Tuesday, September 21, 2010

THE QUEEN


Cecilia Bolocco decidió rendir un homenaje al Bicentenario con una sentida columna de opinión en El Mercurio.

Cecilia, por si no lo sabe, es la reina de Chile.

Ex Miss Universo, ex lectora de noticias, ex actriz, ex animadora de televisión, ex esposa de extranjeros (en dos ocasiones), ex celebrity topless, ex cuasi Primera Dama Argentina, ex cónyuge solidaria bajo arresto domiciliario, y actual madre, divorciada (en dos ocasiones), diseñadora de modas, rostro de multi-tienda y posible animadora del Festival de Viña, a esta mujer le ha pasado de todo, y todo lo que le ha pasado ha terminado tarde o temprano en la portada de alguna revista donde Cecilia, que siempre ha mostrado una alarmante tendencia a la introspección, anuncia en letras de ESTE PORTE que todo ha cambiado, que comienza una nueva etapa, que ha dejado de auto exigirse tanto, que ya no es su peor critica, que ha aprendido, finalmente, a hacerse cariñito a si misma.

Que alivio, ¿no?

A los 45 años, dice que la corona de Miss Universo que recibió en 1987 ya no tiene ninguna importancia para ella. Ninguna. Y lo repite una y otra vez, y otra, otra y otra, cada vez que abre la boca.

Busque cualquier entrevista reciente- la de “El Mercurio” el Sábado pasado, por ejemplo- y ahí está ella, explicando que “era difícil ser mujer ancla de la CNN y a la vez ser Miss Universo" a principios de los noventa, y que “hace ya mucho tiempo que me saqué el peso de ser un icono de belleza”.

Mujer de mil y un talentos- entrevistó a Anthony Quinn, bailó en el Paseo Ahumada, se paró en una escalera junto a George Clooney- la literatura siempre ha formado parte importante de su enorme abanico de intereses.

Como si su intima amistad con Paulo Coelho no fuera prueba suficiente, aquí está ahora su columna en El Mercurio, periódico que le ha dado un espacio para que levante su voz y recuerde a todos los chilenos que en nuestro país “lo poco probable es siempre factible”.

La Bolocco puede escribir prosa, pero sus sentimientos son pura poesía.

“Me sobrecoge el desierto con su colorido y magia, el cual a pesar de ser el más árido del mundo florece todos los años”, escribe. “El centro con su constante florecer no sólo nos entrega el sustento sino además nos otorga el privilegio de contar con un gran vino”.

¿Y el sur, Cecilia?

“El sur, con su verdor enmarcado por aquellas araucarias centenarias que espero ahí continúen, y sus lagos de prístino azul, siempre me evoca un cuento de hadas”.

En lo personal, de todas sus frases esta me parece la más memorable.

“Hasta la belleza más sublime a veces ruge”.

Una vez escuché a la reina rugir.

Fue en Washington, durante las fiestas de inauguración del primer periodo de George W. Bush, donde llegó acompañada de su entonces novio Carlos Menem y de una decena de maletas repletas de diseños de Rubén Campos.

Envuelta en pieles para combatir el frío de Enero- falda de tigre, sombrero cosaco, zorro al cuello- Cecilia asomó los colmillos cuando de pronto recordó que mi revista había sido la culpable de destapar la fea olla de su primer y misterioso divorcio, un asunto que esta reina, que habla de todo y frente a todos, había preferido hasta entonces ocultar.

Si, hasta la belleza mas sublime a veces ruge.

Monday, August 30, 2010

A DAY WITHOUT DAY IS A SAD DAY


Corinne Day. La fotógrafo británica que según muchos descubrio a Kate Moss, inició su carrera y lanzó el “Waif look” de los 90’s en un portafolio con la modelo en la revista “The Face” a comienzos de esa década, murió este fin de semana en Londres.

Aquí, una muestra de su talento y trabajo.





Sunday, August 29, 2010

YOU’ RE SUCH A DOLL!


En algún momento a finales de los 80’s entrevisté a BillyBoy, un diseñador de ropa y accesorios parisino que más que nada se hizo conocido por su afición a las fiestas, las drogas y las muñecas Barbie.

Nuestra conversación tuvo lugar en su departamento en la Place de la Republique, con él hablando sobre su vida y su trabajo con el mismo tono con que lo haría el hijo de Diana Vreeland y Noel Coward, y yo, sintiéndome absolutamente fuera de lugar, escuchando atento cada silaba que salía de su boca.

Un poco mas allá, a la izquierda del sofá rosado y a la derecha de los vodka & tonics- después de todo eran las cuatro de la tarde en Paris- colgaba un retrato de Barbie pintado por Andy Warhol.

I was in heaven.

Me encantan las muñecas. Siempre me gustaron.

Incluso antes de que mi hermana recibiera su primera “Skipper” –la hermana menor de Barbie; igual, pero sin pechos- yo ya había creado una colección completa de ropa para mi dedo índice, sin mas ayuda que trozos de género y un lápiz Bic.

“Y ahora, look numero 25: fantasia otoñal”, imaginaba, mientras paseaba mi dedo frente a mis ojos envuelto en una servilleta y un cordel.

Ahora, que tanto tiempo ha pasado, que ese piano sin ruedas que es la madurez se ha instalado en mi espalda, que no hay un momento en que alguien no me recuerde la necesidad de ser adulto, responsable y serio, ese día con BillyBoy parece arrancado de una vida que no es la mía.

Hace poco, en The New York Times, me encontré con Andrew Yang, un artista de Brooklyn que hace muñecas inspirado en la moda y sus protagonistas.



Y me hizo pensar en que algo mal hice en mi existencia.

No envidio a Bill Gates.
No envidio a Anna Wintour.
No envidio a George Clooney,
Y, ciertamente, no envidio a Barack Obama.
Pero si envidio a Mr. Yang, que convirtió su vida en un perfecto “Doll’s House”.




Wednesday, August 18, 2010

Make it Work!


Los teléfonos de ayuda de Medio En Silencio se vieron inundados ayer con llamados desde Coquimbo, la zona del Norte de Chile donde el Gobierno Regional, con un tono autoritario que el mundo de la moda no escuchaba desde los días de Diana Vreeland, está imponiendo mano dura en el closet de sus burócratas.

Jeans, shorts, zapatillas y poleras sin cuello están Out.

La “chaqueta institucional” esta In. Igual que el cotelé, la gabardina o el algodón, las telas sugeridas por el gobierno para pantalón de hombre.

Las funcionarias del Departamento de Patentes y Cobranzas tendrán que abandonar los vestidos “strapless”, sin espalda o con pabilos; y las coquetas minifaldas serán de ahora en adelante recibidas con una amonestación pública de la activa “fashion police” de Coquimbo y, sin duda, el intenso repudio de toda la comunidad.

¿Qué hacer? ¿Acaso es imposible seguir los dictados del gobierno y los de la moda al mismo tiempo?

Medio en Silencio buscó respuesta e inspiración en los expertos.

ANNA PIAGGI

La legendaria editora de modas de “Vogue” Italia no usa pabilos ni strapless, prefiriendo, igual que el Gobierno Regional de Coquimbo, rodearse de un aire de misterio y no de flagrante sexualidad. Un sombrero, una pluma, una jaula con cacatúas o un atractivo parasol pueden transformar dramáticamente la chaqueta institucional de la burofashionista.


DAPHNE GUINNESS

Otra original que se niega a someterse a las asfixiantes reglas de lo convencional, Daphne- que acaba de adquirir la colección completa de ropa de la desaparecida Isabella Blow antes de que siquiera fuera a subasta- es una importante fuente de inspiración para cualquier oficinista. ¿Su jefe no quiere pabilos? ¿No quiere minifaldas? Entonces, ¿por qué no crear tendencia en el Departamento de Contabilidad apareciendo con una capa “vintage” de Balenciaga en rojo furioso que comience a la entrada de la Gobernación y termine a las alturas de la ventanilla de Timbres y Estampillas?


SIMON DOONAN

Simon Donan sin duda puede dar lecciones de moda a cualquier ambicioso burócrata. Después de todo ha sido Director Creativo de Barneys durante mas de dos décadas, y a menudo aparece como un activo y mordaz comentarista de “fashion” en televisión. ¿Su lección mas importante?: atrévase con los estampados. No importa si su pantalón es de gabardina o cotelé, busque cuadros, rombos, rayas o loca sicodelia para avivar su guardarropa de oficina. No tenga miedo de contrastar también el diseño de camisas y corbatas, y, especialmente en una zona árida como Coquimbo, recurra a las flores como motivo esencial de su “look”.

THOM BROWNE

El diseñador que revolucionó la moda masculina del nuevo milenio tiene un fetiche con los oficinistas de la década de los 40 y 50, lo que lo hace especialmente relevante para el Gobierno de Coquimbo. Las chaquetas, abrigos y cardigans son ajustados, pequeños y en patrióticos tonos tricolor; los pantalones van cortados violentamente en la pantorrilla; y los zapatos son un evocador guiño a los días en que ningún hombre se habría atrevido a llegar a su escritorio sin sombrero.

MIUCCIA PRADA

Ok, los shorts están prohibidos en la oficina incluso en “Casual Friday”, pero las autoridades regionales no han dicho nada sobre la colección de Miuccia Prada de primavera 2010 que sugiere camisas y chaquetas de manga corta. En el ambiente rígido de la burocracia, los accesorios adquieren especial importancia. Deje de pagar su arriendo durante 7 meses, y compre, en cambio, un delicado pero varonil bolso de Nylon de la marca. No lo considere un derroche; es una inversión.

Tuesday, August 10, 2010

A Night with Gaga


Para ser honestos, la noche del pasado 7 de Julio no fue la primera vez que este reportero se encontró en la esquina de la calle 34 y la Octava Avenida de Nueva York con una rubia medio despeinada, cubierta de rimmel y rouge corrido, con medias rasgadas, shorts desflecados y un pecho a punto de reventar en su ajustado escote, un look similar al que luciría una stripper que acaba de sobrevivir un tornado.

La esquina en cuestión tiene su fama, y no es la mejor. Y por lo mismo fue difícil adivinar esa noche si la horda de jovencitas con variaciones de este aspecto iban rumbo al trabajo- ofreciendo compañía a algún hombre de negocios de visita en la ciudad- o camino al Madison Square Garden para asistir al concierto que ese día, y durante tres jornadas consecutivas, ofreció Lady Gaga.

La superestrella mas grande del mundo en la actualidad es también, a mucha honra, una freak que exige no solo lealtad y compromiso de sus millones de fervientes admiradores, sino también, como está visto, esfuerzo a la hora de elegir su vestuario. Si usted no tiene un par de mini shorts en lycra, abundante laca y un par de zapatos de plataforma que pongan en riesgo su estabilidad- y posiblemente su vida- usted no merece un lugar en Gaga land ni el titulo de “pequeño monstruo”, el cariñoso apodo que Lady Gaga tiene para sus fans. Y estamos hablando de los hombres. Las mujeres, además, deben mostrar una considerable falta de pudor y un especial talento para simular arañazos con sus manos, como si fueran fieras.

¿Qué da Gaga a cambio? Mucho. Música, para partir; canciones que mezclan el esperado ta-ta-ta y la-la-la de un himno de nightclub con un mensaje existencial que a veces es inesperadamente profundo.

¿Qué mas? Estilo, por supuesto, una interminable pasarela de extravagantes atuendos que van de lo futurista a lo gótico, de lo perverso a lo virginal, siempre con un acento extra- un sombrero en forma de langosta, una botas cubiertas de brillantes- que hacen que no importa donde vaya esta mujer, su presencia acapare siempre todas las miradas.
Eso sucedió en el aeropuerto de Heathrow no hace mucho, cuando llegó a Londres envuelta en un traje de plástico negro, como enviada de Dartth Vader, sobre una botas altas, altísimas, que de pronto la hicieron desplomarse frente a todos. Hubo un momento de silencio, un sigiloso clic, y ya, la foto dio vueltas al planeta una decena de veces antes de que la diva hubiera tenido siquiera tiempo de ponerse de pie.

Tanta atención puede ser un arma de doble filo para cualquier estrella, pero no para ella, que la busca, la seduce y la disfruta como si fuera un inolvidable amante.
“La fama me va a matar”, se quejó una vez, y luego sonrió frente a su propia broma. ¿A quién quiere engañar? Le resultaría imposible imaginar una muerte más dulce, con sus pequeños monstruos adorándola, mil cámaras a un costado, y una luz tan radiante siguiendo sus pasos que le seria difícil saber, a esas alturas de su destino, si es la luz de Dios que viene a recibirla o la del Madison Square Garden en una noche como esta de Julio. ¿Puede haber mayor gloria? ¿Mayor felicidad? No en Gaga Land.

Olvidábamos mencionar otro regalo de Gaga a sus fanáticos: empatia, comprensión, cariño y la promesa de una distante pero clara hermandad.
Piense en cualquier otra diva- Diana Ross, Cher, Madonna- y descubrirá que la mayor parte de las veces su relación con el publico es vertical, con ellas arriba y el resto abajo. Con Gaga es distinto, no porque ella no esté arriba- arriba está, y feliz- sino porque hace grandes esfuerzos por conectarse con el público, con SU público para ser exactos, recordándoles constantemente que ellos son los responsables de su rápido e impresionante éxito.

En el Madison Square, algunos de sus diez mil espectadores entregaron el número de sus celulares a la entrada del concierto por razones que no fueron explicadas por los organizadores. Luego, en medio del espectáculo, la estrella marcó uno de ellos y en medio de la multitud sonó la llamada. Una jovencita- la perfecta pequeña monstruo, con maquillaje completo y una cinta como de Minnie Mouse en el pelo- contestó: era Gaga, llamando desde el cielo, invitándola después del show a “tomar té” con ella en su camerino. El diálogo fue transmitido para deleite de todos a través de los gigantescos monitores de la arena, y cuando la cantante colgó y su elegida terminó de gritar en espasmos de histeria, todos lanzaron un suspiro y dijeron, ¿no es amorosa Gaga?.

Con un récord de mas de diez millones de seguidores en Facebook y otros tantos en Twitter y YouTube, Lady Gaga ha formado un ejército que la sigue con devoción y corazón. Son los incomprendidos, los aislados, los que pasan demasiado tiempo en su pieza viendo películas de Tim Burton y jugando con su pelo. Cualquiera que haya sido objeto de soledad o ridículo en el colegio; que haya sido demasiado alto, demasiado bajo, muy gordo o muy flaco, tartamudo, pecoso o malo para los deportes o el baile, está sintiendo el llamado de Gaga, un ángel disfrazado de demonio que promete que todos, tarde o temprano, seremos aceptados y queridos.

En el concierto, el mensaje estuvo perfectamente empaquetado en un show que tuvo algo de ópera, algo de cine, algo de ‘freak show’, un poco de cabaret de Las Vegas, de “performance art” y una pizca de musical de Broadway. Gaga se subió arriba del piano, vomitó en pantalla, derramo sangre sobre su vestido blanco, agitó su cuerpo junto a una pandilla de magníficos bailarines, y se paseó frente a sus admiradores en un enorme vestido blanco, elevada casi hasta el techo, lanzando bendiciones como si fuera la bruja buena de Oz. O el Papa.

Hay quienes preguntan cómo esta cantante, que hasta hace poco mas de dos años actuaba en el turno de trasnoche en algún bar de mala muerte del Lower East Side, se convirtió, de pronto, en la estrella más grande del mundo. Buscando la respuesta uno podrá encontrarse con largos y detallados perfiles en New York Magazine o, mas recientemente, Rolling Stone. Pero no hay nada en esos artículos que explique realmente el fenómeno.
La respuesta, la única respuesta, está en Gaga, su talento, su osadía, y su increíble decisión de tomar, a los 24 años, al mundo preso en sus pequeñas y ambiciosas manos.

Thursday, July 15, 2010

ARGENTINA. MON AMOUR


Todos somos argentinos.

Especialmente los chilenos, que a regañadientes, con ataques ira y envidia, asaltados por todos lados- fútbol, cultura, farándula, gastronomía, belleza- nos vemos obligados de vez en cuando a bajar la cabeza y reconocer que el país del lado es en muchas ocasiones, en casi todas las ocasiones, mas grande que el nuestro.

Una vez, cuando tenia como doce o trece años, comenté lo mismo en la mesa frente a mi familia, y mis padres me mandaron castigado a la cama sin postre, acusado de poco patriota.

No fue la única. Lo mismo pasó cuando poco después dije que lo mejor que le podía pasar a Chile era ser invadido por Estados Unidos.

Pero esa es otra historia.

Mi primera visita a Buenos Aires fue a los 17 o 18 años. Mis venas eran un volcán, como ocurre a menudo con personas de 17 o 18 años, y Buenos Aires causó una erupción de proporciones bíblicas.

Las gigantescas avenidas, las elegantes callecitas de Barrio Norte, los parques, los hoteles, los cafés, esa increíble arquitectura que mostraba estatuas sosteniendo balcones y a Nacha Guevara sosteniendo Corrientes, me parecieron como saltar de una película en blanco y negro (Santiago) a una a color (Buenos Aires).

No recuerdo bien que hice en ese viaje, pero lo que haya hecho fue posiblemente ilegal, inmoral y motivo de deportación.

And I loved it.

En los años que siguieron visité la trastienda del Teatro Colón, la casa de Jacobo Timerman, el estudio de televisión de Martha Legrand, y, en Mar del Plata, el camerino de Susana Giménez.

Una vez hablé de cirugía plástica con Moria Casán y otra de caballos con Nacho Figueras. Estuve en la Casa Rosada con Alfonsin y en la eleccion de Menem. Y en el intertanto pasaron años, décadas, y lo único que quedó de esos momentos fue una entrevista ya olvidada y un eterno amor por Argentina. Especialmente por Buenos Aires.

La última vez que visité la ciudad fue con mi hermana, que después de cien mil calamidades se puso de pie, en tacos, y salio a recorrer conmigo las calles de Palermo.

Era primavera en Buenos Aires. Y si usted no ha vivido la Primavera en Buenos Aires, ¿qué puedo decir? , no ha vivido la primavera.

¡Que exagerado este señor!, comentará alguna señora, leyendo por primera vez este blog a su marido.

Pero no, mi querida lectora, no exagero.
Buenos Aires en Primavera es la copia feliz del Edén, un lugar donde usted, Mirtha; Maradona, Susana; Moria, Nacho; Mr. D y yo podemos ser felices.

Y, desde ayer, iguales.

Una vez mas, gracias Buenos Aires.


(PS. Quise poner una foto que interpretara la situación socio política de Argentina en este histórico momento, pero encontré esta de Nacho y gano Nacho)

Saturday, July 3, 2010

To be a man (in Paris)


No es fácil ser hombre por estos días. Al menos no en París durante las colecciones de moda masculina.

Ahí está usted, sentado en la primera fila del desfile de Thom Browne, por ejemplo, cuando se da cuenta que su impecable traje gris y su camisa blanca no son suficientes para expresar las contradicciones, presiones y conflictos de su género en estos tiempos del post-post-post modernismo del nuevo milenio.

Necesita algo mas. Necesita un “punch”. Necesita elementos que expresen su angustia frente a un mundo violento, corrupto y contaminado.

Necesita anteojos y lápiz labial dorados.

Eso fue lo que sentenció Browne en su nueva colección, presentada con gran fanfarria y supremo dramatismo- entre banderitas americanas y astronautas- en los viejos cuarteles del Partido Comunista Francés.

Si, escuchó bien- los viejos cuarteles del Partido Comunista Francés-, como probablemente también lo hizo Georges Marchais desde su tumba, deseando, si pudiera, morir una vez más.

Malas noticias para Marchais. La vida eterna está de moda.

La saga Twilight, con sus súper sexy muertos vivos, ha tenido efecto en las pasarelas, pero solo si usted es parte del “Team Edward”.

“Team Jacob” tendrá que esperar a que los diseñadores se dejen seducir por hombres lobo en pantalones cargo y torsos desnudos esculpidos en piedra ( sospechamos que no tomará mucho tiempo), pero por el momento el zeisgeist esta definitivamente en el área de Cullen y los vampiros.

¿Quiere parecer un modelo masculino del 2010?

Deje de comer inmediatamente, escóndase en el sótano de 7AM a 8PM y vístase con la severidad de un monje, salvo cuando se trata de escotes. El nuevo hombre no tiene problemas en mostrar su pecho, y lo hace con la arrogancia de Raquel Welch circa 1976.

Aquí, alguna de las mejores imágenes de las colecciones parisinas vía Wallpaper.



















Photos@Wallpaper

Monday, June 28, 2010

Does she look real to you?


Mírela bien. ¿No se ve linda?

Es Angelina Jolie. O algo que se parece a Angelina Jolie.

Es la versión vanitifairizada de una actriz de 35 años que aun después de ganar un Oscar, criar seis niños, pilotear aviones, y recorrer el mundo visitando decenas de campamentos de refugiados en su labor humanitaria, se ve obligada a posar en la portada de esta revista como una muñeca de plástico.

Pínchela con un alfiler y ¡POW!, Angelina se desinflará como un globo, sus restos arrugados en el piso mientras con un silbido el aire abandona rápidamente todas sus curvas.

No es difícil imaginar al director de arte de VF inflando su imagen con un bombin lleno de photoshop. “Un poco más en los labios”. “Un poco más en los pechos”. “Un poco menos en la frente”.

Esta otra mujer es Dame Helen Mirren, ganadora de un Oscar por “The Queen”

Ahí está, desnuda en la tina de lo que se adivina una fabulosa suite en un fabuloso hotel, fotografiada sin maquillaje, sin filtros ni photoshop- pero, horror de horrores, con ¡Flash!- para New York Magazine.

A los 65 años.

Sin duda habrá quienes piensen que Angelina se ve mejor en su foto que Dame Helen en la suya. Angelina no tiene arrugas. No tiene sobrepeso. No tiene gravedad que deprima sus impresionantes pechos.

Pero tampoco tiene vida. Ni espíritu. Ni sex appeal para cualquiera que haya superado la adolescencia. Y eso, Dear Dame Helen, son atributos que a usted le sobran.

Tuesday, May 25, 2010

La Gamine Chilienne


Carolina Tohá puede ser para muchos chilenos la flamante nueva presidenta del Partido Por la Democracia (PPD, una variante del socialismo que otros sin duda podrán explicar mejor que yo) y una de las figuras políticas más brillantes del país.

Para mi, sin embargo, sigue y seguirá siendo simplemente La Gamine Chilienne.

Donde otros ven debates sobre presupuestos y cesantía, yo veo cortes de pelo “comme des garçons”.

Donde otros ven escándalos político-familiares, yo veo sencillos pantalones “pescador’ y camisetas marinero.

Donde otros ven ambición política, yo veo una adorable ‘ingenuè’ conduciendo un Fiat 600 mientras ríe a gritos, y nunca sola, rumbo a la playa.

¡Ah, que aires frescos trae nuestra Jean Seberg nacional! ¡la Mia Farrow criolla! Tantas margaritas que cortar (me quiere mucho, poquito, nada), tantos Gauloises que fumar.

Belmondo fue un truhán. Sinatra también. Y para qué hablar de Rossi. Pero ahí está nuestra heroína, todavía en pie; todavía escribiendo poesía en la contraportada de algún aburrido documento oficial, pensando en un mundo que es mucho mejor que el real.

¿En qué piensa la Gamine?

En el país, por supuesto.
En el país, y en si algún día sus pies tocarán la arena y el mar.



Sex & The City 2? Not tonight, please


Este Jueves 27 de Mayo se estrena “Sex & The City 2” en Estados Unidos, y si no sabe a qué nos referimos lo más seguro es que es porque vive a 50 kilómetros de la estación militar mas cercana en la Antártica o su enfermera se olvidó de darle su dosis de remedios contra el Alzhaimer esta mañana.

Todo el mundo sabe de qué estamos hablando, primero porque la serie de HBO convertida en saga cinematográfica es uno de los grandes fenómenos culturales de la ultima década, y segundo porque, con cerca de 100 millones de dólares invertido en publicidad por el estudio, es imposible dar un paso en cualquier ciudad civilizada sin encontrarse cara a cara con la imagen de Sarah Jessica Parker o alguna de sus co-protagonistas.

Ahí están, en cada portada de revista, estación de buses o billboard, concediendo entrevistas en “press junkets” o posando para la cámara de Mario Testino en Vogue, con sus cutis convertidos en una dorada y suave lámina de photoshop, vestidas para impactar y elevadas al envidiable status de producto hollywoodense.

Cualquiera que haya visto la sinopsis de la película en alta definición en YouTube- mas de un millón y medio de personas hasta el momento- sabe bien que el filme descansa en el carisma de sus personajes y un abultado y lujoso guardarropa.

¿Y el guión?

El guión es simplemente una excusa, un predecible trozo de papel que anuncia que Carrie está algo aburrida compartiendo su cama cada noche con Mr. Big y que, en búsqueda de aire fresco, viaja a un exótico país árabe para lanzarse en una fabulosa piscina junto a sus amigas y hablar de sexo y amistad.

Pero no se desaliente; eso no es todo.

Carrie tiene en “Sex & The City 2” un emocionante reencuentro con su su ex novio carpintero- y usted, mi querida fanática, sabe exactamente a quien nos referimos- que promete poner en peligro su futuro con Mr. Big.

O no.

Da lo mismo. Porque sea lo que sea que pase en el futuro con Carrie- divorcio, reconciliación, sexo en grupo o cabalgata en camello por el Sahara= hay una cosa segura: ella tendrá la ropa adecuada para la circunstancia y, tarde o temprano, llegara a la conclusión de que sus amigas son lo mas importante. Los hombres son transitorios. Ellas, para la vida.

Hay mucha gente que se pregunta si era necesario, a estas alturas, seguir contando una historia que ya ha sido contada durante mas de una década.

¿De verdad necesitamos ver a Samantha Jones, la cincuentona aspirante a ninfómana encarnada por Kim Cattrall, montada en otro trapecio con un robusto hombre dos décadas menor?

¿Realmente es indispensable seguir escuchando las cada vez mas pálidas protestas feministas de Miranda, el personaje de Cynthia Nixon, que quedó al fin de la película pasada convertida en esposa y madre feliz en algún suburbio de Brooklyn?

¿Y Charlotte, esa caricatura del Upper East Side interpretada por Kristin Davis? ¿Podría sobrevivir el planeta sin otra de sus peroratas de brunch, ese bla-bla-bla sobre ninos y nannies?

Sí, seguro que sí.

Pero en medio de tanto articulo inútil lanzado al pozo infinito de la cultura popular, ¿por qué no agregar una película que, si las predicciones resultan ciertas, podría recaudar al menos 600 millones de dólares en Estados Unidos?

El primer filme tuvo ingresos de 410 millones en ese mercado, una verdadera sorpresa considerando que mas de un critico sugirió que el interés en la serie había decaído y que, horror de horrores, las actrices estaban demasiado maduras para la tarea.

Pero claro, los críticos no son los que agregaron cerca de 50 millones a su cuenta bancaria con el primer filme ni son los que viven en un fabuloso ‘townhouse’ en el corazón del súper chic West Village. Esa es Sarah Jessica, y si ella decide que es una buena idea hacer una segunda parte- y ya se rumorea de una tercera- será mejor seguir sus ordenes.

Thursday, May 13, 2010

El Papa se Viste de Prada


Su Santidad Benedicto XVI concede pocas entrevistas, y hasta donde sé, no había dado nunca una para referirse al guardarropa Papal. Pero, quizás convencido de que es necesario modernizar su imagen, hacerla mas accesible, decidió conceder una audiencia a este humilde reportero de modas para hablar del tema.

Que el Santo Padre es un fashion victim no es ningún secreto. Basta mirarle los pies, siempre vestidos de Prada.

Esta entrevista se realizó en el salón de las audiencias en El Vaticano, con el Papa sentado en su trono, envuelto en una túnica de shantung de seda blanca con acentos en púrpura, rojo y dorado, y su leal asistente, el muy atractivo sacerdote alemán Georg Gaenswein- también conocido como “el George Clooney de la Santa Sede”- a su lado

Consciente de que el tiempo era escaso, quise abordar de inmediato el tema más espinudo en mi cuestionario: accesorios.

-Su Santidad, ¿Por qué los accesorios, partiendo por el anillo Papal, han sido siempre tan importantes en la imagen católica?

-Es una pregunta interesante- contestó el Papa, mientras observaba distraído el gigantesco trozo de oro y diamantes instalado en su anular-, creo que tiene que ver con la autoridad y la solemnidad de mi cargo. Pero no me malentienda, esto no es nuevo para mi. Yo he usado joyas desde que tengo uso de razón. Anillos, sobre todo, y relojes de importancia. Por problemas de alergias e infecciones, puedo usar solo oro o platino, pero me las arreglo para alegrar un poco mi guardarropa con algunas piezas de fantasía instaladas directamente en mi ropaje Papal, una medallita por aquí, un escapulario por allá.

-Si la Santa Sede se incendiara y pudiera rescatar solo una joya en su huida, ¿Cuál seria?
-Este anillo- dijo, indicando el anillo Papal- porque aparte de lo valioso, tiene historia y tradición, como deben tener siempre las buenas joyas, las que valen la pena.

-¿Nada mas?
-Hmmm, quizás un Rolex que me regaló un amigo muy, muy querido en mi juventud.

-Pasemos a otro tema delicado: Zapatos.
-Ahí no tengo dudas ni problemas: ¡!Prada, Prada, Prada!!.

-¿Siempre rojos?
-La gente piensa que el rojo es difícil de combinar, pero como yo no uso cartera, me puedo dar el lujo de usar rojo y no desentonar nunca.

-¿También usaba solo zapatos rojos cuando era un simple sacerdote?
-No, porque cuando uno es joven no tiene su estilo tan definido. Lo que si debo confesar, es que siempre fui zapatero. ¡Uf!, Que Dios me perdone, pero hubo una época en que habría vendido mi alma al Diablo por unos Sergio Rossi.

¡Santo Padre!- lo interrumpió el padre Gaenswein.

-¡Perdón, perdón!- se tranquilizó el Santo Padre-, ¿pero es que ha visto usted algo mas Di-Vi-No que un buen par de zapatos? El aroma del cuero, la dureza de las suelas combinada con la suavidad de la piel…Hmmm.

-¿En la intimidad de Castel Gandolfo se permite, a veces, usar sandalias o zapatos abiertos?
-Si, pero modelos muy simples, hawaianas y cosas así. De vez en cuando, si hay visitas, uso sandalias pescador porque tienen esa perfecta mezcla de high fashion y comodidad. La moda es evocadora, y las sandalias pescador nos evocan la imagen de EL- agregó lanzando los ojos al cielo y encontrándose con el gigantesco Duomo dorado y los enormes chandeliers de cristal sobre su cabeza- EL las usó mucho y con mucho éxito.

-Blanco, rojo y dorado: ¿elección u obligación?
-Un poco de las dos. Ha habido Papas que son mas fashion que otros, y no me pida que de nombres porque si hay algo que me carga son los chismes. Todos sabemos de quién estamos hablando. Ha habido Papas que ni siquiera sabían amarrarse una cinta en la sotana. Yo soy un fiel creyente no solo en la figura celestial de nuestro Señor Jesucristo, sino también en el dicho que dice “bien vestido, bien recibido”. ¿Cómo esperan que uno represente a Dios- ¡a Dios!- en la tierra si no tiene el mínimo cuidado con su vestuario?. Como usted sabe soy infalible, y eso corre también para mi combinación de colores, ¿no es cierto Goerg?- continuó, dirigiéndose a su asistente- Yo puedo mezclar fucsia, con naranjo y rojo, y Voila!, me queda como a nadie.

-¿Lo hace solo o con algún estilista Papal?
-Solito, con el Espíritu Santo y su inspiración divina.

-¿Nunca tuvo un fashion faux pas?
-¡Uf, si le mostrara fotos! Pero todas esas fueron quemadas con otros documentos del El Vaticano cuando llegué. Nadie quiere ver al Papa en su etapa de “experimentación”.

-¿Fue muy arriesgado en su guardarropa en su juventud?
-Lo más arriesgado que usé en mi vida fue una swástica.

¡!¡Santo Padre!!!, saltó de nuevo Gaenswein.

-Pasemos a otro tema, entonces- sugerí- ¿Dónde guarda su ropa? Supongo que tiene un walking closet…
-¡?Un walking closet?! ¡Tengo un ala completa de San Pedro! Hasta en la sacristía de Santa Maria Maggiore va a encontrar sombreros míos. Uno de los problemas de El Vaticano es la falta de espacio. El otro es la prensa internacional, tan metida en todo.

-¿Separa su guardarropa por temporadas?
-Si, invierno y verano están en áreas distintas, y soy muy maniático en términos de calcetines y ropa interior. Me gusta todo bien ordenadito y por color.

-¿Quién cuida su ropa?
-Las monjas. Las elegimos con pinzas. Las mejores son las Belgas, que son mas concienzudas y mas limpias, no dejan las manos manchadas en el lino.

-¿Cómo elige el sombrero papal que usara en cada ocasión?
-Por intuición, por tincada.

-¿Tiene sus favoritos?
-Claro, me encanta uno dorado con blanco que es muy alto, muy “regal” como dicen los ingleses. Y, curiosamente, me encanta uno que use en África hace un tiempo, con plumas y todo. Goerg se reía, me decía que parecía corista del Crazy Horse…

¡!Santo Padre!!, alegó otra vez el asistente.

Monday, April 19, 2010

PENELOPE'S VOGUE

Penélope Cruz es la editora invitada de la edición de Mayo de Vogue Francia, y de “cheap blondes in cheap bikinis’ a homenajes Gainsburg, Birkin y Lady Gaga, aquí no falta nada. Ah, y eso incluye a Meryl Streep, Gwyneth Paltrow y Bono en alguna de las múltiples portadas.