Saturday, July 3, 2010

To be a man (in Paris)


No es fácil ser hombre por estos días. Al menos no en París durante las colecciones de moda masculina.

Ahí está usted, sentado en la primera fila del desfile de Thom Browne, por ejemplo, cuando se da cuenta que su impecable traje gris y su camisa blanca no son suficientes para expresar las contradicciones, presiones y conflictos de su género en estos tiempos del post-post-post modernismo del nuevo milenio.

Necesita algo mas. Necesita un “punch”. Necesita elementos que expresen su angustia frente a un mundo violento, corrupto y contaminado.

Necesita anteojos y lápiz labial dorados.

Eso fue lo que sentenció Browne en su nueva colección, presentada con gran fanfarria y supremo dramatismo- entre banderitas americanas y astronautas- en los viejos cuarteles del Partido Comunista Francés.

Si, escuchó bien- los viejos cuarteles del Partido Comunista Francés-, como probablemente también lo hizo Georges Marchais desde su tumba, deseando, si pudiera, morir una vez más.

Malas noticias para Marchais. La vida eterna está de moda.

La saga Twilight, con sus súper sexy muertos vivos, ha tenido efecto en las pasarelas, pero solo si usted es parte del “Team Edward”.

“Team Jacob” tendrá que esperar a que los diseñadores se dejen seducir por hombres lobo en pantalones cargo y torsos desnudos esculpidos en piedra ( sospechamos que no tomará mucho tiempo), pero por el momento el zeisgeist esta definitivamente en el área de Cullen y los vampiros.

¿Quiere parecer un modelo masculino del 2010?

Deje de comer inmediatamente, escóndase en el sótano de 7AM a 8PM y vístase con la severidad de un monje, salvo cuando se trata de escotes. El nuevo hombre no tiene problemas en mostrar su pecho, y lo hace con la arrogancia de Raquel Welch circa 1976.

Aquí, alguna de las mejores imágenes de las colecciones parisinas vía Wallpaper.



















Photos@Wallpaper

Monday, June 28, 2010

Does she look real to you?


Mírela bien. ¿No se ve linda?

Es Angelina Jolie. O algo que se parece a Angelina Jolie.

Es la versión vanitifairizada de una actriz de 35 años que aun después de ganar un Oscar, criar seis niños, pilotear aviones, y recorrer el mundo visitando decenas de campamentos de refugiados en su labor humanitaria, se ve obligada a posar en la portada de esta revista como una muñeca de plástico.

Pínchela con un alfiler y ¡POW!, Angelina se desinflará como un globo, sus restos arrugados en el piso mientras con un silbido el aire abandona rápidamente todas sus curvas.

No es difícil imaginar al director de arte de VF inflando su imagen con un bombin lleno de photoshop. “Un poco más en los labios”. “Un poco más en los pechos”. “Un poco menos en la frente”.

Esta otra mujer es Dame Helen Mirren, ganadora de un Oscar por “The Queen”

Ahí está, desnuda en la tina de lo que se adivina una fabulosa suite en un fabuloso hotel, fotografiada sin maquillaje, sin filtros ni photoshop- pero, horror de horrores, con ¡Flash!- para New York Magazine.

A los 65 años.

Sin duda habrá quienes piensen que Angelina se ve mejor en su foto que Dame Helen en la suya. Angelina no tiene arrugas. No tiene sobrepeso. No tiene gravedad que deprima sus impresionantes pechos.

Pero tampoco tiene vida. Ni espíritu. Ni sex appeal para cualquiera que haya superado la adolescencia. Y eso, Dear Dame Helen, son atributos que a usted le sobran.

Tuesday, May 25, 2010

La Gamine Chilienne


Carolina Tohá puede ser para muchos chilenos la flamante nueva presidenta del Partido Por la Democracia (PPD, una variante del socialismo que otros sin duda podrán explicar mejor que yo) y una de las figuras políticas más brillantes del país.

Para mi, sin embargo, sigue y seguirá siendo simplemente La Gamine Chilienne.

Donde otros ven debates sobre presupuestos y cesantía, yo veo cortes de pelo “comme des garçons”.

Donde otros ven escándalos político-familiares, yo veo sencillos pantalones “pescador’ y camisetas marinero.

Donde otros ven ambición política, yo veo una adorable ‘ingenuè’ conduciendo un Fiat 600 mientras ríe a gritos, y nunca sola, rumbo a la playa.

¡Ah, que aires frescos trae nuestra Jean Seberg nacional! ¡la Mia Farrow criolla! Tantas margaritas que cortar (me quiere mucho, poquito, nada), tantos Gauloises que fumar.

Belmondo fue un truhán. Sinatra también. Y para qué hablar de Rossi. Pero ahí está nuestra heroína, todavía en pie; todavía escribiendo poesía en la contraportada de algún aburrido documento oficial, pensando en un mundo que es mucho mejor que el real.

¿En qué piensa la Gamine?

En el país, por supuesto.
En el país, y en si algún día sus pies tocarán la arena y el mar.



Sex & The City 2? Not tonight, please


Este Jueves 27 de Mayo se estrena “Sex & The City 2” en Estados Unidos, y si no sabe a qué nos referimos lo más seguro es que es porque vive a 50 kilómetros de la estación militar mas cercana en la Antártica o su enfermera se olvidó de darle su dosis de remedios contra el Alzhaimer esta mañana.

Todo el mundo sabe de qué estamos hablando, primero porque la serie de HBO convertida en saga cinematográfica es uno de los grandes fenómenos culturales de la ultima década, y segundo porque, con cerca de 100 millones de dólares invertido en publicidad por el estudio, es imposible dar un paso en cualquier ciudad civilizada sin encontrarse cara a cara con la imagen de Sarah Jessica Parker o alguna de sus co-protagonistas.

Ahí están, en cada portada de revista, estación de buses o billboard, concediendo entrevistas en “press junkets” o posando para la cámara de Mario Testino en Vogue, con sus cutis convertidos en una dorada y suave lámina de photoshop, vestidas para impactar y elevadas al envidiable status de producto hollywoodense.

Cualquiera que haya visto la sinopsis de la película en alta definición en YouTube- mas de un millón y medio de personas hasta el momento- sabe bien que el filme descansa en el carisma de sus personajes y un abultado y lujoso guardarropa.

¿Y el guión?

El guión es simplemente una excusa, un predecible trozo de papel que anuncia que Carrie está algo aburrida compartiendo su cama cada noche con Mr. Big y que, en búsqueda de aire fresco, viaja a un exótico país árabe para lanzarse en una fabulosa piscina junto a sus amigas y hablar de sexo y amistad.

Pero no se desaliente; eso no es todo.

Carrie tiene en “Sex & The City 2” un emocionante reencuentro con su su ex novio carpintero- y usted, mi querida fanática, sabe exactamente a quien nos referimos- que promete poner en peligro su futuro con Mr. Big.

O no.

Da lo mismo. Porque sea lo que sea que pase en el futuro con Carrie- divorcio, reconciliación, sexo en grupo o cabalgata en camello por el Sahara= hay una cosa segura: ella tendrá la ropa adecuada para la circunstancia y, tarde o temprano, llegara a la conclusión de que sus amigas son lo mas importante. Los hombres son transitorios. Ellas, para la vida.

Hay mucha gente que se pregunta si era necesario, a estas alturas, seguir contando una historia que ya ha sido contada durante mas de una década.

¿De verdad necesitamos ver a Samantha Jones, la cincuentona aspirante a ninfómana encarnada por Kim Cattrall, montada en otro trapecio con un robusto hombre dos décadas menor?

¿Realmente es indispensable seguir escuchando las cada vez mas pálidas protestas feministas de Miranda, el personaje de Cynthia Nixon, que quedó al fin de la película pasada convertida en esposa y madre feliz en algún suburbio de Brooklyn?

¿Y Charlotte, esa caricatura del Upper East Side interpretada por Kristin Davis? ¿Podría sobrevivir el planeta sin otra de sus peroratas de brunch, ese bla-bla-bla sobre ninos y nannies?

Sí, seguro que sí.

Pero en medio de tanto articulo inútil lanzado al pozo infinito de la cultura popular, ¿por qué no agregar una película que, si las predicciones resultan ciertas, podría recaudar al menos 600 millones de dólares en Estados Unidos?

El primer filme tuvo ingresos de 410 millones en ese mercado, una verdadera sorpresa considerando que mas de un critico sugirió que el interés en la serie había decaído y que, horror de horrores, las actrices estaban demasiado maduras para la tarea.

Pero claro, los críticos no son los que agregaron cerca de 50 millones a su cuenta bancaria con el primer filme ni son los que viven en un fabuloso ‘townhouse’ en el corazón del súper chic West Village. Esa es Sarah Jessica, y si ella decide que es una buena idea hacer una segunda parte- y ya se rumorea de una tercera- será mejor seguir sus ordenes.

Thursday, May 13, 2010

El Papa se Viste de Prada


Su Santidad Benedicto XVI concede pocas entrevistas, y hasta donde sé, no había dado nunca una para referirse al guardarropa Papal. Pero, quizás convencido de que es necesario modernizar su imagen, hacerla mas accesible, decidió conceder una audiencia a este humilde reportero de modas para hablar del tema.

Que el Santo Padre es un fashion victim no es ningún secreto. Basta mirarle los pies, siempre vestidos de Prada.

Esta entrevista se realizó en el salón de las audiencias en El Vaticano, con el Papa sentado en su trono, envuelto en una túnica de shantung de seda blanca con acentos en púrpura, rojo y dorado, y su leal asistente, el muy atractivo sacerdote alemán Georg Gaenswein- también conocido como “el George Clooney de la Santa Sede”- a su lado

Consciente de que el tiempo era escaso, quise abordar de inmediato el tema más espinudo en mi cuestionario: accesorios.

-Su Santidad, ¿Por qué los accesorios, partiendo por el anillo Papal, han sido siempre tan importantes en la imagen católica?

-Es una pregunta interesante- contestó el Papa, mientras observaba distraído el gigantesco trozo de oro y diamantes instalado en su anular-, creo que tiene que ver con la autoridad y la solemnidad de mi cargo. Pero no me malentienda, esto no es nuevo para mi. Yo he usado joyas desde que tengo uso de razón. Anillos, sobre todo, y relojes de importancia. Por problemas de alergias e infecciones, puedo usar solo oro o platino, pero me las arreglo para alegrar un poco mi guardarropa con algunas piezas de fantasía instaladas directamente en mi ropaje Papal, una medallita por aquí, un escapulario por allá.

-Si la Santa Sede se incendiara y pudiera rescatar solo una joya en su huida, ¿Cuál seria?
-Este anillo- dijo, indicando el anillo Papal- porque aparte de lo valioso, tiene historia y tradición, como deben tener siempre las buenas joyas, las que valen la pena.

-¿Nada mas?
-Hmmm, quizás un Rolex que me regaló un amigo muy, muy querido en mi juventud.

-Pasemos a otro tema delicado: Zapatos.
-Ahí no tengo dudas ni problemas: ¡!Prada, Prada, Prada!!.

-¿Siempre rojos?
-La gente piensa que el rojo es difícil de combinar, pero como yo no uso cartera, me puedo dar el lujo de usar rojo y no desentonar nunca.

-¿También usaba solo zapatos rojos cuando era un simple sacerdote?
-No, porque cuando uno es joven no tiene su estilo tan definido. Lo que si debo confesar, es que siempre fui zapatero. ¡Uf!, Que Dios me perdone, pero hubo una época en que habría vendido mi alma al Diablo por unos Sergio Rossi.

¡Santo Padre!- lo interrumpió el padre Gaenswein.

-¡Perdón, perdón!- se tranquilizó el Santo Padre-, ¿pero es que ha visto usted algo mas Di-Vi-No que un buen par de zapatos? El aroma del cuero, la dureza de las suelas combinada con la suavidad de la piel…Hmmm.

-¿En la intimidad de Castel Gandolfo se permite, a veces, usar sandalias o zapatos abiertos?
-Si, pero modelos muy simples, hawaianas y cosas así. De vez en cuando, si hay visitas, uso sandalias pescador porque tienen esa perfecta mezcla de high fashion y comodidad. La moda es evocadora, y las sandalias pescador nos evocan la imagen de EL- agregó lanzando los ojos al cielo y encontrándose con el gigantesco Duomo dorado y los enormes chandeliers de cristal sobre su cabeza- EL las usó mucho y con mucho éxito.

-Blanco, rojo y dorado: ¿elección u obligación?
-Un poco de las dos. Ha habido Papas que son mas fashion que otros, y no me pida que de nombres porque si hay algo que me carga son los chismes. Todos sabemos de quién estamos hablando. Ha habido Papas que ni siquiera sabían amarrarse una cinta en la sotana. Yo soy un fiel creyente no solo en la figura celestial de nuestro Señor Jesucristo, sino también en el dicho que dice “bien vestido, bien recibido”. ¿Cómo esperan que uno represente a Dios- ¡a Dios!- en la tierra si no tiene el mínimo cuidado con su vestuario?. Como usted sabe soy infalible, y eso corre también para mi combinación de colores, ¿no es cierto Goerg?- continuó, dirigiéndose a su asistente- Yo puedo mezclar fucsia, con naranjo y rojo, y Voila!, me queda como a nadie.

-¿Lo hace solo o con algún estilista Papal?
-Solito, con el Espíritu Santo y su inspiración divina.

-¿Nunca tuvo un fashion faux pas?
-¡Uf, si le mostrara fotos! Pero todas esas fueron quemadas con otros documentos del El Vaticano cuando llegué. Nadie quiere ver al Papa en su etapa de “experimentación”.

-¿Fue muy arriesgado en su guardarropa en su juventud?
-Lo más arriesgado que usé en mi vida fue una swástica.

¡!¡Santo Padre!!!, saltó de nuevo Gaenswein.

-Pasemos a otro tema, entonces- sugerí- ¿Dónde guarda su ropa? Supongo que tiene un walking closet…
-¡?Un walking closet?! ¡Tengo un ala completa de San Pedro! Hasta en la sacristía de Santa Maria Maggiore va a encontrar sombreros míos. Uno de los problemas de El Vaticano es la falta de espacio. El otro es la prensa internacional, tan metida en todo.

-¿Separa su guardarropa por temporadas?
-Si, invierno y verano están en áreas distintas, y soy muy maniático en términos de calcetines y ropa interior. Me gusta todo bien ordenadito y por color.

-¿Quién cuida su ropa?
-Las monjas. Las elegimos con pinzas. Las mejores son las Belgas, que son mas concienzudas y mas limpias, no dejan las manos manchadas en el lino.

-¿Cómo elige el sombrero papal que usara en cada ocasión?
-Por intuición, por tincada.

-¿Tiene sus favoritos?
-Claro, me encanta uno dorado con blanco que es muy alto, muy “regal” como dicen los ingleses. Y, curiosamente, me encanta uno que use en África hace un tiempo, con plumas y todo. Goerg se reía, me decía que parecía corista del Crazy Horse…

¡!Santo Padre!!, alegó otra vez el asistente.

Monday, April 19, 2010

PENELOPE'S VOGUE

Penélope Cruz es la editora invitada de la edición de Mayo de Vogue Francia, y de “cheap blondes in cheap bikinis’ a homenajes Gainsburg, Birkin y Lady Gaga, aquí no falta nada. Ah, y eso incluye a Meryl Streep, Gwyneth Paltrow y Bono en alguna de las múltiples portadas.






Friday, April 9, 2010

Reality Vs. Society


¡Que día mas triste! Tinsley Mortimer, la más brillante princesa de Park Avenue, observó con nostalgia como los encargados de la mudanza subían sus muebles a un camión. El sofá Chesterfield, las mesitas Louis XV, los antiguos retratos, las sillas adquiridas en algún remate en Sotheby’s…Todo embalado y listo para abandonar el fabuloso departamento que durante años compartió con su ex marido, Topher Mortimer, descendiente del fundador de la petrolera Standard Oil y miembro de una de las familias mas ricas y respetadas de Manhattan.

Tinsley lanzó un suspiro y siguió en un auto con chofer al camión, dejando atrás los perfectos townhouses y jardines del Upper East Side e internándose por las caóticas avenidas del Midtown hasta llegar a esa zona de bodegones, cafeterías, tiendas al por mayor y enormes y decadentes lofts también conocida como el “garment district”.

Este es su nuevo barrio , donde ahora vive en un gigantesco espacio que produciría envidia en la mayoría de los neoyorkinos pero que, comparado con el palacete de Topher, luce lamentable.

La rubia socialite colgó un par de cuadros y puso flores frescas en los floreros, siempre montada en sus tacos de Louboutin porque, no importa las circunstancias en que se encuentre, ella jamás usa zapatos de taco bajo. Y luego, cuando el lugar ya había adquirido el aspecto de un verdadero hogar, se lanzó en la cama y abrazando uno de los cojines bordados con las iniciales “T&T”- Tinsley y Topher-, se puso a llorar.

¿Y qué pasó después?, preguntará usted.

No estamos seguros, porque justo entonces la vida de Tinsley se detuvo para ir a comerciales.

Así es, el episodio descrito mas arriba formó parte del primer capitulo de “High Society”, un nuevo reality show de la cadena CW en Estados Unidos que tiene a la Mortimer como estrella principal y que, según algunos alarmistas, es el último clavo en el cajón que llevará a la sociedad de Nueva York a la sepultura.

Estos cantos de sirena no son nuevos, y vienen acompañando a Tinsley desde que a mediados de la década pasada llegó a Manhattan con la intención de conquistar la ciudad, o al menos ese sector de la ciudad que aparece constantemente en revistas de moda y columnas sociales.

Su ambición era demasiado evidente, dicen algunos, y su estilo- pelo largo y platinado, stilettos, reveladores vestidos cortos- no era tan refinado como se esperaría en una Mortimer. Peor aun, Tinsley nunca ocultó su deseo de convertirse en una celebridad; nunca dejó de posar para cualquier cámara que se cruzara en su camino, nunca rechazó una portada o entrevista, y nunca, nunca dijo que no a una invitación.

Es difícil observar “High Society”- como sucede con la mayoría de los ‘realities’- sin caer en confusiones. ¿Esto es realidad o fantasía? ¿Las peleas de Tinsley con su madre son reales o planeadas para subir ratings? La comparsa que la acompaña en el elenco, ¿Son en verdad una tropa insoportable de malcriadas y caprichosas debutantes, o están simplemente fingiendo para las cámaras? Y el príncipe alemán que ahora es su novio, ¿Es tan mal genio y manipulador como aparece en pantalla?

La respuesta, por supuesto, no tiene importancia. Seguida de una cámara las 24 horas al día, la propia Mortimer debe tener problemas para decidir si su vida vale o no la pena mas allá de la media hora a la semana que dura la transmisión del show.

El programa no es el único dardo que ha recibido últimamente ese quejumbroso animal herido que hasta hace unos años Nueva York conocía como ‘sociedad”.

Otro reality, “The Real Housewives of New York City”, sigue las aventuras de cinco aspirantes a socialites- mujeres ricas, ociosas, desesperadas por subir un par de peldaños en la escalera social- mientras almuerzan, salen de shopping, juegan tenis, salen de shopping, veranean en los Hamptons, asisten a galas de beneficio, salen de shopping, son fotografiadas en una alfombra roja, lanzan venenosos chismes sobre unas y otras, y salen de shopping.
El show es estúpido, banal, frívolo, irrelevante y mas adictivo que un helado en el verano.

Es imposible despegar los ojos de Kelly Bensimon, por ejemplo, la ex mujer del fotógrafo y director creativo de la revista “Elle” Gilles Bensimon, cuando trata de explicarle a sus hijas pequeñas que posará para Play Boy “porque mostrar los pechos en una revista, cuando una tiene 41 años, es un gran honor”.

O cómo resistir la visión de una ex modelo, LuAnn de Lesseps, convertida en Condesa- via conveniente matrimonio- cuando de pronto su marido, el Conde en cuestión, le presenta los papeles de divorcio porque se enamoró de una atractiva Nigeriana. “Dijeron que se trataba de una princesa africana, pero es mentira”, explica la Condesa caída en desgracia frente a la cámara, “Lo hicieron para que el asunto fuera menos escandaloso”.

Los escándalos- la sombra de un escándalo, el estallido de un escándalo, la absoluta falta de consecuencia de los escándalos- parecen ser materia prima de cualquier reality sobre Park Avenue.

.La “reality society” está constantemente quejándose de falta de privacidad, pero su queja es, claro, frente a las cámaras.

“!Por favor, mamá! ¡Estamos en una gala!”, le ruega entre dientes Tinsley a su madre, una mujer cuyo corazón parece tan tirante como su cara, cuando aparece de sorpresa en una fiesta en el Hotel Pierre y descubre a su hija, su “pobre Tinsley”, con ese príncipe alemán, su actual novio, que lo único que le provoca son sospechas.

En un episodio, la matriarca visita una biblioteca, porque aparentemente en Park Avenue no hay acceso a Google, para buscar información sobre el aristócrata, y lo que encuentra- ¿Es pariente de Hitler? ¿De Ratzinger?- la deja espantada.

“!Tinsley! Ese hombre te hace daño, ¿por qué quiere separarte de tu familia, de todos los que te queremos? ¿Por qué no puedes entrar en razón y regresar a tu matrimonio con Topher?”, le dice en la fiesta. Y Tinsley se siente morir; lo único que quiere es que su madre se quede callada, que mantenga la compostura, porque después de todo están en “sociedad”.

Friday, March 5, 2010

The Armory Show

The Armory Show, la feria de arte contemporáneo mas importante de Nueva York, se inauguró este Jueves.
Permanecerá abierta hasta el Domingo el los muelles 92 y 94 en Manhattan.
Aquí, un preview.















Thursday, March 4, 2010

How to Survive a Tragedy: An Irrelevant Story.


Un par de amigos me escriben desde Chile pidiéndome que les envíe frivolidades, diciendo que ya no soportan la ola de malas noticias, desastres y calamidades que ha acarreado el horrible terremoto. Y yo- que a punta de esfuerzo y en décadas de trabajo me he ganado una merecida reputación como infinita fuente de frivolidades- no tengo más alternativa que ponerme el casco y las botas y salir al rescate.

No es tarea fácil, porque como todos los chilenos por estos días camino con el corazón pesado.

A través de la prensa y la televisión me entero de todas las desgracias, y Twitter y Facebook, malditas bendiciones, son una línea directa a Chile que me permite sentir hasta la mas mínima réplica en forma instantánea.

“Otro temblor…”, informa alguien desde Santiago, y yo, en la seguridad y comodidad de Brooklyn, comienzo a tiritar.

Aunque este es uno de los mayores desastres que han tocado mi vida, no es el único. Antes hubo muerte, hubo pérdidas, hubo miedo y hubo dos memorables Once de Septiembre, y aunque mi natural vocación por el lado más dorado de la vida no me ha evitado las penas, si me ha servido como una estupenda Aspirina emocional.

Así, buscando aliviar aunque sea por unos minutos a mis amigos y al resto de los chilenos, decidí escribir este post con algún tema decididamente no- telúrico.

Pensé en los Oscar, en las ferias de arte de Nueva York o la Fashion Week europea, pero estos son acontecimientos que tienen lugar al mismo tiempo que el sur y centro de mi país se hunden en un infierno. Hablar de ellos me suena no solo poco sensible, sino hasta cruel.

Por lo mismo, encendí mi linterna y busque más abajo, en las profundidades de mis historias, tratando de encontrar algo bonito, liviano, deliciosamente irrelevante, que trajera alguna luz a estos momentos tan oscuros.

Y fue así como me encontré frente a frente con el rostro de Babe Paley.

Si una cara puede levantar el ánimo, es la de Babe.

La mujer de William S. Paley, fundador de la cadena CBS, fue una de las mujeres mas hermosas y elegantes de su generación, un icono del estilo americano, y- según dice la leyenda- la creadora de esa ley que señala que una mujer, enfrentada a una súbita ola de calor, debe sacarse su bufanda Hermés y amarrarla descuidadamente en las correas de su cartera.

Aparentemente, nadie lo hizo antes que ella y nadie lo hecho desde entonces con tanta distinción.

Es uno de sus mayores legados.

Babe fue también uno de los ‘cisnes” de Truman Capote, un grupo de privilegiadas socialites que además incluyó a Slim Keith, Gloria Guiness y C.Z. Guest.

Slim, quizás la mas interesante de todas, fue famosa por su amistad con Clark Gable y Ernest Hemigway.

Gloria por sus maridos- incluyendo un conde alemán, un nieto del rey Fuad de Egipto, y un heredero y parlamentario inglés, Loel Guiness, del que adoptó su apellido definitivo y una fortuna con mas ceros de los que seria posible poner en esta página.

Y C.Z., bueno, C.Z. fue famosa por sus rosas.

Babe fue adorada por todo Nueva York, excepto por su marido, que déspota y fanfarrón como tantos magnates, hizo alarde de su poder menospreciándola cada vez que pudo.
Ella, buscando satisfacerlo, entró en una inútil carrera hacia la perfección: la perfecta casa, el perfecto guardarropa, la perfecta fiesta…y así, hasta morir de cáncer al pulmón en 1978 después de ansiosas cajetillas y cajetillas fumadas desesperadamente en algunos de los salones mas célebres y elegantes del mundo.

En fotos no se ven trizaduras. Pero de que las hubo, las hubo.

Cuando llegué a Nueva York hace casi dos décadas, la mayoría de estas mujeres habían sido remplazadas por una nueva generación de socialites.

Nan Kempner, Pat Buckley y Mica Ertegun, por nombrar solo algunas, ya habían cubierto Park Avenue con un refrescante aroma a (relativo) feminismo y (relativo) espíritu democrático. No tenían problemas en partir la noche con alguna gala de la Opera o el Ballet y terminarla, solas o acompañadas de su “walker”, en la pista de baile del Studio 54 con sus vestidos estropeados y sus piernas cruzadas en las caderas de Sterling St. Jacques.

Babe, Gloria y Slim ya no estaban, pero C.Z. seguía en pie.
La vi una vez sentada en la primera fila de un desfile durante la fashion Week de Nueva York, su bellísimo rostro marcado por una elegante nariz y un par de brillantes ojos claros.

Babe no fue una estrella de cine, pero parecía una.

Todo misterio, todo glamour, ponerla ahora encabezando este blog, cuando hay tantas otras cosas importantes que decir, puede parecer poco sensible.

Pero cada uno encuentra refugio donde puede. Algunos en la fe, otros en la rabia. Yo lo busco, sin gran éxito, en los ojos de Ms. Paley.

Y aquí están, como un regalo, por si de algo sirven.

Thursday, February 11, 2010

Long Live McQueen


Alexander McQueen, el diseñador de modas británico, fue encontrado muerto en su departamento de Mayfair esta mañana. Según el Daily Telegraph de Londres, se ahorcó colgándose de una cuerda.

Tenia 40 años.

La noticia, transmitida como pólvora por Twitter y Facebook- mucho antes, vale notar, que en la mayoría de los medios tradicionales- fue recibida como una tragedia en el mundo de la moda. Y con razón. McQueen no solo era un talentoso creador y un superventas, sino uno de los diseñadores mas ingeniosos, arriesgados e iconoclastas de la ingeniosa, arriesgada e iconoclasta moda británica.

Habría que volver al atelier de Vivienne Westwood en los 70’s para encontrar a alguien como él, un diseñador que con la maestría de un sastre de Savile Row podía cortar una perfecta chaqueta, un magnifico pantalón, y darle una vuelta, otra y otra más, hasta que la prenda no solo reflejara de los nuevos tiempos, sino también los que vendrían más adelante.

McQueen, que de adolescente era tímido y obeso, comenzó su carrera cosiendo para sus hermanas. Luego estudió en la prestigiosa escuela de diseño de St. Martin’s en Londres, y hace casi una década fue catapultado a la fama reemplazando a John Galliano- otro brillante contemporáneo- como Director Creativo de la venerada (y anquilosada) casa Givenchy.

Una de sus primeras colecciones estuvo inspirada en la Grecia antigua, con Naomi Cambpell y Carmen Kass paseándose por la pasarela en túnicas blancas y cuernos de cabra dorados.
El desfile fue un verdadero show; basta decir que abrió con la memorable imagen del modelo sueco Marcus Schenkenberg colgado del cielo, vestido como un ángel, prometiendo placeres nada celestiales.

Dramático y teatral, no es raro que McQueen tuviera como mejor amiga y musa a Isabella Blow, una extravagante y original aristócrata célebre por sus demenciales tocados de Phillip Treacy, que después de una vida de fabulosas fiestas y horribles depresiones, se suicido hace tres años.

Genio y locura van a veces tomados de la mano.

Quienes conocieron a McQueen aseguran que era un hombre amable y gentil, aunque no exactamente cálido. La timidez de su niñez nunca lo abandonó totalmente, y la fama y la fortuna que acumuló en sus cuatro décadas de vida no ayudaron mucho.

Quizás tuvieron el efecto contrario.

Como tantos grandes creadores, McQueen formó un mundo propio e hizo todo lo posible para encerrarse en él.
Aunque obligado por sus financistas a lanzar una colección cada seis meses, lo más probable es que hubiera preferido seguir los pasos de Azzedine Aläia, otro genio solitario, y presentar cada vestido, cada traje y cada accesorio sin las presiones del mundo real.

¡Ah, el mundo real!

Fantasioso y claustrofóbico, el universo de la moda tiene vocación por la vanidad y la autocomplacencia, tiende a mirarse a sí mismo constantemente, enamorado, obsesionado, como si nada de lo que ocurre allá afuera fuera realmente importante.

Pero importa.

Hay cuentas que pagar, editores que servir, clientas que satisfacer…Algunos diseñadores son excepcionalmente hábiles en estas tareas- Lagerfeld y Armani vienen de inmediato a la cabeza-, pero en el caso de McQueen su éxito parece casi una casualidad, una broma del destino, una inesperada consecuencia de su extraordinario talento.

Revisando sus colecciones queda claro que sus pies estaban en la tierra- su última colección de otoño 2010, transmitida simultánea y cinematográficamente on line, fue considerada un ejemplo de cómo usar la Internet para promover el trabajo de los diseñadores-, pero su cabeza parecía siempre en otra parte, en un lugar mas aventurero, mas irreal, mas dramático.

Con su partida se van también todos sus sueños. Nosotros, en cambio, quedamos condenados a esa masa oscura, opaca y frecuentemente triste que llamamos realidad.

El primero de Febrero, poco antes de la muerte de su madre, McQueen envio uno de sus ultimos tweets:

"why people ignore the ugly things in life but within this they are missing the beauty that lies under the rotten fruit!!!!!!!!!!!!"

Tuesday, January 19, 2010

Derecha “à la mode"


Son tiempos interesantes en Chile.
Después de la elección de Sebastián Piñera como Presidente el Domingo pasado, queda claro que el país ha decidido dar un brusco giro a la derecha. Dos décadas de gobierno concertacionista llegan finalmente a su fin y, según los analistas, una nueva era se abre para los chilenos.

Hay confusión, temor, excitación y ansiedad. Hay lamentos por la derrota y cantos por la victoria. Pero todos estamos unidos frente a la misma interrogante.

¿Y ahora qué me pongo?

A continuación, nuestra guía para sobrevivir cuatro años de derecha “à la mode".

Después de deshacerse de cualquier prenda que huela a socialismo en su closet- ponchos, calcetas tejidas a mano, sweaters “Evo”-, adquiera un nuevo guardarropa mezclando las cuatro tendencias básicas de la “fashion” derechista.


MILITAR

Piense Franco. Piense Stroessner. Piense Pinochet. ¡Piense Dolce & Gabbana!. Esta será, quizás, la tendencia importante- y la más obvia- de esta temporada.
Capas y chaquetas prusianas, pantalones rectos en franela o lana fina, severas gorras y hasta cascos, todo accesorizado con medallas, cinturones “de bala” y parafernalia bélica. Los hombros adquieren especial importancia, destacados con charreteras o canelones dorados.
También vuelven los pantalones “cargo” en khaki o camuflaje, las camisas militaristas y las carteras “cantimplora” en cuero envejecido, parte fundamental del ejército del chic.
Este “look” firme, organizado y severo, exige un maquillaje suave- lipstick, rimmel y ya está- y un moño tipo “paquita” que revele un profundo amor por el orden y la patria, pero sin sacrificar jamás la femineidad.

POWER SUIT

El “power suit”, el uniforme creado por Giorgio Armani para los jerarcas financieros de la dorada década de los 80, regresa en gloria y majestad. No importa si se encuentra en la reunión del directorio de Codelco o a bordo del avión presidencial, este traje en tonos marengo, azul marino o gris será sin duda su prenda favorita.
Fácil, chic, sorprendentemente cómodo y combinable, exuda poder, decisión y esa cuota justa de ambición que hace que los países avancen hacia adelante.
“Greed is good”, la codicia es buena, solía decir Gordon Gekko en “Wall Street”, una frase que se convertirá en el mantra de esta nueva y excitante temporada. El “look” viene acompañado de un sin fin de accesorios: gruesas corbatas de seda, pañuelos de bolsillo, colleras, relojes importantes, zapatos ingleses y calcetines multicolores que enfaticen el aspecto lúdico y algo arriesgado de los hombres de negocios.
Ellas- señora Ministra, Primera Dama- también tendrán su versión de este “suit”, que como lo decretó Donna Karan hace mas de dos décadas, puede ser trasladado desde la mañana a la noche sin mas ayuda que el accesorio adecuado y siete piezas básicas, incluyendo un “bodysuit” y un par de “leggins”.


DORADOS, PLATEADOS Y METALICOS

El esplendor de la derecha “a la mode’ queda perfectamente reflejado en los ricos tonos metálicos de satines y lamés. De Paco Rabanne a Oscar de la Renta, son pocos los diseñadores que no han quedado encandilados frente a las infinitas posibilidades del oro y la plata. Lujo es palabra clave. Y aunque este es un guardarropa que a primera vista podría parecer mas apropiado para la noche, en los últimos años se ha abierto paso hacia las horas mas insospechadas. Mire a la derecha, y se encontrará con botones de bronce, pailletes, mostacillas y hasta hilos dorados en cualquier desayuno o “brunch” en La Dehesa.
Deje de lado la aburrida discreción socialista. ¿Por qué no arrasar con todas las miradas en el próximo Tedeum envuelta en un “strapless” en tono platino de Versace? ¿Por que no causar furor en el Congreso en sus pantalones “silver” de Carolina Herrera?.
La riqueza de esta nueva temporada es clara y no pide perdón. Diamantes, rubíes y zafiros salen finalmente de sus cofres; sandalias doradas, pulseras y relojes de brillantes son el perfecto accesorio de la lujosa administración que se instala en un palacio que, ahora más que nunca, tiene bien merecido el nombre de “La Moneda’.

PREPPY

Ralph Lauren, Tommy Hilfiger y Brooks Brothers son el triunvirato preferido de la derecha “à la mode” a la hora del relajo.
La nostalgia de una perfecta educación en el Villa Maria o el Verbo Divino, en Harvard o Chicago, se combina con la modernidad y sex- appeal de “Gossip Girl”.
Falditas escocesas, cintillos y cardigans para ellas. Blazers azules con insignia, pantalones en tonos pastel y mocasines para ellos. El aspecto es cuidadosamente casual, y aunque siempre llama la atención, nunca la pide.
Golf, tenis y polo son los deportes que se impondrán en los verdes jardines de Cerro Castillo en los próximos años. Habrá, sin duda, “barbecue parties’ y “tea parties” donde abundará el blanco y el azul, tradicionales tonos náuticos que son una variación de la tendencia militar mencionada mas arriba. Pero lo “preppy” es fundamentalmente pacifico, un “look” que sugiere una vida plácida y sin luchas; una vida tranquila, cálida y familiar. Una vida como la que todos quieren.

Monday, January 11, 2010

Ahhh, the single life…


Mi pasaporte dice que soy soltero. Lo mismo mi declaración de impuestos, mis papeles de salud y mis documentos de inmigración.

¿Estado civil?, me pregunta cualquier burócrata con mirada desconfiada, y me veo obligado a mentir una vez más.

Soltero.

Y el burócrata queda feliz. Igual que el político, el cura, el abogado y el señor del tele marketing que llama a las horas mas inoportunas del día para preguntar si mi “señora” está disponible.

Esta semana comenzó en un tribunal de San Francisco un juicio para decidir si los votantes de California tenían o no derecho a definir el matrimonio estrictamente como la unión entre un hombre y una mujer.

Quién sabe si tenían o no el derecho. Eso lo decidirá el juez.
Pero antes de que se dicte sentencia, me gustaría, desde mi escritorio, levantar la voz y hablar sobre la vida de dos solteros: yo y Mr. D.

Yo y Mr. D cumpliremos en Marzo diez años juntos y nueve y medio de convivencia. No tenemos hijos, pero tenemos dos gatos a los que adoramos y seis sobrinos- dos por parte mía, cuatro por parte de él- que son parte fundamental de nuestra vida.

En la última década, hemos sobrevivido el ataque del Once de Septiembre, dos graves enfermedades, la Gran Recesión del 2009 y la extirpación de todos los dientes del gato más gordo.

Yo lavo la ropa interior de Mr. D, y él, en parte de pago, soluciona cualquier problema que pueda tener con mi computador.

Yo me aseguro que tenga su whisky favorito, y él, aunque creció en New Jersey y estudió en Boston, me cocina “pastel de choclo” y otros platos chilenos que aprendió a preparar en nuestras visitas anuales a Chile.

Yo celebro las fiestas judías con su familia, leo pasajes del Talmud durante “passover” y sostuve a su sobrino, con solos días de edad, durante su circumscisión. El adorna nuestro árbol de pascua, para que yo no eche de menos la Navidad.

Cuando estoy triste, Mr. D me abraza o, si es necesario, me deja solo y en silencio.
Cuando él esta triste, le toco la cara y le digo que todo va estar bien.

Mr. D hizo reír a mi ahijada hace unas semanas, sentado en el jardín debajo de un árbol. Yo, por mi parte, le enseñé a nadar a su sobrina, cuando todavía era una niñita, en las vacaciones que pasamos con toda su familia en una isla a las afueras de Savannah.

La mamá de Mr. D fue a Chile y recorrió el país de norte a sur con mis padres. Mis padres pasaron la noche de año nuevo del 2006 con la mamá de Mr. D en Atlantic City, y en esa misma oportunidad todos nos reunimos en nuestra casa a celebrar una inolvidable navidad.

Hace años, Mr. D me mostró la casa donde nació, el colegio donde estudió y me llevó a comer hot dogs en el “boardwalk” de la playa donde iba cuando niño. En Santiago, lo llevé a la casa donde nací, le mostré el colegio donde estudié y paseamos juntos por las calles de La Reina donde aprendí a manejar.

Cuando nuestro hamster, Jr., murió, fuimos juntos al Hudson y lo lanzamos solemnemente al río. Y ahí nos quedamos, entumidos en el frío de Diciembre, esperando que nuestro querido muertito llegara al mar.

El dice que no habría podido crear su empresa sin mi apoyo. Yo me pregunto a menudo donde estaría yo si él no hubiera aparecido.

A veces nos aburrimos juntos. Otras peleamos. Y en el verano recorremos Prospect Park en bicicleta.

Mr. D duerme al lado derecho de la cama y yo al izquierdo, con nuestro gato, Luther, instalado entre los dos. Eso, durante una década.

A veces, cuando es tarde de noche y estamos los dos en cama mirando la televisión, Mr. D se pone nostálgico y me dice que no puede creer cómo ha pasado el tiempo, que nos estamos poniendo viejos. Y yo le digo entonces que no, que no estamos viejos, que nos queda mucho por delante, y después nos quedamos dormidos tomados de la mano y con el televisor encendido.

Y luego comienza otro día. Le doy un beso antes de que parta la oficina, le digo que maneje con cuidado, y después preparo un café y me siento en mi escritorio a trabajar.

Esa es, supongo, la vida de dos hombres solteros.

Friday, January 8, 2010

A Hollywood Story


Casey Johnson, heredera de la fortuna farmacéutica Johnson & Johnson, creada por su tatarabuelo, murió la semana pasada en su mansión de Mullholland Drive en las colinas de Los Angeles.

La casa, informó el New York Post, era un desastre, con platos sucios por todas partes, el jardín convertido en una jungla, sin agua, sin electricidad, sin gas y con una piscina repleta de ratas.
Casey no estaba en mejores condiciones que su residencia. Según sus amigos, en el ultimo tiempo su adicción a medicamentos como OxyContin y Klotropin se había mezclado peligrosamente con otras adicciones- cocaína, ecstasy, marihuana- creando un poderoso cóctel que la tenia la mayor parte del tiempo con los pies en la tierra pero la cabeza en la luna.

La mansión era visitada a cualquier hora, a toda hora, por algunos de los personajes más siniestros de Hollywood, dice el periódico, y aunque es probable que Casey ni siquiera se haya dado cuenta de semejante desfile, su novia, Tila Tequila, servia como amable anfitriona.
Tila, una ex stripper, consiguió cierta fama- fama clase D, pero fama al fin y al cabo- como estrella de su propio reality show en MTV hace un par de años, “A Shot of Love with Tila Tequila”.
En el programa, la diminuta vampiresa- un metro cincuenta de escote coronado por una cabeza “made in” Filipinas- hizo competir a 16 hombres heterosexuales y 16 lesbianas por su afecto en pruebas que fueron desde tragar una banana sin masticar a lucha libre en jacuzzis de chocolate.

Seria fácil apostar a que ningún telespectador recuerda quién fue el ganador del show- seguro que Tila tampoco se acuerda-, pero desde entonces la entusiasta asiática ha disfrutado de una carrera que comenzó como ¿modelo? ¿actriz? ¿…? Y que terminó triunfante en Noviembre pasado apareciendo en YouTube -¿dónde mas?- junto a Casey anunciando su noviazgo oficial. “!Miren este anillo!”, dijo mirando seductoramente a la cámara, envuelta en un revelador negligé, con la multimillonaria a su lado semiconsciente, “!17 carates! ¡Uuuuuhhhh!. Soy la prometida oficial de la heredera de Johnson & Johnson!”.

Si el video suena patético es porque lo es. Desde que Bárbara Hutton, la pobre niña rica de la fortuna Woolworth, era arrastrada en brazos por su guardaespaldas mientras iba de compras en la Avenue Montaigne, el mundo no había vito a una heredera en mas trágicas circunstancias.

Hasta ahora, la causa de muerte de Casey no ha sido determinada. Pero Samantha Ronson, la DJ ex de Lindsay Lohan y cercana a la multimillonaria, puso de inmediato un post en su twitter diciendo que ya había perdido a demasiados amigos por sobredosis. “!Despierten! ¡Las drogas matan!”, advirtió.

Para la familia Johnson- una de las más ricas y prominentes de Estados Unidos- la noticia no fue exactamente una sorpresa.
Mas de un miembro del clan había comentado que seria raro que Casey viviera “mas allá de los 35”, considerando su peligroso estilo de vida.
Habría que ser ciego para no haber advertido que, en el caso de la Johnson, las cosas terminarían mal. Todo el dinero del mundo- “nunca tuve que preocuparme de cuántos pares de Manolo Blahnik compraba en una tarde’, reconoció hace un tiempo en una entrevista- no fue suficiente para darle lo que deseaba: celebridad.

Sus paseos por la alfombra roja apenas fueron documentados, lo que, visto en perspectiva, fue una suerte. Las pocas grabaciones que existen, que han sido repetidas por estos días hasta el cansancio por los tabloides televisivos americanos, la muestran trastabillándose en Louboutins y couture, el ojo izquierdo caído, el derecho más caído aun, y la lengua seca, balbuceando un idioma ininteligible a medio camino entre el inglés y la demencia.
A su lado, una mujer. Siempre una mujer.
Una mujer escotada y con los ojos brillando de ambición, como la ex modelo Jasmine Leonard- que luego la acusó de haber entrado a robar a su casa y dejado como recuerdo del asalto un vibrador usado sobre la cama-, o la hija de uno de los fundadores de Yahoo!, Courtney Semel, que hace un tiempo recibió un dramático llamado de Casey anunciándole que había tomado un puñado de pastillas y que pretendía “dormir hasta la eternidad”.

La millonaria tenia apenas 30 años al momento de su muerte. Su cadáver fue descubierto después de días por su mucama, que despertó a los vecinos esa mañana corriendo por la calle mientras gritaba “!Está muerta! ¡Está muerta!”.

Tila Tequila, que no había hablado con su “esposa”, como la llamaba, durante varias semanas, huyó al lugar donde huyen todos los famosos en apuros por estos días, Twitter, para anunciar al mundo que tenia el “corazón deshecho” y que volvería a re- encontrarse con su gran amor “en el mas allá”.

No es difícil sacar conclusiones y moralejas de esta historia. Pero de poco valen. Hollywood seguirá siendo Hollywood, a pesar de todas las advertencias.

Wednesday, December 23, 2009

Baby, It's cold outside!


Tome su abrigo, su bufanda y su gorro, porque, igual que millones de turistas en Diciembre, vamos de paseo a Nueva York en Navidad.

Las vitrinas de Bergdorf y Barneys, la gigantesca estrella en la calle 57 y la Quinta Avenida, Cartier envuelto en una cinta roja que cubre sus cinco pisos, el Hotel Peninsula y el Plaza adornados como un pastel, los viejos pascueros, los patinadores en Central Park y los pinos iluminados en Park Avenue, todo parte de una escena que es conocida para cualquiera en cualquier lugar del mundo, aunque jamás haya puesto un pie en Manhattan.

De Madison al Soho, elegante mujeres en pieles acarrean bolsas de Prada, Vuitton y Tiffany’s, regalos de última hora que serán instalados rápidamente bajo el árbol y junto a la chimenea para que todo este listo la mañana del 25 de Diciembre. En F.A.O Schwartz, la juguetería más elegante del mundo, porteros perfectamente uniformados en rojo y negro abren la puertas a miles de niños que entran corriendo a admirar muñecas y jirafas de peluche de tamaño natural.

En Harlem, abuelas impecablemente vestidas en rosado o coral asisten a una misa que, mas que misa, parece un concierto de gospel y blues. En Battery Park, niños de Kinder pasan la tarde armando hombres de nieve con narices de zanahoria, mientras a pocas cuadras de distancia, en Wall Street, algún afortunado corredor de la bolsa llama a su mujer en Connecticut para avisarle que sí, que esta navidad su muy controvertido bono será suficiente para un nuevo Maserati.

Secretarias y oficinistas corren de Union Square al Time Warner Center buscando el perfecto regalo para su madre, su esposo o su hija. Bufandas y sweaters vuelan de las repisas de The Gap y J. Crew. ¿Un collar de fantasía?, ¿Un pijama de franela?, ¿Otro I-Pod?. La lista parece eterna y el tiempo tan escaso, piensan los compradores, mientras en St. John the Divine, el templo gótico más grande del mundo, comienzan a sentirse los primeros acordes del Ave Maria y el coro.

El Radio City Music Hall es un alboroto insoportable, con cientos de turistas ansiosos y desesperados por conseguir entradas para su famoso “Christmas Spectacular”, donde las “rockettes” aparecen levantando las piernas hasta el cielo y sosteniendo en la cabeza enormes tocados como cuernos de ciervo.

En el Lincoln Center, otra multitud. Pero esta es mucho mas civilizada, mucho mas “uptown”; madres que arrastran en un brazo sus carteras de Hermés y en el otro a sus pequeñas hijas envueltas en adorables abriguitos de cashmere azul comprados el invierno pasado en alguna boutique de Paris. “¡Apúrese, apúrese!”, dice la madre, “que el show ya va a comenzar”. Y la niña, observando maravillada la fuente repleta de luces, corre para no perderse un minuto del “Cascanueces” del American Ballet Theater.

En Brooklyn, un guionista sin trabajo busca un libro para su novia, la modelo, actriz, camarera que conoció el verano pasado en los Hamptons y que se ha convertido en su única razón para seguir luchando en una ciudad donde la lucha no termina nunca. ¿Paul Auster? ¿David Sedaris? Cuando no sabe que elegir, su vista se dirige a un libro de poemas de Emily Dickinson.

“There is another sky,
Ever serene and fair,
And there is another sunshine”.

“!Perfecto!”, piensa, sin notar que a su lado una mujer llora abrazada a un libro sobre los bomberos caídos el 11 de Septiembre.
En el “Monkey Bar” , el muy de moda restaurant de Graydon Carter, editor de “Vanity Fair”, un ejército de camareros se viste en su uniforme de pantalones negros y camisa blanca. Uno de ellos alega que su vida es un desastre, que cómo es posible que después de tres años en la ciudad todavía pase la navidad sirviendo “steak and frites” a desconocidos. Otro camarero no puede dejar de sonreir pensando en que, quizás, esta es su noche de suerte; la noche en que será descubierto por Madonna, Harvey Weinstein o Martin Scorsese y, finalmente, podrá escribir a sus padres en North Dakota las buenas noticias, “!!!Conseguí un rol!!!”.

Ciudad llena de esperanzas y desilusiones, Nueva York.
Pero dejémonos de filosofías baratas y tomemos un taxi mejor.
“Al Standard Hotel, rápido”.

El joven taxista Pakistaní cruza rápido la novena avenida hasta el Meatpacking District, imaginando la cara de la novia que sus padres han elegido para él. ¿Será bonita? ¿Será misericordiosa? ¿Y como serán sus ojos?

El Standard es un caos. Lindsay Lohan posa para algunos paparazzi a la entrada del hotel y dice un par de frases ininteligibles antes de abordar el ascensor, con nosotros al lado, rumbo al “Boom, Boom, Boom”.
El bar de moda en Nueva York hierve en medio del hielo de Diciembre. André Balazs, Daphne Guiness, las Olsen, Naomi Campbell y su novio ruso…Todos están ahí. Kate Moss, en minifalda dorada, bebe otro sorbo de su copa de champagne y observa la silueta de Nueva York por la ventana. La ciudad se ve grandiosa, gloriosa, tan distinta al suburbio londinés donde nació. De pronto, ve a una mujer cruzar la calle, 18 pisos mas abajo; está sola, se ve cansada, lleva un maletín en una mano, un paquete de regalos en la otra, y tiene problemas para encontrar un taxi.
Kate la sigue con la vista durante un rato, hasta que alguien llama su nombre, ¡Kate!, y otro flash. Y ahí está su rostro, una vez mas atrapado para las páginas sociales.

La mujer del maletín y el regalo no encuentra un taxi.
Mientras espera, dirige su mirada al espectacular edificio que ocupa el “Standard” y ve las luces del “Boom, Boom, Boom” en el último piso. Por un momento se pregunta cómo será estar allá arriba, con toda esa gente rica y bonita. Cómo será vestirse una noche en elegantes trajes de noche, colgarse aros y un collar de diamantes, y entrar a un salón donde lo único que se huele es privilegio. Y entonces aparece un taxi...”Al hospital de niños de St. Vincent”, dice la mujer, y ella y el taxista pakistaní, que sueña con la llegada de su novia, desaparecen por las nevadas calles de Nueva York.

Monday, December 14, 2009

A Single Man


Si le gusta la franela gris y la caoba, “A Single Man” es su película.

Si le gustan los trajes oscuros, las camisas bien planchadas, los zapatos bien lustrados, y el pelo perfectamente desordenado cuando la escena así lo requiere, “A Single Man” es su película también.

Y si lo que busca es la perfecta casa de cristal, inmaculadamente diseñada, impecablemente decorada, entonces prepárese para un festín.

“A Single Man”, la primera película de Tom Ford es, visualmente hablando, la mejor del año.

Pero antes que se suba al escenario para entregar el Oscar al mejor vestuario y mejor diseño cinematográfico a la opera prima de Mr. Gucci, debemos aclarar que estos no son los únicos premios a los que postula.

Julianne Moore es una diva decadente como pocas, todo brillo y todo Gin, quejándose de soledad en vestido largo y al ritmo de Etta James, fumando un cigarrillo detrás de otro como si hubiera un buen pedazo de vida que le sobra,

Matthew Goode, Nicholas Hoult y Jon Kortajerena son los pin-up de la película. ¡Y que pin- ups!

Y luego, por supuesto, esta Colin Firth en el rol principal. Un “Single Man” que está lejos de estar “single”, un profesor de literatura inglesa, gay, encadenado a esa trampa de hipocresías que fueron los 60’s en Estados Unidos, que no tiene lugar, momento ni hombro donde llorar por la muerte de su pareja de mas de 16 años.

Es ahí donde la película deja la forma y toca fondo.

En una de las primeras escenas, George, el personaje encarnado por Firth, se entera por teléfono de la muerte del amor de su vida.
El accidente ocurrió hace casi dos días, pero “la familia” decidió que no era conveniente avisarle antes.

“La familia” también decidió, dice la voz al otro lado de la línea, que el funeral seria privado. Es decir, solo para ellos.

Y así comienza ese día de Noviembre del 62 en la vida de George, un hombre que siempre ha detestado despertar por la mañana y que ahora último tiene buenas razones para desear seguir durmiendo.

Durante 24 horas, George sigue viviendo sin dejar de pensar ni por un momento en la muerte. La empleada, las secretarias, los colegas, los estudiantes, los vecinos, los putos a la salida de la licorería, no son mas que un recordatorio de lo que fue.

O, peor aun, de lo que nunca fue.

¡Que triste es esta película! Y no solo por el drama de la muerte y la sexualidad contenida, sino por la tristeza que arrastra el saber que de aquí en adelante va todo cuesta abajo.

“Mi futuro es recordar el pasado”, dice Julianne Moore (Charlie), en una escena que la encuentra, como tantas otras, con el rimel corrido y un par de tragos demás.
George se ríe de su dramatismo, pero luego sigue sus pasos hundiéndose durante casi dos horas en el profundo sopor de la nostalgia

No hay un pin- up (ver mas arriba) capaz de acelerar el corazón – o cualquier otro órgano- de George, que para efectos prácticos es un zombie, “a dead man walking”, un muerto mas muerto que los muertos.

La película pretende abordar temas sociales, sexuales y hasta políticos, pero, mas que nada, es un filme bonito. Sus buenas intenciones quedan sepultadas debajo de una montaña de chic.

Firth merece punto aparte.

Si alguna vez ha visto mas tristeza en un par de ojos castaños, déjeme saber. Me gustaría verla.

Wednesday, December 2, 2009

Santa Talks!


“Puedo ver Rusia desde mi ventana, igual que Sara Palin”, dice riendo el Viejo Pascuero mientras se apoltrona en un enorme sofá de terciopelo verde junto a la chimenea.
Son las siete de la tarde y el sol brilla sobre el Polo Norte, su hogar, pero este no es un sol como el que conocemos usted o yo, sino uno blanco y gélido que lo único que anuncia es otra noche helada y llena de luz.
-¿Nunca pensó en irse a vivir a otra parte, a un lugar mas cálido?
- “No, nunca. Hay gente a la que le gusta el calor y hay otra a la que le gusta el frío. A mi me gusta el frío”- dice mientras un duende en impecable uniforme tirolés le sirve el primer Gin & Tonic del día.

El personaje no necesita mayores presentaciones.

Basta su cara redonda y rubicunda enmarcada en una decreciente melena blanca y una barba que, larga y frondosa, nunca llega a ser amenazante. Su barriga es enorme, como era de esperarse, y su traje es rojo y blanco. Pero los estereotipos llegan hasta ahí, como queda claro en esta entrevista exclusiva que, obviando lo que pueda haber escuchando en twitter o facebook, no fue concedida previo pago de “cientos de miles de dólares”.
Nuestra conversación fue gratuita, pero no por eso menos valiosa.

-¿Nació con vocación de viejo pascuero?
-La verdad es que nací hace tanto tiempo que ni recuerdo mi niñez. Mi padre fue viejo pascuero, y su padre antes que él, asi que no creo que haya tenido alternativa. Fue como ser hijo de abogado. ¿Te has fijado que los abogados siempre quieren que sus hijos sean abogados?
-Si, ¿Por qué será?
-No se, no lo entiendo. ¿Quién querría dedicarse a una profesión tan aburrida?
-¿Está contento con su decisión?
-Como te digo, no sé si fue mi decisión, pero lo acepté desde un principio y nunca más miré atrás. Uno puede perder la vida pensando en lo que pudo ser…Yo soy mas práctico.
-¿Qué condiciones necesita un buen viejo pascuero?
-Paciencia, antes que todo, porque leer esa cantidad de cartas no es fácil. Hay niños que parecen tenerlo todo y todavía quieren más; uno puede lanzarles el mundo por la chimenea y no es suficiente. Aquí hemos llegado a recibir cartas de hasta 30 páginas…
-¿Qué hace en esos casos?
-Las tiro a la chimenea. No hay nada mas exasperante que un niño malcriado.
-¿Y esos niños no reciben regalos entonces?
-No. Que aprendan a ser menos exigentes. O mejor aun, que enciendan el televisor y vean lo que otros niños, en otras partes del mundo, están viviendo. Una cosa es una niñez protegida, y otra muy distinta una niñez totalmente desconectada de la realidad. Pero no los culpo a ellos, sino a los padres.
-Ser padre en estos tiempos no es fácil…
-¡Nunca lo fue! la gente alega hoy en día porque sus hijos pasan el día pegados al computador en Facebook, en Twitter. Yo no tuve hijos, pero tuve duendes, y recuerdo como se colgaban al teléfono o el televisor. Las cuentas eran ridículas.
-¿Las duendes son como sus hijos?
-¡¿Cómo se te ocurre?! Los duendes son una casta muy maligna, muy rencorosa. Son buenos trabajadores, pero en la relación personal son terribles. Mi mujer me ha insistido en que hagamos los juguetes en China, que es mas fácil y mas barato, pero yo siento una responsabilidad moral con mis duendes. ¡Ojala ellos sintieran lo mismo hacia mi! ¿Mis hijos?, ¿Estás bromeando? ¡Son mi pesadilla!.
-En las fotos y postales se ven tan felices…
-Eso es porque nuestro departamento de marketing, que es manejado por una duende por lo demás, nos exige que pongamos la mejor cara para la foto. Pero la realidad es muy distinta. Nuestra relación es estrictamente profesional y prefiero mantenerla así. No vivimos juntos, no pasamos las vacaciones juntos y ciertamente no comemos juntos. ¿Has visto a un duende comer? Tienen colmillos verdes…ñam, ñam, ñam.
-Suenan aterradores.
-No quiero seguir con este tema. Me puso de mal humor…
-Pasemos a otra cosa entonces. ¿Cómo descansa el viejo pascuero?
-No descanso, esa es la verdad. Tenemos un departamento en Manhattan y una casa en las Bahamas, pero no los usamos nunca. El chalet en Gstaad, botado. El yate en Miami, lo mismo.
-No sabia que el Viejo Pascuero es un magnate.
-No soy un magnate, pero después de 276 años de carrera hemos ahorrado lo suficiente como para tener una vejez cómoda. A mi mujer le gusta viajar, pero yo lo hago solo por trabajo. Las últimas verdaderas vacaciones que tuvimos fueron en 1929, cuando visitamos a Noel Coward en Londres. ¡Que tiempos aquellos! Pasamos noches enteras bebiendo gin junto al piano…!I went to a marvellous party!, cantábamos...Mi mujer adoraba a Noel.
-Raro que se hayan llamado igual y hayan sido tan amigos, siendo tan distintos…
-Fuimos distintos, claro. Noel fue mucho mas, ¿cómo decirlo?, decadente que yo, llevaba una vida mucho mas atrevida, pero nuestra amistad se basaba en el sentido del humor y en nuestro aprecio por el Gordon’s Gin. Uno tiene amigos distintos para distintas cosas, y Noel fue un amigo maravilloso.
-¿No cree que estas declaraciones sorprenderán a mas de alguno?
-Si te refieres a fanáticos religiosos, su opinión me tiene sin cuidado. La gente tiende a unir mi imagen a tal o cual religión, lo que es un error. Yo soy el Viejo Pascuero de todos los ciudadanos del mundo, sin importar su credo, su raza o su orientación sexual.
-¿Así de abierto?
-Por supuesto. No estaría cumpliendo bien mi papel si no respetara los deseos de todos los niños del mundo. ¿Qué pasaría si el Viejo Pascuero le llevara regalo solo a los niños blancos? ¿O solo a los que juegan bien al fútbol? Yo fui obeso desde mi niñez y sufrí en carne propia la discriminación, asi que nadie me tiene que contar lo que se siente. Es horrible. Te sientes solo, aislado, con esa horrorosa sensación de que no hay nadie en el mundo como tú.
-Supongo que hay muchos niños que se sienten así.
-Muchos mas de los que cualquiera podría imaginar. Y hoy en día, con la Internet, es peor. El acoso es constante, cruel, intrusivo y queda ahí, en el espacio cibernético, para siempre.
-¿Es mas difícil ser niño hoy en día?
-No lo sé. Mi niñez no fue fácil y supongo que la tuya tampoco, pero si algo he aprendido en mis más de 300 años, es que uno puede superar todas las dificultades. Si mis compañeros de colegio me vieran hoy en día, no lo podrían creer. Pero claro, están todos muertos.
-¿Se le hace difícil tener una vida tan larga?
-Como todo, tiene sus ventajas y sus desventajas. No sé como usar mi I-Pod, pero sé que un mal momento o una mala experiencia no van a durar para siempre y no van a destrozar mi vida.
-Suena como un vampiro…
-En cierto modo lo soy. El promedio de vida de un Viejo Pascuero es de 500 años, lo que te permite poner las cosas en perspectiva. No es inmortalidad, pero se parece, y ves al mundo envejecer a tu alrededor mientras te mantienes relativamente joven. Es triste, pero también es inspirador, porque te encuentras permanentemente con una nueva generación llena de ilusiones y de energía.
-¿Cada generación aprende de la anterior?
-No, gracias a Dios, porque si aprendiéramos de nuestros fracasos no existiría el optimismo. El gran tesoro de la juventud- aparte de la piel y el estómago plano- es su inocencia.
-Esta entrevista me está poniendo nostálgico…
-A mi también, ¿Otro Gin & Tonic?
-Por qué no. ¿Siempre bebe a las siete de la tarde?.
-Sí, me relaja. Mi mujer hace yoga y Tai chi, pero yo nací flojo para el deporte. Además, por imagen, tengo que mantenerme gordo.
-¿No es vanidoso?
-Claro que si, como todo el mundo. Pero no soy tonto, como ese diseñador que anda siempre vestido de negro con lentes oscuros… ¿cómo se llama?
-¿Karl Lagerfeld?
-¡Karl Lagerfeld! Si tu me explicas por qué un hombre inteligente, de 70 y tantos años, se muere de hambre solo para poder embutirse en un traje, te doy un regalo aquí, ahora mismo.
-¿Será para sentirse vigente?
-Uno es vigente hasta que se muere, y cuando se muere ya no es vigente, a no ser que sea muy afortunado y su obra lo sobreviva. Creo que ese va a ser su caso, pero ¿quién sabe?
-¿No le tiene miedo a la muerte?
-En lo personal, no. Si vivo tanto como mi padre, mi abuelo o todos los Viejos Pascueros que vinieron antes que yo, me quedan todavía unos buenos 200 años. Es más que suficiente. Una vida demasiado larga es una maldición. Te quedas solo, todo comienza a fallar…
-Para ser honesto, no esperé que esta entrevista fuera tan existencial.
-Yo tampoco. Pensé que me íbamos a hablar de lo mismo de siempre. Viejito, cuál es el juguete más pedido esta navidad. Viejito, qué regalo le daría a la humanidad el 2009.
Larry King es el peor, lleno de lugares comunes. ¡Y creo que es mas viejo que yo!.
-¿Le gusta CNN?
-Para ser honesto, veo mas Fox News. Me gusta saber que está diciendo el enemigo.
-Hmm, estamos entrando en terreno político.
-La política es inevitable, incluso para el Viejo Pascuero.
-¿Sabe algo de la política chilena?
-Sé que tienen una buena Presidenta….
-¿Algo mas?
-Sé que hay cuatro candidatos y tres con opciones reales.
-¿Hay alguno que le guste?
-Sin comentarios.
-¿Si uno de los candidatos le pidiera la presidencia esta Navidad, se la daría?
-Yo no hago regalos tan mezquinos. Si un candidato me escribiera pidiéndome el sillón presidencial, haría todo lo posible para que no saliera elegido. La presidencia no se pide, no se hereda, no se compra y no se gana solo porque uno es joven y tiene una señora que es rostro de televisión. Tampoco se gana con promesas vacías, porque esas son las mismas que después, a medianoche, vienen a darte pesadillas.
-¿Nunca tuvo ambiciones políticas? Con su imagen, saldría elegido enseguida.
-¡Nunca! El Viejo Pascuero es todo lo contrario de un candidato presidencial. A mi, igual que a ellos (o ellas) me piden de todo; pero a diferencia de ellos (o ellas) no digo nada. Simplemente, si puedo, dejo algo en la chimenea. No hay peor regalo que una promesa vacía.
-¿Cuál es el peor mito respecto a usted?
-Que soy de una bondadez infinita. No soy malo, pero no soy tan bueno tampoco. Esa es otra generalización de los medios, que necesitan empaquetar a todo el mundo para después venderlo como un trozo de carne en el supermercado. Hicieron lo mismo con mi padre, y créeme, él no era un santo.
-¿Resiente su fama?
-La fama tiene cosas positivas. Si no tuviera la fama que tengo, estaría junto a los ex empleados de la General Motors en la fila pidiendo trabajo. Pero por otro lado es limitante, soy mucho mas que el Viejo Pascuero.
-¿Cómo así?
-No quiero entrar en discusiones lateras, pero todos tenemos un Ying y un Yang, un lado oscuro y un lado claro. Si algo bueno me ha dado la edad, es que me liberó. Ya no siento la necesidad de responder a las expectativas del resto,
-Después de tanta avaricia y ambición en las cartas que recibe, ¿Por qué sigue interesado en cumplir los deseos de todo el mundo?
-Hablaba de esto mismo con mi analista el otro día. El dice que es porque mi madre nunca me aceptó realmente y estoy siempre tratando de agradar a los demás. Pero yo creo que es por razones mas sublimes. De verdad creo que el regalo de Navidad gatilla buenos sentimientos en la gente. No es solo la muñeca, el soldado de plomo, la bicicleta o el Mercedes Benz SML, sino la idea de que si deseamos algo con toda el alma, cualquier sueño puede convertirse en realidad.
- Falta solo una canción de Disney…
-Ríete, pero es cierto. Es como la visualización creativa, esta teoría New Age que dice que si imaginamos algo con la suficiente fuerza se hace realidad. ¿Nunca la probaste?
-Creo que no…
-Deberías hacerlo.
-¿Y qué está visualizando usted por estos días?
-Estoy visualizando paz. Estoy visualizando un mundo donde existe justicia y compasión; donde no hay abuso ni dolor. Estoy visualizando una mesa llena de comida con niños felices y padres satisfechos. En mi imagen no hay terrorismo, hambre ni pobreza. No hay usureros ni dictadores. No hay violencia. Es un mundo donde la energía es un derecho, donde cada animal es respetado, donde cada quien es capaz de crear amor con quien desee…
-Pero ese mundo no existe.
-No existe todavía, pero existirá. Te lo prometo. Y es promesa de Viejo Pascuero.