Thursday, February 11, 2010

Long Live McQueen


Alexander McQueen, el diseñador de modas británico, fue encontrado muerto en su departamento de Mayfair esta mañana. Según el Daily Telegraph de Londres, se ahorcó colgándose de una cuerda.

Tenia 40 años.

La noticia, transmitida como pólvora por Twitter y Facebook- mucho antes, vale notar, que en la mayoría de los medios tradicionales- fue recibida como una tragedia en el mundo de la moda. Y con razón. McQueen no solo era un talentoso creador y un superventas, sino uno de los diseñadores mas ingeniosos, arriesgados e iconoclastas de la ingeniosa, arriesgada e iconoclasta moda británica.

Habría que volver al atelier de Vivienne Westwood en los 70’s para encontrar a alguien como él, un diseñador que con la maestría de un sastre de Savile Row podía cortar una perfecta chaqueta, un magnifico pantalón, y darle una vuelta, otra y otra más, hasta que la prenda no solo reflejara de los nuevos tiempos, sino también los que vendrían más adelante.

McQueen, que de adolescente era tímido y obeso, comenzó su carrera cosiendo para sus hermanas. Luego estudió en la prestigiosa escuela de diseño de St. Martin’s en Londres, y hace casi una década fue catapultado a la fama reemplazando a John Galliano- otro brillante contemporáneo- como Director Creativo de la venerada (y anquilosada) casa Givenchy.

Una de sus primeras colecciones estuvo inspirada en la Grecia antigua, con Naomi Cambpell y Carmen Kass paseándose por la pasarela en túnicas blancas y cuernos de cabra dorados.
El desfile fue un verdadero show; basta decir que abrió con la memorable imagen del modelo sueco Marcus Schenkenberg colgado del cielo, vestido como un ángel, prometiendo placeres nada celestiales.

Dramático y teatral, no es raro que McQueen tuviera como mejor amiga y musa a Isabella Blow, una extravagante y original aristócrata célebre por sus demenciales tocados de Phillip Treacy, que después de una vida de fabulosas fiestas y horribles depresiones, se suicido hace tres años.

Genio y locura van a veces tomados de la mano.

Quienes conocieron a McQueen aseguran que era un hombre amable y gentil, aunque no exactamente cálido. La timidez de su niñez nunca lo abandonó totalmente, y la fama y la fortuna que acumuló en sus cuatro décadas de vida no ayudaron mucho.

Quizás tuvieron el efecto contrario.

Como tantos grandes creadores, McQueen formó un mundo propio e hizo todo lo posible para encerrarse en él.
Aunque obligado por sus financistas a lanzar una colección cada seis meses, lo más probable es que hubiera preferido seguir los pasos de Azzedine Aläia, otro genio solitario, y presentar cada vestido, cada traje y cada accesorio sin las presiones del mundo real.

¡Ah, el mundo real!

Fantasioso y claustrofóbico, el universo de la moda tiene vocación por la vanidad y la autocomplacencia, tiende a mirarse a sí mismo constantemente, enamorado, obsesionado, como si nada de lo que ocurre allá afuera fuera realmente importante.

Pero importa.

Hay cuentas que pagar, editores que servir, clientas que satisfacer…Algunos diseñadores son excepcionalmente hábiles en estas tareas- Lagerfeld y Armani vienen de inmediato a la cabeza-, pero en el caso de McQueen su éxito parece casi una casualidad, una broma del destino, una inesperada consecuencia de su extraordinario talento.

Revisando sus colecciones queda claro que sus pies estaban en la tierra- su última colección de otoño 2010, transmitida simultánea y cinematográficamente on line, fue considerada un ejemplo de cómo usar la Internet para promover el trabajo de los diseñadores-, pero su cabeza parecía siempre en otra parte, en un lugar mas aventurero, mas irreal, mas dramático.

Con su partida se van también todos sus sueños. Nosotros, en cambio, quedamos condenados a esa masa oscura, opaca y frecuentemente triste que llamamos realidad.

El primero de Febrero, poco antes de la muerte de su madre, McQueen envio uno de sus ultimos tweets:

"why people ignore the ugly things in life but within this they are missing the beauty that lies under the rotten fruit!!!!!!!!!!!!"

Tuesday, January 19, 2010

Derecha “à la mode"


Son tiempos interesantes en Chile.
Después de la elección de Sebastián Piñera como Presidente el Domingo pasado, queda claro que el país ha decidido dar un brusco giro a la derecha. Dos décadas de gobierno concertacionista llegan finalmente a su fin y, según los analistas, una nueva era se abre para los chilenos.

Hay confusión, temor, excitación y ansiedad. Hay lamentos por la derrota y cantos por la victoria. Pero todos estamos unidos frente a la misma interrogante.

¿Y ahora qué me pongo?

A continuación, nuestra guía para sobrevivir cuatro años de derecha “à la mode".

Después de deshacerse de cualquier prenda que huela a socialismo en su closet- ponchos, calcetas tejidas a mano, sweaters “Evo”-, adquiera un nuevo guardarropa mezclando las cuatro tendencias básicas de la “fashion” derechista.


MILITAR

Piense Franco. Piense Stroessner. Piense Pinochet. ¡Piense Dolce & Gabbana!. Esta será, quizás, la tendencia importante- y la más obvia- de esta temporada.
Capas y chaquetas prusianas, pantalones rectos en franela o lana fina, severas gorras y hasta cascos, todo accesorizado con medallas, cinturones “de bala” y parafernalia bélica. Los hombros adquieren especial importancia, destacados con charreteras o canelones dorados.
También vuelven los pantalones “cargo” en khaki o camuflaje, las camisas militaristas y las carteras “cantimplora” en cuero envejecido, parte fundamental del ejército del chic.
Este “look” firme, organizado y severo, exige un maquillaje suave- lipstick, rimmel y ya está- y un moño tipo “paquita” que revele un profundo amor por el orden y la patria, pero sin sacrificar jamás la femineidad.

POWER SUIT

El “power suit”, el uniforme creado por Giorgio Armani para los jerarcas financieros de la dorada década de los 80, regresa en gloria y majestad. No importa si se encuentra en la reunión del directorio de Codelco o a bordo del avión presidencial, este traje en tonos marengo, azul marino o gris será sin duda su prenda favorita.
Fácil, chic, sorprendentemente cómodo y combinable, exuda poder, decisión y esa cuota justa de ambición que hace que los países avancen hacia adelante.
“Greed is good”, la codicia es buena, solía decir Gordon Gekko en “Wall Street”, una frase que se convertirá en el mantra de esta nueva y excitante temporada. El “look” viene acompañado de un sin fin de accesorios: gruesas corbatas de seda, pañuelos de bolsillo, colleras, relojes importantes, zapatos ingleses y calcetines multicolores que enfaticen el aspecto lúdico y algo arriesgado de los hombres de negocios.
Ellas- señora Ministra, Primera Dama- también tendrán su versión de este “suit”, que como lo decretó Donna Karan hace mas de dos décadas, puede ser trasladado desde la mañana a la noche sin mas ayuda que el accesorio adecuado y siete piezas básicas, incluyendo un “bodysuit” y un par de “leggins”.


DORADOS, PLATEADOS Y METALICOS

El esplendor de la derecha “a la mode’ queda perfectamente reflejado en los ricos tonos metálicos de satines y lamés. De Paco Rabanne a Oscar de la Renta, son pocos los diseñadores que no han quedado encandilados frente a las infinitas posibilidades del oro y la plata. Lujo es palabra clave. Y aunque este es un guardarropa que a primera vista podría parecer mas apropiado para la noche, en los últimos años se ha abierto paso hacia las horas mas insospechadas. Mire a la derecha, y se encontrará con botones de bronce, pailletes, mostacillas y hasta hilos dorados en cualquier desayuno o “brunch” en La Dehesa.
Deje de lado la aburrida discreción socialista. ¿Por qué no arrasar con todas las miradas en el próximo Tedeum envuelta en un “strapless” en tono platino de Versace? ¿Por que no causar furor en el Congreso en sus pantalones “silver” de Carolina Herrera?.
La riqueza de esta nueva temporada es clara y no pide perdón. Diamantes, rubíes y zafiros salen finalmente de sus cofres; sandalias doradas, pulseras y relojes de brillantes son el perfecto accesorio de la lujosa administración que se instala en un palacio que, ahora más que nunca, tiene bien merecido el nombre de “La Moneda’.

PREPPY

Ralph Lauren, Tommy Hilfiger y Brooks Brothers son el triunvirato preferido de la derecha “à la mode” a la hora del relajo.
La nostalgia de una perfecta educación en el Villa Maria o el Verbo Divino, en Harvard o Chicago, se combina con la modernidad y sex- appeal de “Gossip Girl”.
Falditas escocesas, cintillos y cardigans para ellas. Blazers azules con insignia, pantalones en tonos pastel y mocasines para ellos. El aspecto es cuidadosamente casual, y aunque siempre llama la atención, nunca la pide.
Golf, tenis y polo son los deportes que se impondrán en los verdes jardines de Cerro Castillo en los próximos años. Habrá, sin duda, “barbecue parties’ y “tea parties” donde abundará el blanco y el azul, tradicionales tonos náuticos que son una variación de la tendencia militar mencionada mas arriba. Pero lo “preppy” es fundamentalmente pacifico, un “look” que sugiere una vida plácida y sin luchas; una vida tranquila, cálida y familiar. Una vida como la que todos quieren.

Monday, January 11, 2010

Ahhh, the single life…


Mi pasaporte dice que soy soltero. Lo mismo mi declaración de impuestos, mis papeles de salud y mis documentos de inmigración.

¿Estado civil?, me pregunta cualquier burócrata con mirada desconfiada, y me veo obligado a mentir una vez más.

Soltero.

Y el burócrata queda feliz. Igual que el político, el cura, el abogado y el señor del tele marketing que llama a las horas mas inoportunas del día para preguntar si mi “señora” está disponible.

Esta semana comenzó en un tribunal de San Francisco un juicio para decidir si los votantes de California tenían o no derecho a definir el matrimonio estrictamente como la unión entre un hombre y una mujer.

Quién sabe si tenían o no el derecho. Eso lo decidirá el juez.
Pero antes de que se dicte sentencia, me gustaría, desde mi escritorio, levantar la voz y hablar sobre la vida de dos solteros: yo y Mr. D.

Yo y Mr. D cumpliremos en Marzo diez años juntos y nueve y medio de convivencia. No tenemos hijos, pero tenemos dos gatos a los que adoramos y seis sobrinos- dos por parte mía, cuatro por parte de él- que son parte fundamental de nuestra vida.

En la última década, hemos sobrevivido el ataque del Once de Septiembre, dos graves enfermedades, la Gran Recesión del 2009 y la extirpación de todos los dientes del gato más gordo.

Yo lavo la ropa interior de Mr. D, y él, en parte de pago, soluciona cualquier problema que pueda tener con mi computador.

Yo me aseguro que tenga su whisky favorito, y él, aunque creció en New Jersey y estudió en Boston, me cocina “pastel de choclo” y otros platos chilenos que aprendió a preparar en nuestras visitas anuales a Chile.

Yo celebro las fiestas judías con su familia, leo pasajes del Talmud durante “passover” y sostuve a su sobrino, con solos días de edad, durante su circumscisión. El adorna nuestro árbol de pascua, para que yo no eche de menos la Navidad.

Cuando estoy triste, Mr. D me abraza o, si es necesario, me deja solo y en silencio.
Cuando él esta triste, le toco la cara y le digo que todo va estar bien.

Mr. D hizo reír a mi ahijada hace unas semanas, sentado en el jardín debajo de un árbol. Yo, por mi parte, le enseñé a nadar a su sobrina, cuando todavía era una niñita, en las vacaciones que pasamos con toda su familia en una isla a las afueras de Savannah.

La mamá de Mr. D fue a Chile y recorrió el país de norte a sur con mis padres. Mis padres pasaron la noche de año nuevo del 2006 con la mamá de Mr. D en Atlantic City, y en esa misma oportunidad todos nos reunimos en nuestra casa a celebrar una inolvidable navidad.

Hace años, Mr. D me mostró la casa donde nació, el colegio donde estudió y me llevó a comer hot dogs en el “boardwalk” de la playa donde iba cuando niño. En Santiago, lo llevé a la casa donde nací, le mostré el colegio donde estudié y paseamos juntos por las calles de La Reina donde aprendí a manejar.

Cuando nuestro hamster, Jr., murió, fuimos juntos al Hudson y lo lanzamos solemnemente al río. Y ahí nos quedamos, entumidos en el frío de Diciembre, esperando que nuestro querido muertito llegara al mar.

El dice que no habría podido crear su empresa sin mi apoyo. Yo me pregunto a menudo donde estaría yo si él no hubiera aparecido.

A veces nos aburrimos juntos. Otras peleamos. Y en el verano recorremos Prospect Park en bicicleta.

Mr. D duerme al lado derecho de la cama y yo al izquierdo, con nuestro gato, Luther, instalado entre los dos. Eso, durante una década.

A veces, cuando es tarde de noche y estamos los dos en cama mirando la televisión, Mr. D se pone nostálgico y me dice que no puede creer cómo ha pasado el tiempo, que nos estamos poniendo viejos. Y yo le digo entonces que no, que no estamos viejos, que nos queda mucho por delante, y después nos quedamos dormidos tomados de la mano y con el televisor encendido.

Y luego comienza otro día. Le doy un beso antes de que parta la oficina, le digo que maneje con cuidado, y después preparo un café y me siento en mi escritorio a trabajar.

Esa es, supongo, la vida de dos hombres solteros.

Friday, January 8, 2010

A Hollywood Story


Casey Johnson, heredera de la fortuna farmacéutica Johnson & Johnson, creada por su tatarabuelo, murió la semana pasada en su mansión de Mullholland Drive en las colinas de Los Angeles.

La casa, informó el New York Post, era un desastre, con platos sucios por todas partes, el jardín convertido en una jungla, sin agua, sin electricidad, sin gas y con una piscina repleta de ratas.
Casey no estaba en mejores condiciones que su residencia. Según sus amigos, en el ultimo tiempo su adicción a medicamentos como OxyContin y Klotropin se había mezclado peligrosamente con otras adicciones- cocaína, ecstasy, marihuana- creando un poderoso cóctel que la tenia la mayor parte del tiempo con los pies en la tierra pero la cabeza en la luna.

La mansión era visitada a cualquier hora, a toda hora, por algunos de los personajes más siniestros de Hollywood, dice el periódico, y aunque es probable que Casey ni siquiera se haya dado cuenta de semejante desfile, su novia, Tila Tequila, servia como amable anfitriona.
Tila, una ex stripper, consiguió cierta fama- fama clase D, pero fama al fin y al cabo- como estrella de su propio reality show en MTV hace un par de años, “A Shot of Love with Tila Tequila”.
En el programa, la diminuta vampiresa- un metro cincuenta de escote coronado por una cabeza “made in” Filipinas- hizo competir a 16 hombres heterosexuales y 16 lesbianas por su afecto en pruebas que fueron desde tragar una banana sin masticar a lucha libre en jacuzzis de chocolate.

Seria fácil apostar a que ningún telespectador recuerda quién fue el ganador del show- seguro que Tila tampoco se acuerda-, pero desde entonces la entusiasta asiática ha disfrutado de una carrera que comenzó como ¿modelo? ¿actriz? ¿…? Y que terminó triunfante en Noviembre pasado apareciendo en YouTube -¿dónde mas?- junto a Casey anunciando su noviazgo oficial. “!Miren este anillo!”, dijo mirando seductoramente a la cámara, envuelta en un revelador negligé, con la multimillonaria a su lado semiconsciente, “!17 carates! ¡Uuuuuhhhh!. Soy la prometida oficial de la heredera de Johnson & Johnson!”.

Si el video suena patético es porque lo es. Desde que Bárbara Hutton, la pobre niña rica de la fortuna Woolworth, era arrastrada en brazos por su guardaespaldas mientras iba de compras en la Avenue Montaigne, el mundo no había vito a una heredera en mas trágicas circunstancias.

Hasta ahora, la causa de muerte de Casey no ha sido determinada. Pero Samantha Ronson, la DJ ex de Lindsay Lohan y cercana a la multimillonaria, puso de inmediato un post en su twitter diciendo que ya había perdido a demasiados amigos por sobredosis. “!Despierten! ¡Las drogas matan!”, advirtió.

Para la familia Johnson- una de las más ricas y prominentes de Estados Unidos- la noticia no fue exactamente una sorpresa.
Mas de un miembro del clan había comentado que seria raro que Casey viviera “mas allá de los 35”, considerando su peligroso estilo de vida.
Habría que ser ciego para no haber advertido que, en el caso de la Johnson, las cosas terminarían mal. Todo el dinero del mundo- “nunca tuve que preocuparme de cuántos pares de Manolo Blahnik compraba en una tarde’, reconoció hace un tiempo en una entrevista- no fue suficiente para darle lo que deseaba: celebridad.

Sus paseos por la alfombra roja apenas fueron documentados, lo que, visto en perspectiva, fue una suerte. Las pocas grabaciones que existen, que han sido repetidas por estos días hasta el cansancio por los tabloides televisivos americanos, la muestran trastabillándose en Louboutins y couture, el ojo izquierdo caído, el derecho más caído aun, y la lengua seca, balbuceando un idioma ininteligible a medio camino entre el inglés y la demencia.
A su lado, una mujer. Siempre una mujer.
Una mujer escotada y con los ojos brillando de ambición, como la ex modelo Jasmine Leonard- que luego la acusó de haber entrado a robar a su casa y dejado como recuerdo del asalto un vibrador usado sobre la cama-, o la hija de uno de los fundadores de Yahoo!, Courtney Semel, que hace un tiempo recibió un dramático llamado de Casey anunciándole que había tomado un puñado de pastillas y que pretendía “dormir hasta la eternidad”.

La millonaria tenia apenas 30 años al momento de su muerte. Su cadáver fue descubierto después de días por su mucama, que despertó a los vecinos esa mañana corriendo por la calle mientras gritaba “!Está muerta! ¡Está muerta!”.

Tila Tequila, que no había hablado con su “esposa”, como la llamaba, durante varias semanas, huyó al lugar donde huyen todos los famosos en apuros por estos días, Twitter, para anunciar al mundo que tenia el “corazón deshecho” y que volvería a re- encontrarse con su gran amor “en el mas allá”.

No es difícil sacar conclusiones y moralejas de esta historia. Pero de poco valen. Hollywood seguirá siendo Hollywood, a pesar de todas las advertencias.

Wednesday, December 23, 2009

Baby, It's cold outside!


Tome su abrigo, su bufanda y su gorro, porque, igual que millones de turistas en Diciembre, vamos de paseo a Nueva York en Navidad.

Las vitrinas de Bergdorf y Barneys, la gigantesca estrella en la calle 57 y la Quinta Avenida, Cartier envuelto en una cinta roja que cubre sus cinco pisos, el Hotel Peninsula y el Plaza adornados como un pastel, los viejos pascueros, los patinadores en Central Park y los pinos iluminados en Park Avenue, todo parte de una escena que es conocida para cualquiera en cualquier lugar del mundo, aunque jamás haya puesto un pie en Manhattan.

De Madison al Soho, elegante mujeres en pieles acarrean bolsas de Prada, Vuitton y Tiffany’s, regalos de última hora que serán instalados rápidamente bajo el árbol y junto a la chimenea para que todo este listo la mañana del 25 de Diciembre. En F.A.O Schwartz, la juguetería más elegante del mundo, porteros perfectamente uniformados en rojo y negro abren la puertas a miles de niños que entran corriendo a admirar muñecas y jirafas de peluche de tamaño natural.

En Harlem, abuelas impecablemente vestidas en rosado o coral asisten a una misa que, mas que misa, parece un concierto de gospel y blues. En Battery Park, niños de Kinder pasan la tarde armando hombres de nieve con narices de zanahoria, mientras a pocas cuadras de distancia, en Wall Street, algún afortunado corredor de la bolsa llama a su mujer en Connecticut para avisarle que sí, que esta navidad su muy controvertido bono será suficiente para un nuevo Maserati.

Secretarias y oficinistas corren de Union Square al Time Warner Center buscando el perfecto regalo para su madre, su esposo o su hija. Bufandas y sweaters vuelan de las repisas de The Gap y J. Crew. ¿Un collar de fantasía?, ¿Un pijama de franela?, ¿Otro I-Pod?. La lista parece eterna y el tiempo tan escaso, piensan los compradores, mientras en St. John the Divine, el templo gótico más grande del mundo, comienzan a sentirse los primeros acordes del Ave Maria y el coro.

El Radio City Music Hall es un alboroto insoportable, con cientos de turistas ansiosos y desesperados por conseguir entradas para su famoso “Christmas Spectacular”, donde las “rockettes” aparecen levantando las piernas hasta el cielo y sosteniendo en la cabeza enormes tocados como cuernos de ciervo.

En el Lincoln Center, otra multitud. Pero esta es mucho mas civilizada, mucho mas “uptown”; madres que arrastran en un brazo sus carteras de Hermés y en el otro a sus pequeñas hijas envueltas en adorables abriguitos de cashmere azul comprados el invierno pasado en alguna boutique de Paris. “¡Apúrese, apúrese!”, dice la madre, “que el show ya va a comenzar”. Y la niña, observando maravillada la fuente repleta de luces, corre para no perderse un minuto del “Cascanueces” del American Ballet Theater.

En Brooklyn, un guionista sin trabajo busca un libro para su novia, la modelo, actriz, camarera que conoció el verano pasado en los Hamptons y que se ha convertido en su única razón para seguir luchando en una ciudad donde la lucha no termina nunca. ¿Paul Auster? ¿David Sedaris? Cuando no sabe que elegir, su vista se dirige a un libro de poemas de Emily Dickinson.

“There is another sky,
Ever serene and fair,
And there is another sunshine”.

“!Perfecto!”, piensa, sin notar que a su lado una mujer llora abrazada a un libro sobre los bomberos caídos el 11 de Septiembre.
En el “Monkey Bar” , el muy de moda restaurant de Graydon Carter, editor de “Vanity Fair”, un ejército de camareros se viste en su uniforme de pantalones negros y camisa blanca. Uno de ellos alega que su vida es un desastre, que cómo es posible que después de tres años en la ciudad todavía pase la navidad sirviendo “steak and frites” a desconocidos. Otro camarero no puede dejar de sonreir pensando en que, quizás, esta es su noche de suerte; la noche en que será descubierto por Madonna, Harvey Weinstein o Martin Scorsese y, finalmente, podrá escribir a sus padres en North Dakota las buenas noticias, “!!!Conseguí un rol!!!”.

Ciudad llena de esperanzas y desilusiones, Nueva York.
Pero dejémonos de filosofías baratas y tomemos un taxi mejor.
“Al Standard Hotel, rápido”.

El joven taxista Pakistaní cruza rápido la novena avenida hasta el Meatpacking District, imaginando la cara de la novia que sus padres han elegido para él. ¿Será bonita? ¿Será misericordiosa? ¿Y como serán sus ojos?

El Standard es un caos. Lindsay Lohan posa para algunos paparazzi a la entrada del hotel y dice un par de frases ininteligibles antes de abordar el ascensor, con nosotros al lado, rumbo al “Boom, Boom, Boom”.
El bar de moda en Nueva York hierve en medio del hielo de Diciembre. André Balazs, Daphne Guiness, las Olsen, Naomi Campbell y su novio ruso…Todos están ahí. Kate Moss, en minifalda dorada, bebe otro sorbo de su copa de champagne y observa la silueta de Nueva York por la ventana. La ciudad se ve grandiosa, gloriosa, tan distinta al suburbio londinés donde nació. De pronto, ve a una mujer cruzar la calle, 18 pisos mas abajo; está sola, se ve cansada, lleva un maletín en una mano, un paquete de regalos en la otra, y tiene problemas para encontrar un taxi.
Kate la sigue con la vista durante un rato, hasta que alguien llama su nombre, ¡Kate!, y otro flash. Y ahí está su rostro, una vez mas atrapado para las páginas sociales.

La mujer del maletín y el regalo no encuentra un taxi.
Mientras espera, dirige su mirada al espectacular edificio que ocupa el “Standard” y ve las luces del “Boom, Boom, Boom” en el último piso. Por un momento se pregunta cómo será estar allá arriba, con toda esa gente rica y bonita. Cómo será vestirse una noche en elegantes trajes de noche, colgarse aros y un collar de diamantes, y entrar a un salón donde lo único que se huele es privilegio. Y entonces aparece un taxi...”Al hospital de niños de St. Vincent”, dice la mujer, y ella y el taxista pakistaní, que sueña con la llegada de su novia, desaparecen por las nevadas calles de Nueva York.

Monday, December 14, 2009

A Single Man


Si le gusta la franela gris y la caoba, “A Single Man” es su película.

Si le gustan los trajes oscuros, las camisas bien planchadas, los zapatos bien lustrados, y el pelo perfectamente desordenado cuando la escena así lo requiere, “A Single Man” es su película también.

Y si lo que busca es la perfecta casa de cristal, inmaculadamente diseñada, impecablemente decorada, entonces prepárese para un festín.

“A Single Man”, la primera película de Tom Ford es, visualmente hablando, la mejor del año.

Pero antes que se suba al escenario para entregar el Oscar al mejor vestuario y mejor diseño cinematográfico a la opera prima de Mr. Gucci, debemos aclarar que estos no son los únicos premios a los que postula.

Julianne Moore es una diva decadente como pocas, todo brillo y todo Gin, quejándose de soledad en vestido largo y al ritmo de Etta James, fumando un cigarrillo detrás de otro como si hubiera un buen pedazo de vida que le sobra,

Matthew Goode, Nicholas Hoult y Jon Kortajerena son los pin-up de la película. ¡Y que pin- ups!

Y luego, por supuesto, esta Colin Firth en el rol principal. Un “Single Man” que está lejos de estar “single”, un profesor de literatura inglesa, gay, encadenado a esa trampa de hipocresías que fueron los 60’s en Estados Unidos, que no tiene lugar, momento ni hombro donde llorar por la muerte de su pareja de mas de 16 años.

Es ahí donde la película deja la forma y toca fondo.

En una de las primeras escenas, George, el personaje encarnado por Firth, se entera por teléfono de la muerte del amor de su vida.
El accidente ocurrió hace casi dos días, pero “la familia” decidió que no era conveniente avisarle antes.

“La familia” también decidió, dice la voz al otro lado de la línea, que el funeral seria privado. Es decir, solo para ellos.

Y así comienza ese día de Noviembre del 62 en la vida de George, un hombre que siempre ha detestado despertar por la mañana y que ahora último tiene buenas razones para desear seguir durmiendo.

Durante 24 horas, George sigue viviendo sin dejar de pensar ni por un momento en la muerte. La empleada, las secretarias, los colegas, los estudiantes, los vecinos, los putos a la salida de la licorería, no son mas que un recordatorio de lo que fue.

O, peor aun, de lo que nunca fue.

¡Que triste es esta película! Y no solo por el drama de la muerte y la sexualidad contenida, sino por la tristeza que arrastra el saber que de aquí en adelante va todo cuesta abajo.

“Mi futuro es recordar el pasado”, dice Julianne Moore (Charlie), en una escena que la encuentra, como tantas otras, con el rimel corrido y un par de tragos demás.
George se ríe de su dramatismo, pero luego sigue sus pasos hundiéndose durante casi dos horas en el profundo sopor de la nostalgia

No hay un pin- up (ver mas arriba) capaz de acelerar el corazón – o cualquier otro órgano- de George, que para efectos prácticos es un zombie, “a dead man walking”, un muerto mas muerto que los muertos.

La película pretende abordar temas sociales, sexuales y hasta políticos, pero, mas que nada, es un filme bonito. Sus buenas intenciones quedan sepultadas debajo de una montaña de chic.

Firth merece punto aparte.

Si alguna vez ha visto mas tristeza en un par de ojos castaños, déjeme saber. Me gustaría verla.

Wednesday, December 2, 2009

Santa Talks!


“Puedo ver Rusia desde mi ventana, igual que Sara Palin”, dice riendo el Viejo Pascuero mientras se apoltrona en un enorme sofá de terciopelo verde junto a la chimenea.
Son las siete de la tarde y el sol brilla sobre el Polo Norte, su hogar, pero este no es un sol como el que conocemos usted o yo, sino uno blanco y gélido que lo único que anuncia es otra noche helada y llena de luz.
-¿Nunca pensó en irse a vivir a otra parte, a un lugar mas cálido?
- “No, nunca. Hay gente a la que le gusta el calor y hay otra a la que le gusta el frío. A mi me gusta el frío”- dice mientras un duende en impecable uniforme tirolés le sirve el primer Gin & Tonic del día.

El personaje no necesita mayores presentaciones.

Basta su cara redonda y rubicunda enmarcada en una decreciente melena blanca y una barba que, larga y frondosa, nunca llega a ser amenazante. Su barriga es enorme, como era de esperarse, y su traje es rojo y blanco. Pero los estereotipos llegan hasta ahí, como queda claro en esta entrevista exclusiva que, obviando lo que pueda haber escuchando en twitter o facebook, no fue concedida previo pago de “cientos de miles de dólares”.
Nuestra conversación fue gratuita, pero no por eso menos valiosa.

-¿Nació con vocación de viejo pascuero?
-La verdad es que nací hace tanto tiempo que ni recuerdo mi niñez. Mi padre fue viejo pascuero, y su padre antes que él, asi que no creo que haya tenido alternativa. Fue como ser hijo de abogado. ¿Te has fijado que los abogados siempre quieren que sus hijos sean abogados?
-Si, ¿Por qué será?
-No se, no lo entiendo. ¿Quién querría dedicarse a una profesión tan aburrida?
-¿Está contento con su decisión?
-Como te digo, no sé si fue mi decisión, pero lo acepté desde un principio y nunca más miré atrás. Uno puede perder la vida pensando en lo que pudo ser…Yo soy mas práctico.
-¿Qué condiciones necesita un buen viejo pascuero?
-Paciencia, antes que todo, porque leer esa cantidad de cartas no es fácil. Hay niños que parecen tenerlo todo y todavía quieren más; uno puede lanzarles el mundo por la chimenea y no es suficiente. Aquí hemos llegado a recibir cartas de hasta 30 páginas…
-¿Qué hace en esos casos?
-Las tiro a la chimenea. No hay nada mas exasperante que un niño malcriado.
-¿Y esos niños no reciben regalos entonces?
-No. Que aprendan a ser menos exigentes. O mejor aun, que enciendan el televisor y vean lo que otros niños, en otras partes del mundo, están viviendo. Una cosa es una niñez protegida, y otra muy distinta una niñez totalmente desconectada de la realidad. Pero no los culpo a ellos, sino a los padres.
-Ser padre en estos tiempos no es fácil…
-¡Nunca lo fue! la gente alega hoy en día porque sus hijos pasan el día pegados al computador en Facebook, en Twitter. Yo no tuve hijos, pero tuve duendes, y recuerdo como se colgaban al teléfono o el televisor. Las cuentas eran ridículas.
-¿Las duendes son como sus hijos?
-¡¿Cómo se te ocurre?! Los duendes son una casta muy maligna, muy rencorosa. Son buenos trabajadores, pero en la relación personal son terribles. Mi mujer me ha insistido en que hagamos los juguetes en China, que es mas fácil y mas barato, pero yo siento una responsabilidad moral con mis duendes. ¡Ojala ellos sintieran lo mismo hacia mi! ¿Mis hijos?, ¿Estás bromeando? ¡Son mi pesadilla!.
-En las fotos y postales se ven tan felices…
-Eso es porque nuestro departamento de marketing, que es manejado por una duende por lo demás, nos exige que pongamos la mejor cara para la foto. Pero la realidad es muy distinta. Nuestra relación es estrictamente profesional y prefiero mantenerla así. No vivimos juntos, no pasamos las vacaciones juntos y ciertamente no comemos juntos. ¿Has visto a un duende comer? Tienen colmillos verdes…ñam, ñam, ñam.
-Suenan aterradores.
-No quiero seguir con este tema. Me puso de mal humor…
-Pasemos a otra cosa entonces. ¿Cómo descansa el viejo pascuero?
-No descanso, esa es la verdad. Tenemos un departamento en Manhattan y una casa en las Bahamas, pero no los usamos nunca. El chalet en Gstaad, botado. El yate en Miami, lo mismo.
-No sabia que el Viejo Pascuero es un magnate.
-No soy un magnate, pero después de 276 años de carrera hemos ahorrado lo suficiente como para tener una vejez cómoda. A mi mujer le gusta viajar, pero yo lo hago solo por trabajo. Las últimas verdaderas vacaciones que tuvimos fueron en 1929, cuando visitamos a Noel Coward en Londres. ¡Que tiempos aquellos! Pasamos noches enteras bebiendo gin junto al piano…!I went to a marvellous party!, cantábamos...Mi mujer adoraba a Noel.
-Raro que se hayan llamado igual y hayan sido tan amigos, siendo tan distintos…
-Fuimos distintos, claro. Noel fue mucho mas, ¿cómo decirlo?, decadente que yo, llevaba una vida mucho mas atrevida, pero nuestra amistad se basaba en el sentido del humor y en nuestro aprecio por el Gordon’s Gin. Uno tiene amigos distintos para distintas cosas, y Noel fue un amigo maravilloso.
-¿No cree que estas declaraciones sorprenderán a mas de alguno?
-Si te refieres a fanáticos religiosos, su opinión me tiene sin cuidado. La gente tiende a unir mi imagen a tal o cual religión, lo que es un error. Yo soy el Viejo Pascuero de todos los ciudadanos del mundo, sin importar su credo, su raza o su orientación sexual.
-¿Así de abierto?
-Por supuesto. No estaría cumpliendo bien mi papel si no respetara los deseos de todos los niños del mundo. ¿Qué pasaría si el Viejo Pascuero le llevara regalo solo a los niños blancos? ¿O solo a los que juegan bien al fútbol? Yo fui obeso desde mi niñez y sufrí en carne propia la discriminación, asi que nadie me tiene que contar lo que se siente. Es horrible. Te sientes solo, aislado, con esa horrorosa sensación de que no hay nadie en el mundo como tú.
-Supongo que hay muchos niños que se sienten así.
-Muchos mas de los que cualquiera podría imaginar. Y hoy en día, con la Internet, es peor. El acoso es constante, cruel, intrusivo y queda ahí, en el espacio cibernético, para siempre.
-¿Es mas difícil ser niño hoy en día?
-No lo sé. Mi niñez no fue fácil y supongo que la tuya tampoco, pero si algo he aprendido en mis más de 300 años, es que uno puede superar todas las dificultades. Si mis compañeros de colegio me vieran hoy en día, no lo podrían creer. Pero claro, están todos muertos.
-¿Se le hace difícil tener una vida tan larga?
-Como todo, tiene sus ventajas y sus desventajas. No sé como usar mi I-Pod, pero sé que un mal momento o una mala experiencia no van a durar para siempre y no van a destrozar mi vida.
-Suena como un vampiro…
-En cierto modo lo soy. El promedio de vida de un Viejo Pascuero es de 500 años, lo que te permite poner las cosas en perspectiva. No es inmortalidad, pero se parece, y ves al mundo envejecer a tu alrededor mientras te mantienes relativamente joven. Es triste, pero también es inspirador, porque te encuentras permanentemente con una nueva generación llena de ilusiones y de energía.
-¿Cada generación aprende de la anterior?
-No, gracias a Dios, porque si aprendiéramos de nuestros fracasos no existiría el optimismo. El gran tesoro de la juventud- aparte de la piel y el estómago plano- es su inocencia.
-Esta entrevista me está poniendo nostálgico…
-A mi también, ¿Otro Gin & Tonic?
-Por qué no. ¿Siempre bebe a las siete de la tarde?.
-Sí, me relaja. Mi mujer hace yoga y Tai chi, pero yo nací flojo para el deporte. Además, por imagen, tengo que mantenerme gordo.
-¿No es vanidoso?
-Claro que si, como todo el mundo. Pero no soy tonto, como ese diseñador que anda siempre vestido de negro con lentes oscuros… ¿cómo se llama?
-¿Karl Lagerfeld?
-¡Karl Lagerfeld! Si tu me explicas por qué un hombre inteligente, de 70 y tantos años, se muere de hambre solo para poder embutirse en un traje, te doy un regalo aquí, ahora mismo.
-¿Será para sentirse vigente?
-Uno es vigente hasta que se muere, y cuando se muere ya no es vigente, a no ser que sea muy afortunado y su obra lo sobreviva. Creo que ese va a ser su caso, pero ¿quién sabe?
-¿No le tiene miedo a la muerte?
-En lo personal, no. Si vivo tanto como mi padre, mi abuelo o todos los Viejos Pascueros que vinieron antes que yo, me quedan todavía unos buenos 200 años. Es más que suficiente. Una vida demasiado larga es una maldición. Te quedas solo, todo comienza a fallar…
-Para ser honesto, no esperé que esta entrevista fuera tan existencial.
-Yo tampoco. Pensé que me íbamos a hablar de lo mismo de siempre. Viejito, cuál es el juguete más pedido esta navidad. Viejito, qué regalo le daría a la humanidad el 2009.
Larry King es el peor, lleno de lugares comunes. ¡Y creo que es mas viejo que yo!.
-¿Le gusta CNN?
-Para ser honesto, veo mas Fox News. Me gusta saber que está diciendo el enemigo.
-Hmm, estamos entrando en terreno político.
-La política es inevitable, incluso para el Viejo Pascuero.
-¿Sabe algo de la política chilena?
-Sé que tienen una buena Presidenta….
-¿Algo mas?
-Sé que hay cuatro candidatos y tres con opciones reales.
-¿Hay alguno que le guste?
-Sin comentarios.
-¿Si uno de los candidatos le pidiera la presidencia esta Navidad, se la daría?
-Yo no hago regalos tan mezquinos. Si un candidato me escribiera pidiéndome el sillón presidencial, haría todo lo posible para que no saliera elegido. La presidencia no se pide, no se hereda, no se compra y no se gana solo porque uno es joven y tiene una señora que es rostro de televisión. Tampoco se gana con promesas vacías, porque esas son las mismas que después, a medianoche, vienen a darte pesadillas.
-¿Nunca tuvo ambiciones políticas? Con su imagen, saldría elegido enseguida.
-¡Nunca! El Viejo Pascuero es todo lo contrario de un candidato presidencial. A mi, igual que a ellos (o ellas) me piden de todo; pero a diferencia de ellos (o ellas) no digo nada. Simplemente, si puedo, dejo algo en la chimenea. No hay peor regalo que una promesa vacía.
-¿Cuál es el peor mito respecto a usted?
-Que soy de una bondadez infinita. No soy malo, pero no soy tan bueno tampoco. Esa es otra generalización de los medios, que necesitan empaquetar a todo el mundo para después venderlo como un trozo de carne en el supermercado. Hicieron lo mismo con mi padre, y créeme, él no era un santo.
-¿Resiente su fama?
-La fama tiene cosas positivas. Si no tuviera la fama que tengo, estaría junto a los ex empleados de la General Motors en la fila pidiendo trabajo. Pero por otro lado es limitante, soy mucho mas que el Viejo Pascuero.
-¿Cómo así?
-No quiero entrar en discusiones lateras, pero todos tenemos un Ying y un Yang, un lado oscuro y un lado claro. Si algo bueno me ha dado la edad, es que me liberó. Ya no siento la necesidad de responder a las expectativas del resto,
-Después de tanta avaricia y ambición en las cartas que recibe, ¿Por qué sigue interesado en cumplir los deseos de todo el mundo?
-Hablaba de esto mismo con mi analista el otro día. El dice que es porque mi madre nunca me aceptó realmente y estoy siempre tratando de agradar a los demás. Pero yo creo que es por razones mas sublimes. De verdad creo que el regalo de Navidad gatilla buenos sentimientos en la gente. No es solo la muñeca, el soldado de plomo, la bicicleta o el Mercedes Benz SML, sino la idea de que si deseamos algo con toda el alma, cualquier sueño puede convertirse en realidad.
- Falta solo una canción de Disney…
-Ríete, pero es cierto. Es como la visualización creativa, esta teoría New Age que dice que si imaginamos algo con la suficiente fuerza se hace realidad. ¿Nunca la probaste?
-Creo que no…
-Deberías hacerlo.
-¿Y qué está visualizando usted por estos días?
-Estoy visualizando paz. Estoy visualizando un mundo donde existe justicia y compasión; donde no hay abuso ni dolor. Estoy visualizando una mesa llena de comida con niños felices y padres satisfechos. En mi imagen no hay terrorismo, hambre ni pobreza. No hay usureros ni dictadores. No hay violencia. Es un mundo donde la energía es un derecho, donde cada animal es respetado, donde cada quien es capaz de crear amor con quien desee…
-Pero ese mundo no existe.
-No existe todavía, pero existirá. Te lo prometo. Y es promesa de Viejo Pascuero.

Thursday, October 29, 2009

Who Shot Rock & Roll? They did!!



"Who Shot Rock & Roll", la exhibicion que tuvo su "press preview" hoy en el Brooklyn Museum, es una leccion de rock, de historia y de fotografia.














Wednesday, October 28, 2009

Urs Fischer en el New Museum


Urs Fisher, el "proximo Jeff Koons" segun algunos criticos, inaugura mañana su exhibición en el New Museum de Nueva York, su primera en un museo de Estados Unidos.
Hoy fue el “press preview”.








Thursday, October 8, 2009

Almodovar-Cruz...A Love Story


Antes de siquiera escribir el primer párrafo de este post debemos aclarar que no, no sabemos si Penélope Cruz está o no embarazada. Pero si lo está, no lo parece.

La actriz entró hoy por la noche al auditorio de The New York Times con el pelo largo bien tomado detrás de un cintillo, montada en altos tacos y envuelta en un ajustado vestido negro que dejaba al descubierto suficientes curvas para justificar su estatus de “sex symbol” pero no tantas como para amenazar su fama de “fashion icon”.

¿Y el vientre? Invisible.

Detrás de ella, Almodóvar, que sí mostró orgulloso su barriguita en una polera rojo furioso semi escondida debajo de una chaqueta de cuero negro. Apenas se sentó en su silla, el director aclaró que se pondría lentes de sol- aunque el auditorio no tenia ventanas y ya era de noche- porque sufría “fotofobia”, y pidió que lo perdonaran si no entendía todo lo que se decía, porque su inglés es, con suerte, rudimentario, y porque está sordo del oído derecho.

Y entonces comenzó la conversación, parte de la serie TimesTalks, que en esta ocasión fue conducida por Lynn Hirschberg, una de las editoras de The New York Times Magazine, y que se concentró en la relación entre la estrella y el director y su nueva película,
“Los Abrazos Rotos”, que se estrenará en Estados Unidos el 20 de Noviembre.

Escuchando hablar a la pareja quedan pocas dudas de que la suya es una historia de amor.

Penélope contó que había soñado con trabajar con Pedro Almodóvar desde que vio “Átame” a los 13 años. “Esa fue la película que me hizo decidir convertirme en actriz”, dijo, “Al día siguiente salí, conseguí una agente- la misma que tengo hasta hoy- y comencé a ir a audiciones. Hice algunas cosas, pero seguía obsesionada con Pedro. Averigüé donde vivía, y muchas veces fui a la esquina de su calle por si lo veía aparecer en la terraza de su departamento. Mentí sobre mi edad para entrar a ‘La Gloria’, el club que él frecuentaba por entonces, pero nunca lo encontré”.

Como todos los grandes romances, este también está lleno de coincidencias y malos entendidos. Mientras Penélope recorría las calles de Madrid buscando a Almodóvar, Almodóvar se enamoraba de ella observándola en “Jamón Jamón”, la película de Bigas Luna donde la actriz devoró a besos a Javier Bardem y donde demostró una intensidad y sensualidad que, francamente, habrían resultado alarmantes para cualquiera que hubiera sabido que esa jovencita- todo boca y todo pelo- tenia apenas 17. Y sí, para conseguir el papel Penélope volvió a mentir sobre su edad.

“Un día estaba secándome el pelo en el baño de mi casa cuando mi madre me aviso que Almodóvar estaba al teléfono. Pensé que era una broma”, contó. El director no le dio un papel en “Kika” porque era demasiado joven, pero le prometió no la olvidaría. Y así fue. Un par de años después le dio un pequeño rol en “Carne Trémula” y luego uno protagónico en “Todo Sobre mi Madre’. “Me explicó que se trataba de una monja enamorada de un travesti, que tiene un hijo con él y se enferma de Sida. ¿Cómo podía decir que no?”.

El asunto suena trágico y divertido, las dos columnas de toda la obra del director español. “Esa es una característica de nuestra cultura”, explicó él, “Nos reímos de las tragedias porque es la única forma de soportar el dolor”.

“Los Abrazos Rotos” no es una excepción, y esta historia de una bellísima mujer que sueña con ser actriz y que vive bien cuidada por su maduro y millonario amante, está llena de drama y comedia. En una escena, el magnate se entera de la repulsión que provoca en su concubina- y no hay otra forma de describirla- cuando contrata a una lectora de labios para que descifre lo que dice sobre él en un seudo-documental- un reality show- sin sonido. La idea se le ocurrió, dijo Almodóvar, después de que los canales de noticias españolas contrataran a un personaje similar para averiguar que le había dicho Letizia de Asturias al Príncipe Felipe en el altar el día de su matrimonio. “Le dijo ‘todo es tan hermoso’, y el país, que estaba esperando algo mas sabroso, quedó decepcionado. De ahí en adelante todos los políticos españoles hablan con la boca tapada”.
El comentario arrancó risas en los casi 400 afortunados presentes esa noche, y las risas siguieron durante casi dos horas, porque Almodóvar, genio que es, habla como piensa, y todo lo que piensa es irónico, dramático, teatral, sentimental y divertido, una verborrea manchega tan magistral que parece haber sido dictada por el mejor escritor español.

Y hablando de escritores, alguien le preguntó qué consejo le daría a los jóvenes guionistas. Sacándose los lentes, el director advirtió que consejos no daba, y reglón seguido se contradijo a sí mismo y dio el mejor de todos. “Escriban sobre lo que les da miedo. Escriban sobre lo que les da vergüenza. No piensen en el mercado. Súbanse al metro, al autobús, párense al medio y escuchen las conversaciones ajenas. Escriban sobre lo que aman, aunque les suene ridículo. Y escriban desde el corazón”.

Penélope, que tiene la actitud cuidada de los que saben que todos los ojos están permanentemente sobre ellos, puso sus manos en su pecho y dijo entonces que Almodóvar había hecho su vida mas plena. “Pedro está abierto a la vida y a la gente”, aseguró, “Escucha y se ríe con todo el mundo. Está siempre rodeado de travestis, de ancianos, de jóvenes, de gente con historias…Ver la vida a través de sus ojos es una experiencia espectacular’.

La actriz comparó al español con Woody Allen y dijo que ambos tenían una visión similar sobre las ironías de la vida. Los dos, agregó, son capaces de ver lo divertido en la tragedia. “Cuando estábamos rodando ‘Vicky Cristina Barcelona’ tenia miedo de exagerar la locura de mi personaje, Maria Elena, pero Woody me dijo que no, que siguiera igual de loca, porque había conocido muchas mujeres como esas en su vida”.

Una de las ventajas de una conversación de largo aliento como las que organiza con bendita frecuencia The New York Times, es que hay tiempo y espacio para hablar de casi todo. Y si el que habla es uno de los grandes del cine, conviene escuchar cada palabra.
Almodóvar habló de su niñez en La Mancha, de cómo ese aquelarre de mujeres con las que creció se convirtió en la inspiración para “Volver”, una de sus películas mas autobiográficas y la de mayor éxito comercial.

Dijo que recordaba perfectamente a su madre y sus amigas, besándolo como pulpos, bigotudas y chismosas, completamente inconscientes de que él, a los cuatro años, ya escuchaba y guardaba todas sus historias. Para crear el rol principal de esa película- que le valió a Penélope su primera nominación a un Oscar- vio viejos filmes del neorrealismo italiano, esos fabulosos dramas protagonizados por Sophia Loren y Ana Magnani.
“En el cine español las madres nunca fueron sensuales, pero en el italiano sí. En ‘Dos Mujeres’ la Loren es madre por sobre todas las cosas, pero también es increíblemente sexual. Quise darle ese regalo a mi propia madre”.

Luego, sin siquiera dar un suspiro, habló de moda y de cómo los trajes y vestidos son parte fundamental de sus personajes. Contó que el vestido Chanel que Lena- su personaje protagónico en “Los Abrazos Rotos”- luce en una glamorosa escena es un símbolo “de todas las cadenas doradas que la atan”, y como John Galliano creó para la película un vestido rojo inspirado en el “new look” de Dior, que para él es el perfecto emblema del “film noir” de Hollywood en los años 50.

Y de ahí al color, otra de sus muletillas, vibrando en todas sus películas. “Pinto los muros y los pisos del color que me gusta”, explicó, “y luego pongo a los actores y sus vestidos contra él, para ver como se ven. El rojo es un color importantísimo en mis filmes, primero porque es muy español, y segundo porque se ve bien en todas partes. Mis autos son todos rojos, porque es un color que combina con cualquier carretera”.

Y de ahí a la música, las magnificas melodías que en sus últimas siete películas han sido creadas por Alberto Iglesias. “Tengo la suerte enorme de trabajar con él”, confesó, “porque no solo es un gran compositor, sino también una buena persona y eso es muy importante. Alberto no tiene ego y no le importa que yo, que de música se poco, le diga que tal o cual nota no me suena. No se si debería decirlo, pero mi colaboración con Ennio Morricone fue muy distinta. En ‘Átame’ ocupé menos de la mitad de la música que había compuesto’.

Almodóvar tiene con Penélope una relación similar a la que algún día tuvo con Antonio Banderas. Pero, como sugieren sus declaraciones de esta noche en Nueva York, ese fue un romance que murió de forma natural. “Ensayo muchísimo con mis actores, porque a menudo la décima toma es la mejor”, dijo, “Pero con Antonio era distinto. Confiaba mucho en sus instintos, que en esa época eran fantásticos. Le rogaba que no aprendiera sus parlamentos, que actuara siguiendo su intuición porque siempre resultaba mejor. Cuando pensaba mucho en una escena era una catástrofe”.

Mientras Banderas se ha entregado en cuerpo y alma a Hollywood, Almodóvar, a pesar de todas las invitaciones, sigue manteniendo una saludable distancia. “No me niego a hacer una película en inglés si el guión me gusta. Lo que no haría es una producción de Hollywood; creo que saldría perdiendo en la traducción”.
Uno de los mas cercanos intentos fue un “re-make” de “Two for the Road”, la película de 1967 de Stanley Donen, protagonizada por Albert Finney y Autrey Hepburn. “Yo no soy el director adecuado”, dijo, “Y es un filme que todavía me suena increíblemente moderno. ¿Pero no seria Penélope una perfecta Autrey Hepburn?”.

Penélope, sonriendo con sus ojos oscuros, se quedó en silencio y simplemente puso su mano sobre el hombro del director.

Monday, September 7, 2009

Anchor Woman


ABC acaba de anunciar que Diane Sawyer será la conductora de su noticiero central a partir de Enero próximo. La noticia, según algunos, es revolucionaria porque por primera vez el segmento de las 6:30 a las 7 PM, el horario de “prime news” en las cadenas abiertas norteamericanas, estará dominado por mujeres. (Katie Couric está a cargo del noticiero en CBS).

Pero esta es una revolución a medias y totalmente tardía, como recordó Alessandra Stanley en The New York Times este fin de semana, porque con noticias 24/7 en el insufrible cable, los “noticieros centrales” hace rato que perdieron todo poder e influencia.

Son una reliquia, un símbolo añejo de esos mismos tiempos en que uno esperaba el día de mañana para leer las noticias de ayer en el periódico.

Lo que sí merece un titular es la propia Sawyer, que aunque comparte el pelo rubio, la voz aterciopelada, la cara bonita y las largas piernas que abundan entre las lectoras de noticias- a veces pareciera que Fox y CNN buscan las suyas entre ex finalistas de Miss América circa 1993-, tiene un elemento que la distingue del resto: su edad.

Diane tiene 62 años.

62 años estupendamente bien mantenidos- “ridículamente” bien mantenidos, según la Stanley- pero 62 al fin y al cabo.

¿Cuándo fue la ultima vez que vió a una mujer de esa edad avanzar en su carrera televisiva?

La televisión- y que no haya malentendidos; soy un adicto- es una moledora de carne cuando se trata de talentos femeninos. Aquí la carrera es corta y cruel, como la de una bailarina, e incluye la lectura del pronostico del tiempo o el reporteo de concursos culinarios entre los 20 y los 30, el noticiero de la tarde o despachos “serios” desde la bolsa entre los 30 y los 40, y, después de eso, encontrarse en la incómoda posición de saber que sus jefes no tienen idea qué hacer con un “rostro” que ya comienza a mostrar un par de arrugas.

¿Y Barbara Walters?, dirá usted. ¿Y Meredith Vieira? ¿Y Christiane Amanpour?

Y ahí se quedará, tratando de pensar en otro ejemplo.

Los ejecutivos de televisión le dirán que este es un fenómeno inevitable, que la televisión es un “medio visual” y que por lo tanto exige ciertos estándares de belleza física.

E inmediatamente después se despedirán, porque van corriendo atrasados a celebrar el cumpleaños numero 104 de Larry King.

Así las cosas, no queda mas que celebrar la llegada de la Sawyer- que dicho sea de paso es la mujer del brillante director Mike Nichols- como una brisa de aire fresco en los noticieros americanos.

¡Viva la revolución!

Thursday, August 13, 2009

The September Issue


Antes de leer el próximo párrafo, vaya a su botiquín y busque un “Enviex” para evitar un ataque de envidia.

Hoy vi “The September Issue”, el documental de R.J. Cutler sobre la creación de la edición de Septiembre del 2007 de “Vogue”, la mas grande en la historia de la revista.

840 páginas.

La película, que no se estrenará en Estados Unidos hasta el 11 de Septiembre- justo cuando comienza la Fashion Week de Nueva York-, ha sido motivo de comentarios y rumores durante meses porque, claro, en el centro de la acción está Anna Wintour, editora en Jefe de “Vogue”.

Si no sabe de quién estoy hablando, es porque jamás leyó este blog.

El filme ha sido ampliamente publicitado como una mirada íntima al cerrado circulo que rodea a la editora y, mejor aun, un rarísimo vistazo al carácter y la personalidad de la que muchos consideran la mujer mas poderosa en el mundo de la moda internacional, un fabuloso insecto fashionista talla 2 con nervios de acero y vocación de dictadora.

Pues bien, ni con todo su poder y gloria, Anna fue capaz de evitar que Grace Coddington, literalmente, le robara la película.

Este es un asalto inesperado y bienvenido, porque la Coddington, que en “The September Issue” es descrita- por la misma Wintour, no less- como “la editora de modas mas brillante del mundo, un verdadero genio”, trae humor, simpatía, sentido común y, más que nada, humanidad, a un mundo que de otra manera habría quedado plasmado en el celuloide como un universo frío y calculado.

El mundo de la moda.

A diferencia de otros geniales documentales sobre el tema como “Unzipped” – sobre Isaac Mizrahi- o “Valentino: El Ultimo Emperador”, esta es una película absolutamente despojada de glamour.

Aquí todo es negocios, y minutos pasan y pasan mientras Anna, con la rigurosidad de un general, planea transacciones y complots, da consejos sobre ventas y entregas de mercancía, lanza millonarias sesiones de fotos al tarro de basura porque no le gusta el resultado, o, con una sola mirada, decide que tal o cuál vestido de couture no tendrá un espacio en su revista y quedará, por lo tanto, condenado al olvido.

Negocio cruel el suyo, para el que está bien preparada.

Hija de uno de los periodistas mas respetados de Inglaterra, su hermano, según explica en la película, se dedica a conseguir habitación para los mas necesitados de Gran Bretaña, y su hermana a proteger los derechos de los campesinos en Latinoamérica.

Su propia hija, Bee, tan linda, tan chic, dice frente a las cámaras que jamás se dedicaría a la moda como su madre, que es una industria extraña, llena de personajes excéntricos que piensan que el mundo empieza y termina en la pasarela.

No señor, Bee quiere ser abogado.

Y ahí queda Anna, con su elegante rostro incómodamente congelado en la pantalla grande, confesando con su mirada que tanto esfuerzo y trabajo, tantos disgustos, tantas exasperaciones, solo provocan “diversión” entre sus mas cercanos.

“Mi familia piensa que es lo que hago es ‘amusing’”, dice sonriendo. Una sonrisa que no tiene nada de alegre.

Y justo ahí, cuando se la ve más insegura, es cuando su imagen de cuidada perfección se enfrenta a la de la Coddington, la mujer que ha sido su mano derecha durante mas de veinte años.

Son colegas, pero eso no significa que sean amigas.

En una escena, ambas esperan un ascensor para subir al atelier de Jean Paul Gaultier en Paris. Y aunque son solo unos segundos, en el silencio de su relación se siente como un siglo.

La Coddington no le tiene miedo a la Wintour. Quizás es la única. Y de pronto pareciera que, por el contrario, es la Wintour la que se siente intimidada por esta mujer de cara blanca y orgullosas arrugas, pelo rojo enrizado como el de una bruja, que se pasea por los pasillos con una autoridad y una experiencia que dejan sin aliento.

Si la Wintour es el Papa- como alguien la describe en el documental- la Coddington es la Madre Superiora.
Una esta allá arriba, en la soledad del trono. Es la otra la que lleva la carga del día a día.

Grace, una ex modelo que abandonó esa carrera después de un accidente automovilístico que dejó marcas en uno de sus ojos, no muestra un atisbo de pretensión.

Mas increíble aun, tampoco muestra una huella de ambición.

Con la calma de una institutriz que ya ha sufrido una buena cuota de niños malcriados, recorre las oficinas de “Vogue”- que no son tan elegantes como uno supondría- dando lecciones de ironía, de amable sarcasmo, y de constante calidez.

La cámara la sigue a Paris, donde ha asistido a las colecciones de couture durante cuatro décadas, y descubre que sus ojos no se iluminan frente a las barrocas colecciones de Galliano o Gaultier, sino frente a un perfecto jardín. “!Que belleza!”, dice con genuino aprecio, y observando el paisaje no queda más que coincidir con sus palabras.

Montada en un taxi, cuenta que comenzó su carrera trabajando para Norman Parkinson, el célebre fotógrafo. “El me dijo que no cerrara nunca los ojos”, dice, “que jamás durmiera en el auto, porque todo lo que vea a través de la ventana es inspiración”.

Como amé a esta mujer.

Inspiración le sobra. Y profesionalismo también. Sin hacer ningún alarde, termina siendo la gran estrella de la edición de Septiembre, que ese año publicó exclusivamente su trabajo, salvo por una lamentable sesión de fotos en Roma con Sienna Miller para la portada, fotografiada por Mario Testino.

Mientras la Wintour apenas le dirige la palabra a sus subalternos- y si lo hace es para llamarles la atención sobre un detalle que no corresponde a sus estándares-, la Coddington no deja en ningún momento de crear complicidad con todos los que la rodean. Incluso con el camarógrafo del documental, al que convence de participar en una de las sesiones de fotos.

La Wintour, cuando ve esa imagen, decide que el camarógrafo es demasiado obeso y que ese es un problema que debe ser solucionado rápidamente gracias al abracadabra del photoshop.

Grace, sin siquiera darse la molestia de informar a la editora, decide que la foto es mucho mas interesante con una buena panza.

“Es bueno tener gente real en las fotografías”, asegura, “basta con que las modelos sean irreales”.

El resto de los protagonistas de la película son una comparsa que no provoca ninguna sorpresa. Las “voguettes” son todas delgadas y crispadas. Mario Testino es un divo que no fotografía el Coliseo porque no le parece interesante. Y André Leon Talley es retratado (injustamente) como una “fashion victim”, un gigante que juega tenis- porque Anna se lo “sugirió”- acarreando bolsos deportivos, porta raquetas y toallas con el logo de Vuitton. Una caricatura.

Millones van y millones vienen. Gigantescos baúles de ropa cruzan el Atlántico de lado a lado; abundan las pelucas, los postizos, los elegantes salones del Ritz de Paris, y también abundan los rechazos.

Chanel (Iman) y Hilary (Rhoda)… Out!!

Así las cosas, es mejor dejar que Anna saque cuentas en su oficina. El corazón de “Vogue” – y de “The September Issue”- pertenece a Grace Coddington.

Wednesday, August 5, 2009

Are You Poorgeois?


Los llaman la “Poorgeoisie” y son- según “The Wall Street Journal” en Nueva York y “The Guardian” en Londres- la nueva “bourgeoisie”, una burguesía disfrazada de modestia que consume tanto o más que la tradicional pero que detesta exhibir los frutos de su riqueza. Son los “ricos anti-ricos”, como dijo el Journal, y aunque su origen aparentemente está en enclaves “poorgeois” como Brooklyn o Portland, ahora extienden sus redes por todo el planeta.

Esta no es una casta fácilmente reconocible, porque igual que sus antecesores, los “bohemios burgueses” o “BoBos”, los miembros de la pobresia no buscan impresionar a nadie que no sea uno de sus pares. Para el resto no parecen mas que un puñado de jóvenes neo-hippies en ajustados jeans, camisas leñadoras y viejos bolsos de cuero, porque ¿quién iba a saber que el bolso en cuestión fue hecho a mano en material reciclado del siglo 19 y adquirido en el ultra chic Dover Street Market de Londres por una pequeña fortuna?.

“ La ‘poorgeoisie’ es un movimiento contracultural de ricos que han adoptado un consumismo que va en contra del consumismo”, explicó “The Guardian” recientemente, “Gastan dinero con el propósito de parecer que no lo han gastado. Son personas ricas que no quieren parecerlo; sienten vergüenza de su fortuna en momentos de crisis económica”.

Así, a primera vista, los jerarcas de la casta parecen pobres mortales. A menudo se trasladan en bicicletas “vintage”, cultivan sus propias hortalizas y viven casas que, observadas desde fuera al menos, son un grito de poca pretensión.
¡Ah, pero cruce las puertas y se encontrará con otro mundo!
La mujer “poorgeois” es una diosa del minimalismo y sabe reconocer perfectamente las ventajas de cada diseño y material. Junto a su decorador- otro “poorgeois” que, con sus gastados pantalones de Rag & Bone y sus T-Shirts de Project Alabama no tiene nada que ver con el diseñador de interiores tradicional- recorre mercados de las pulgas en Londres, Paris y Buenos Aires buscando muebles y objetos que creen una atmósfera de envejecida y discreta elegancia. El ‘look” es muy industrial siglo 19, mezcla de Dickens y Proust, con cómodos sillones de cuero, lámparas de alguna antigua fábrica, picaportes de cristal y arte contemporáneo en los muros adquirido en la White Cube gallery de Londres, en Phillips & de Pury en Manhattan, o directamente en el estudio de un prometedor artista berlinés.

No seria raro que un visitante distraído pensara que en estos salones no abunda la limpieza; pero no se equivoque, porque la familia “poorgeois” mantiene el aspecto añejo y mohoso de sus residencias con la ayuda de una o dos ‘au pairs” de Ghana o Trinidad que aparte de mantener el aspecto cuidadosamente descuidado de la residencia, tienen entre sus responsabilidades exponer a los niños de la “poorgeoisie” a una muy necesaria “diversidad cultural”.

Por vocación, estética y estilo de vida, el hombre “poorgeois” luce siempre algo de pelo en su cara. Eso le da un aire rudo, varonil, alejado de toda moda o tendencia, que combina perfecto con su Vespa original de 1958 adquirida a precio astronómico en una venta de Sotheby’s en Roma.

A diferencia de la burguesía tradicional, que no pierde oportunidad de hacer alarde de sus posesiones, la nueva “pobresía” jamás habla de dinero. Le parece de mal gusto andar diciendo que pagó 40 dólares por una libra de procciutto o que el vino varietal en su mesa, tan deliciosamente decadente, proviene de su propia viña en Napa.
La educación es prioritaria para este grupo, y Harvard, Yale, Cambridge, Wharton y Oxford son terrenos que les resultan bien conocidos. Titulo en mano, sin embargo, rechazan ofertas en gigantescos bancos o empresas multinacionales, y se dedican a crear sus propias carreras en áreas “creativas” como el ‘dealership” de arte, la edición de libros alternativos, líneas de moda ecológicas, sitios de Internet o la fabricación de productos orgánicos. Solo Dios sabe cómo, estas empresas invariablemente se transforman en pequeños gigantes económicos, un “karma” que el “poorgoeis” prefiere ocultar por terror a ser considerado burgués o, pero aun, un “maldito capitalista”.

La televisión en estos círculos es considerada enemiga número uno, salvo cuando se trata de programas culturales o debates de actualidad. Solo entonces la pareja “poorgeois” se instala frente a la pantalla, ella con una taza de té de “Marriàge Frêres”, la exclusiva marca parisina, y él con una de café “Stumptown” de Oregon, el único café- recién molido por la ‘au pair’, por supuesto- que los miembros de la casta aceptan como suyo.

Cuando se trata de vida nocturna, jamás se encontrará con un “poorgeois” rogando por una mesa en el “Monkey Bar” de Nueva York o haciendo una larga cola para entrar a “Favela Chic” en París. Los lugares de moda no le interesan, y pagar una cifra de dos dígitos por un “drink” solo para estar sentado a dos mesas de Madonna le parece obsceno. En cambio, prefiere sitios como “The Wapping Project” en Londres, un espacio de arte y restaurant de ambiente definitivamente “poorgeois”, ubicado a solo pasos de la Tate Modern, donde es posible disfrutar un simple plato de pasta sin que nadie sospeche que lleva un precio de 45 dólares en el menú.

“Poorgeoises” hay en todas partes. En Nueva York no es raro encontrarse con ellos en Williamsburg, el súper ‘trendy” barrio donde estos “hipsters” viven en decaídos espacios industriales renovados a un costo de 1.5 millones de dólares, o en las tiendas de antigüedades de Atlantic Avenue, también en Brooklyn, donde una tarde shopping significa gastar 26 mil dólares en una vieja mesa de carnicero, perfecta para el escritorio.

En Londres están en Notting Hill, en el Southbank o en los alrededores de Hoxton Square. En Buenos Aires, obviamente, en Palermo SoHo. Y en Chile, donde la nueva generación de actores liderados por Benjamín Vicuña y Gonzalo Valenzuela es el perfecto ejemplo de la vibrante “poorgeoisie” de la ciudad, se concentran en viejas cuadras de Providencia, Nuñoa y La Reina.

Si quiere integrarse a esta tribu cool, comience por esconder sus vestidos de Versace y sus carteras de Prada, deshágase del Porshe y olvídese de las vacaciones en el Four Seasons de Bali. La vida simple es lo que se usa. Aunque salga mas cara.

Wednesday, July 8, 2009

Bewitched


Hace unos días, el ex candidato presidencial John McCain se unió al coro de voces republicanas que exigen que el asunto de la tortura en Guantánamo durante la administración Bush no sea investigado. Hurgar en esas acusaciones, dijo, seria “una caza de brujas”.

Abracadabra, pata de cabra
Que este hechizo dorado
deje todo olvidado.

El candidato no debería haber invocado el nombre de las brujas con tanto descuido. Sin quererlo, puede haber creado un aquelarre.

Según un articulo de opinión publicado la semana pasada en “USA Today” por Mary Zeiss Stange, una profesora de temas femeninos y religión de la Universidad de Skidmore, nadie conoce mejor los horribles efectos de la tortura que una hechizada.

Entre los siglos 15 y 17, recordó en ese periódico, miles de personas fueron acusadas, torturadas y sentenciadas por la Inquisición y por un circo farsante de jueces formado por hombres que, además, eran en su mayoría sacerdotes.

Gran parte de los acusados eran mujeres, y por eso ese horroroso periodo histórico es también conocido como el “holocausto femenino”. Pero también hubo judíos de ambos sexos, personas física y mentalmente incapacitadas y, por supuesto, homosexuales, todos sospechosos de crímenes que incluían desde destruir cosechas y causar la muerte de recién nacidos a, convenientemente, provocar la impotencia masculina.

A alguien tenían que culpar de semejantes desgracias, y si no podía ser El Creador, ¿por qué no las brujas?

Igual que los torturadores modernos, estos guardianes de la moral buscaban confesiones. Y para obtenerlas recurrieron a planchas calientes, agua hervida, ataque de perros, privación de comida o sueño… ¿Suena conocido?

Si la administración Bush tuvo sus “torture memos”, la Inquisición Católica tuvo su “Malleus Maleficarum”, un libraco siniestro donde la Iglesia explicaba, por ejemplo, por qué es mas conveniente usar tal sistema de tortura y no otro para obtener la confesión deseada.

Y confesiones hubo, entonces y ahora.

Según la Zeiss Stange, las supuestas brujas fueron consistentes en sus historias de romance con Satán y la brujería. Tan consistentes, que sus confesiones parecen una sola: la confesión de cualquier persona que, bajo las penas del infierno, está dispuesta a decir lo que su torturador le indique.

El articulo (y algún día aprenderé como crear links en este blog) deja con el corazón destrozado, no solo porque estas atrocidades hayan existido, sino porque pueden volver a existir.

Después de leerlo pensé en “La Hechizada”, mi serie favorita en la niñez. ¿Habrían torturado a Samantha? ¿A Endora?

Igual que esta brujas de película, viví durante largo tiempo escondiendo mi identidad en medio de la placidez de un suburbio de clase media, temeroso de que alguien descubriera que ahí, a plena vista, en el colegio, en la iglesia, en el supermercado, en el gimnasio, había un peligroso impostor.

Samantha y Endora, pensé después, habrían arrancado de los torturadores con una simple arriscada de nariz y aparecido segundos después en lugares mas apropiados para una bruja, como la corte de Louis XV o la Roma de la Dolce Vita.

Yo, en su momento, arrisqué la mía y aparecí en Nueva York, completamente hechizado.

Ahora McCain, Dick Cheney y sus secuaces han llegado a practicar su brujería a mi puerta. Pero son solo aprendices de mago, pobres David Copperfields políticos que no tienen idea de cómo crear un hechizo eficiente, que confunden una cola de gato con un hervidero de yesca, una poción de amor con una de venganza, o, peor aun, un mantra de justicia con uno de crueldad.

Yo, por mi parte, lanzo mi propio hechizo.

Samantha, Endora
que viva Gomorra
Que McCain, Cheney y Bush,
queden convertidos en ositos de plush.