi revista había sido la culpable de destapar la fea olla de su primer y misterioso divorcio, un asunto que esta reina, que habla de todo y frente a todos, había preferido hasta entonces ocultar.

Si, hasta la belleza mas sublime a veces ruge.

Monday, August 30, 2010

A DAY WITHOUT DAY IS A SAD DAY


Corinne Day. La fotógrafo británica que según muchos descubrio a Kate Moss, inició su carrera y lanzó el “Waif look” de los 90’s en un portafolio con la modelo en la revista “The Face” a comienzos de esa década, murió este fin de semana en Londres.

Aquí, una muestra de su talento y trabajo.





Sunday, August 29, 2010

YOU’ RE SUCH A DOLL!


En algún momento a finales de los 80’s entrevisté a BillyBoy, un diseñador de ropa y accesorios parisino que más que nada se hizo conocido por su afición a las fiestas, las drogas y las muñecas Barbie.

Nuestra conversación tuvo lugar en su departamento en la Place de la Republique, con él hablando sobre su vida y su trabajo con el mismo tono con que lo haría el hijo de Diana Vreeland y Noel Coward, y yo, sintiéndome absolutamente fuera de lugar, escuchando atento cada silaba que salía de su boca.

Un poco mas allá, a la izquierda del sofá rosado y a la derecha de los vodka & tonics- después de todo eran las cuatro de la tarde en Paris- colgaba un retrato de Barbie pintado por Andy Warhol.

I was in heaven.

Me encantan las muñecas. Siempre me gustaron.

Incluso antes de que mi hermana recibiera su primera “Skipper” –la hermana menor de Barbie; igual, pero sin pechos- yo ya había creado una colección completa de ropa para mi dedo índice, sin mas ayuda que trozos de género y un lápiz Bic.

“Y ahora, look numero 25: fantasia otoñal”, imaginaba, mientras paseaba mi dedo frente a mis ojos envuelto en una servilleta y un cordel.

Ahora, que tanto tiempo ha pasado, que ese piano sin ruedas que es la madurez se ha instalado en mi espalda, que no hay un momento en que alguien no me recuerde la necesidad de ser adulto, responsable y serio, ese día con BillyBoy parece arrancado de una vida que no es la mía.

Hace poco, en The New York Times, me encontré con Andrew Yang, un artista de Brooklyn que hace muñecas inspirado en la moda y sus protagonistas.



Y me hizo pensar en que algo mal hice en mi existencia.

No envidio a Bill Gates.
No envidio a Anna Wintour.
No envidio a George Clooney,
Y, ciertamente, no envidio a Barack Obama.
Pero si envidio a Mr. Yang, que convirtió su vida en un perfecto “Doll’s House”.




Wednesday, August 18, 2010

Make it Work!


Los teléfonos de ayuda de Medio En Silencio se vieron inundados ayer con llamados desde Coquimbo, la zona del Norte de Chile donde el Gobierno Regional, con un tono autoritario que el mundo de la moda no escuchaba desde los días de Diana Vreeland, está imponiendo mano dura en el closet de sus burócratas.

Jeans, shorts, zapatillas y poleras sin cuello están Out.

La “chaqueta institucional” esta In. Igual que el cotelé, la gabardina o el algodón, las telas sugeridas por el gobierno para pantalón de hombre.

Las funcionarias del Departamento de Patentes y Cobranzas tendrán que abandonar los vestidos “strapless”, sin espalda o con pabilos; y las coquetas minifaldas serán de ahora en adelante recibidas con una amonestación pública de la activa “fashion police” de Coquimbo y, sin duda, el intenso repudio de toda la comunidad.

¿Qué hacer? ¿Acaso es imposible seguir los dictados del gobierno y los de la moda al mismo tiempo?

Medio en Silencio buscó respuesta e inspiración en los expertos.

ANNA PIAGGI

La legendaria editora de modas de “Vogue” Italia no usa pabilos ni strapless, prefiriendo, igual que el Gobierno Regional de Coquimbo, rodearse de un aire de misterio y no de flagrante sexualidad. Un sombrero, una pluma, una jaula con cacatúas o un atractivo parasol pueden transformar dramáticamente la chaqueta institucional de la burofashionista.


DAPHNE GUINNESS

Otra original que se niega a someterse a las asfixiantes reglas de lo convencional, Daphne- que acaba de adquirir la colección completa de ropa de la desaparecida Isabella Blow antes de que siquiera fuera a subasta- es una importante fuente de inspiración para cualquier oficinista. ¿Su jefe no quiere pabilos? ¿No quiere minifaldas? Entonces, ¿por qué no crear tendencia en el Departamento de Contabilidad apareciendo con una capa “vintage” de Balenciaga en rojo furioso que comience a la entrada de la Gobernación y termine a las alturas de la ventanilla de Timbres y Estampillas?


SIMON DOONAN

Simon Donan sin duda puede dar lecciones de moda a cualquier ambicioso burócrata. Después de todo ha sido Director Creativo de Barneys durante mas de dos décadas, y a menudo aparece como un activo y mordaz comentarista de “fashion” en televisión. ¿Su lección mas importante?: atrévase con los estampados. No importa si su pantalón es de gabardina o cotelé, busque cuadros, rombos, rayas o loca sicodelia para avivar su guardarropa de oficina. No tenga miedo de contrastar también el diseño de camisas y corbatas, y, especialmente en una zona árida como Coquimbo, recurra a las flores como motivo esencial de su “look”.

THOM BROWNE

El diseñador que revolucionó la moda masculina del nuevo milenio tiene un fetiche con los oficinistas de la década de los 40 y 50, lo que lo hace especialmente relevante para el Gobierno de Coquimbo. Las chaquetas, abrigos y cardigans son ajustados, pequeños y en patrióticos tonos tricolor; los pantalones van cortados violentamente en la pantorrilla; y los zapatos son un evocador guiño a los días en que ningún hombre se habría atrevido a llegar a su escritorio sin sombrero.

MIUCCIA PRADA

Ok, los shorts están prohibidos en la oficina incluso en “Casual Friday”, pero las autoridades regionales no han dicho nada sobre la colección de Miuccia Prada de primavera 2010 que sugiere camisas y chaquetas de manga corta. En el ambiente rígido de la burocracia, los accesorios adquieren especial importancia. Deje de pagar su arriendo durante 7 meses, y compre, en cambio, un delicado pero varonil bolso de Nylon de la marca. No lo considere un derroche; es una inversión.

Tuesday, August 10, 2010

A Night with Gaga


Para ser honestos, la noche del pasado 7 de Julio no fue la primera vez que este reportero se encontró en la esquina de la calle 34 y la Octava Avenida de Nueva York con una rubia medio despeinada, cubierta de rimmel y rouge corrido, con medias rasgadas, shorts desflecados y un pecho a punto de reventar en su ajustado escote, un look similar al que luciría una stripper que acaba de sobrevivir un tornado.

La esquina en cuestión tiene su fama, y no es la mejor. Y por lo mismo fue difícil adivinar esa noche si la horda de jovencitas con variaciones de este aspecto iban rumbo al trabajo- ofreciendo compañía a algún hombre de negocios de visita en la ciudad- o camino al Madison Square Garden para asistir al concierto que ese día, y durante tres jornadas consecutivas, ofreció Lady Gaga.

La superestrella mas grande del mundo en la actualidad es también, a mucha honra, una freak que exige no solo lealtad y compromiso de sus millones de fervientes admiradores, sino también, como está visto, esfuerzo a la hora de elegir su vestuario. Si usted no tiene un par de mini shorts en lycra, abundante laca y un par de zapatos de plataforma que pongan en riesgo su estabilidad- y posiblemente su vida- usted no merece un lugar en Gaga land ni el titulo de “pequeño monstruo”, el cariñoso apodo que Lady Gaga tiene para sus fans. Y estamos hablando de los hombres. Las mujeres, además, deben mostrar una considerable falta de pudor y un especial talento para simular arañazos con sus manos, como si fueran fieras.

¿Qué da Gaga a cambio? Mucho. Música, para partir; canciones que mezclan el esperado ta-ta-ta y la-la-la de un himno de nightclub con un mensaje existencial que a veces es inesperadamente profundo.

¿Qué mas? Estilo, por supuesto, una interminable pasarela de extravagantes atuendos que van de lo futurista a lo gótico, de lo perverso a lo virginal, siempre con un acento extra- un sombrero en forma de langosta, una botas cubiertas de brillantes- que hacen que no importa donde vaya esta mujer, su presencia acapare siempre todas las miradas.
Eso sucedió en el aeropuerto de Heathrow no hace mucho, cuando llegó a Londres envuelta en un traje de plástico negro, como enviada de Dartth Vader, sobre una botas altas, altísimas, que de pronto la hicieron desplomarse frente a todos. Hubo un momento de silencio, un sigiloso clic, y ya, la foto dio vueltas al planeta una decena de veces antes de que la diva hubiera tenido siquiera tiempo de ponerse de pie.

Tanta atención puede ser un arma de doble filo para cualquier estrella, pero no para ella, que la busca, la seduce y la disfruta como si fuera un inolvidable amante.
“La fama me va a matar”, se quejó una vez, y luego sonrió frente a su propia broma. ¿A quién quiere engañar? Le resultaría imposible imaginar una muerte más dulce, con sus pequeños monstruos adorándola, mil cámaras a un costado, y una luz tan radiante siguiendo sus pasos que le seria difícil saber, a esas alturas de su destino, si es la luz de Dios que viene a recibirla o la del Madison Square Garden en una noche como esta de Julio. ¿Puede haber mayor gloria? ¿Mayor felicidad? No en Gaga Land.

Olvidábamos mencionar otro regalo de Gaga a sus fanáticos: empatia, comprensión, cariño y la promesa de una distante pero clara hermandad.
Piense en cualquier otra diva- Diana Ross, Cher, Madonna- y descubrirá que la mayor parte de las veces su relación con el publico es vertical, con ellas arriba y el resto abajo. Con Gaga es distinto, no porque ella no esté arriba- arriba está, y feliz- sino porque hace grandes esfuerzos por conectarse con el público, con SU público para ser exactos, recordándoles constantemente que ellos son los responsables de su rápido e impresionante éxito.

En el Madison Square, algunos de sus diez mil espectadores entregaron el número de sus celulares a la entrada del concierto por razones que no fueron explicadas por los organizadores. Luego, en medio del espectáculo, la estrella marcó uno de ellos y en medio de la multitud sonó la llamada. Una jovencita- la perfecta pequeña monstruo, con maquillaje completo y una cinta como de Minnie Mouse en el pelo- contestó: era Gaga, llamando desde el cielo, invitándola después del show a “tomar té” con ella en su camerino. El diálogo fue transmitido para deleite de todos a través de los gigantescos monitores de la arena, y cuando la cantante colgó y su elegida terminó de gritar en espasmos de histeria, todos lanzaron un suspiro y dijeron, ¿no es amorosa Gaga?.

Con un récord de mas de diez millones de seguidores en Facebook y otros tantos en Twitter y YouTube, Lady Gaga ha formado un ejército que la sigue con devoción y corazón. Son los incomprendidos, los aislados, los que pasan demasiado tiempo en su pieza viendo películas de Tim Burton y jugando con su pelo. Cualquiera que haya sido objeto de soledad o ridículo en el colegio; que haya sido demasiado alto, demasiado bajo, muy gordo o muy flaco, tartamudo, pecoso o malo para los deportes o el baile, está sintiendo el llamado de Gaga, un ángel disfrazado de demonio que promete que todos, tarde o temprano, seremos aceptados y queridos.

En el concierto, el mensaje estuvo perfectamente empaquetado en un show que tuvo algo de ópera, algo de cine, algo de ‘freak show’, un poco de cabaret de Las Vegas, de “performance art” y una pizca de musical de Broadway. Gaga se subió arriba del piano, vomitó en pantalla, derramo sangre sobre su vestido blanco, agitó su cuerpo junto a una pandilla de magníficos bailarines, y se paseó frente a sus admiradores en un enorme vestido blanco, elevada casi hasta el techo, lanzando bendiciones como si fuera la bruja buena de Oz. O el Papa.

Hay quienes preguntan cómo esta cantante, que hasta hace poco mas de dos años actuaba en el turno de trasnoche en algún bar de mala muerte del Lower East Side, se convirtió, de pronto, en la estrella más grande del mundo. Buscando la respuesta uno podrá encontrarse con largos y detallados perfiles en New York Magazine o, mas recientemente, Rolling Stone. Pero no hay nada en esos artículos que explique realmente el fenómeno.
La respuesta, la única respuesta, está en Gaga, su talento, su osadía, y su increíble decisión de tomar, a los 24 años, al mundo preso en sus pequeñas y ambiciosas manos.

Thursday, July 15, 2010

ARGENTINA. MON AMOUR


Todos somos argentinos.

Especialmente los chilenos, que a regañadientes, con ataques ira y envidia, asaltados por todos lados- fútbol, cultura, farándula, gastronomía, belleza- nos vemos obligados de vez en cuando a bajar la cabeza y reconocer que el país del lado es en muchas ocasiones, en casi todas las ocasiones, mas grande que el nuestro.

Una vez, cuando tenia como doce o trece años, comenté lo mismo en la mesa frente a mi familia, y mis padres me mandaron castigado a la cama sin postre, acusado de poco patriota.

No fue la única. Lo mismo pasó cuando poco después dije que lo mejor que le podía pasar a Chile era ser invadido por Estados Unidos.

Pero esa es otra historia.

Mi primera visita a Buenos Aires fue a los 17 o 18 años. Mis venas eran un volcán, como ocurre a menudo con personas de 17 o 18 años, y Buenos Aires causó una erupción de proporciones bíblicas.

Las gigantescas avenidas, las elegantes callecitas de Barrio Norte, los parques, los hoteles, los cafés, esa increíble arquitectura que mostraba estatuas sosteniendo balcones y a Nacha Guevara sosteniendo Corrientes, me parecieron como saltar de una película en blanco y negro (Santiago) a una a color (Buenos Aires).

No recuerdo bien que hice en ese viaje, pero lo que haya hecho fue posiblemente ilegal, inmoral y motivo de deportación.

And I loved it.

En los años que siguieron visité la trastienda del Teatro Colón, la casa de Jacobo Timerman, el estudio de televisión de Martha Legrand, y, en Mar del Plata, el camerino de Susana Giménez.

Una vez hablé de cirugía plástica con Moria Casán y otra de caballos con Nacho Figueras. Estuve en la Casa Rosada con Alfonsin y en la eleccion de Menem. Y en el intertanto pasaron años, décadas, y lo único que quedó de esos momentos fue una entrevista ya olvidada y un eterno amor por Argentina. Especialmente por Buenos Aires.

La última vez que visité la ciudad fue con mi hermana, que después de cien mil calamidades se puso de pie, en tacos, y salio a recorrer conmigo las calles de Palermo.

Era primavera en Buenos Aires. Y si usted no ha vivido la Primavera en Buenos Aires, ¿qué puedo decir? , no ha vivido la primavera.

¡Que exagerado este señor!, comentará alguna señora, leyendo por primera vez este blog a su marido.

Pero no, mi querida lectora, no exagero.
Buenos Aires en Primavera es la copia feliz del Edén, un lugar donde usted, Mirtha; Maradona, Susana; Moria, Nacho; Mr. D y yo podemos ser felices.

Y, desde ayer, iguales.

Una vez mas, gracias Buenos Aires.


(PS. Quise poner una foto que interpretara la situación socio política de Argentina en este histórico momento, pero encontré esta de Nacho y gano Nacho)

Saturday, July 3, 2010

To be a man (in Paris)


No es fácil ser hombre por estos días. Al menos no en París durante las colecciones de moda masculina.

Ahí está usted, sentado en la primera fila del desfile de Thom Browne, por ejemplo, cuando se da cuenta que su impecable traje gris y su camisa blanca no son suficientes para expresar las contradicciones, presiones y conflictos de su género en estos tiempos del post-post-post modernismo del nuevo milenio.

Necesita algo mas. Necesita un “punch”. Necesita elementos que expresen su angustia frente a un mundo violento, corrupto y contaminado.

Necesita anteojos y lápiz labial dorados.

Eso fue lo que sentenció Browne en su nueva colección, presentada con gran fanfarria y supremo dramatismo- entre banderitas americanas y astronautas- en los viejos cuarteles del Partido Comunista Francés.

Si, escuchó bien- los viejos cuarteles del Partido Comunista Francés-, como probablemente también lo hizo Georges Marchais desde su tumba, deseando, si pudiera, morir una vez más.

Malas noticias para Marchais. La vida eterna está de moda.

La saga Twilight, con sus súper sexy muertos vivos, ha tenido efecto en las pasarelas, pero solo si usted es parte del “Team Edward”.

“Team Jacob” tendrá que esperar a que los diseñadores se dejen seducir por hombres lobo en pantalones cargo y torsos desnudos esculpidos en piedra ( sospechamos que no tomará mucho tiempo), pero por el momento el zeisgeist esta definitivamente en el área de Cullen y los vampiros.

¿Quiere parecer un modelo masculino del 2010?

Deje de comer inmediatamente, escóndase en el sótano de 7AM a 8PM y vístase con la severidad de un monje, salvo cuando se trata de escotes. El nuevo hombre no tiene problemas en mostrar su pecho, y lo hace con la arrogancia de Raquel Welch circa 1976.

Aquí, alguna de las mejores imágenes de las colecciones parisinas vía Wallpaper.



















Photos@Wallpaper

Monday, June 28, 2010

Does she look real to you?


Mírela bien. ¿No se ve linda?

Es Angelina Jolie. O algo que se parece a Angelina Jolie.

Es la versión vanitifairizada de una actriz de 35 años que aun después de ganar un Oscar, criar seis niños, pilotear aviones, y recorrer el mundo visitando decenas de campamentos de refugiados en su labor humanitaria, se ve obligada a posar en la portada de esta revista como una muñeca de plástico.

Pínchela con un alfiler y ¡POW!, Angelina se desinflará como un globo, sus restos arrugados en el piso mientras con un silbido el aire abandona rápidamente todas sus curvas.

No es difícil imaginar al director de arte de VF inflando su imagen con un bombin lleno de photoshop. “Un poco más en los labios”. “Un poco más en los pechos”. “Un poco menos en la frente”.

Esta otra mujer es Dame Helen Mirren, ganadora de un Oscar por “The Queen”

Ahí está, desnuda en la tina de lo que se adivina una fabulosa suite en un fabuloso hotel, fotografiada sin maquillaje, sin filtros ni photoshop- pero, horror de horrores, con ¡Flash!- para New York Magazine.

A los 65 años.

Sin duda habrá quienes piensen que Angelina se ve mejor en su foto que Dame Helen en la suya. Angelina no tiene arrugas. No tiene sobrepeso. No tiene gravedad que deprima sus impresionantes pechos.

Pero tampoco tiene vida. Ni espíritu. Ni sex appeal para cualquiera que haya superado la adolescencia. Y eso, Dear Dame Helen, son atributos que a usted le sobran.