Saturday, April 26, 2008

Cover Man


Hace unos meses, Tommy Hilfiger lanzó un libro de iconografía americana llamado- aquí no hay sorpresas- “Iconic America”. Dentro de su campaña de promoción me concedió una entrevista en su tienda del SoHo, donde llegué nervioso y entusiasmado, no por Mr. Hilfiger, sino porque su co-autor era George Lois.

Cover Man.

Durante años Lois ha sido uno de mis héroes. Si no lo conoce, aquí van algunos datos.

-Lois fue el monarca indiscutido de la publicidad americana durante la década de los 60’s, 70’s y 80’s, la era dorada de las grandes agencias de Madison Avenue.

-Fue el responsable de las mas innovadoras y revolucionarias campañas de la época, con clientes como Volkswagen, Braniff, Xerox y MTV.

=Pero lo mas importante, para mi al menos, es que puso todo su genio al servicio de la revista “Esquire” durante una década, de 1962 a 1972, creando portadas tan irreverentes, tan profundas y sarcásticas, que todavía resultan memorables.

En comparación, ese repetido caldo de sexo y publicidad que son las portadas de hoy, parece tan aburrido como un bosteza.

Lois nunca tuvo problemas en poner a una mujer en bikini en su portada, como hacen tantos actualmente, pero jamas se detuvo ahí. Un escote no sirve de nada si no tiene algo que decir, pensó, y en su caso sirvio para hablar de feminismo, fama, sexo, guerra, cirugía plástica o cualquier otro asunto que estuviera obsesionando a Estados Unidos en esa excitante década que fue de Camelot a la luna y a Vietnam.

Trabajando a la antigua- recortando, pegando, fotografiando y dibujando- puso en la portada de “Esquire” una mano secando las lágrimas de Kennedy después de su muerte; a Andy Warhol hundiéndose en un tarro de sopa Campbell’'s, y a Mohammed Ali como San Sebastián, cubierto de flechas, en los violentos días de protesta por los Derechos Civiles.

Sus portadas nunca fueron obvias y a menudo exigieron una segunda mirada.
La primera por el shock de la imagen.
La segunda por el shock del mensaje.

Esta semana se inaugura una muestra de sus 92 portadas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y viendo su trabajo- su obra, me atrevería a decir- uno no puede dejar de preguntarse qué pasó en el mundo de las revistas. ¿Cuándo dejaron de pensar? ¿Cuándo decidieron que una portada no era mas que otra herramienta para promocionar un CD, una película o un perfume?.

La mejor, y única, portada que probablemente quedará grabada en mi memoria durante largo tiempo, fue la que “New York Magazine” publicó durante el escándalo sexual del gobernador de Nueva York, Elliot Spitzer.
Creada por Barbara Kruger, mostraba a Spitzer vestido de negro contra un fondo blanco, sonriendo, con una flecha roja dirigida a sus genitales con la palabra “Brain”.

Pero esa portada fue la excepción, no la regla.

En Estados Unidos, donde la imagen es todo, todavía no hay una que sirva como emblema de la era Bush y de aquí a treinta años, cuando cualquiera busque portadas que expliquen lo que sucedió en estos tristes años, solo se encontrará con dos millones de Britney Spears.

Si, hay muchas razones para extrañar a George Lois. Y si todavía tiene dudas, aquí va nuestro homenaje.













THE BEST OF THE REST

Monday, April 21, 2008

Koons Superstar


Jeff Koons, uno de los creadores artísticamente mas aplaudidos y comercialmente mas exitosos del arte contemporáneo, inauguró esta mañana una exhibición de tres esculturas en la terraza del Metropolitan Museum of Art.

Koons, primavera, New York…

Life is beautiful!!







Fotos@Manuel Santelices

Chile Chic


La foto que inicia este post muestra a Maria Cornejo- la diseñadora chilena educada en Londres, que actualmente vive y trabaja en Nueva York- pocas horas antes de presentar su colección de otoño 2008 en Febrero pasado durante la “Fashion Week” en Manhattan. La foto fue captada por Christopher Anderson para “New York Magazine”, que la publicó en un artículo de dos páginas sobre la diseñadora en su estupenda edición especial “New York Look”, dedicada a la moda de la próxima temporada.

Chile in the press.

Mientras en Chile solo se habla de la discusión entre el gobierno y “The New York Times” por los conflictos de la industria salmonera, un puñado de importantes revistas dedica, este mes, páginas y páginas a mostrar un país atractivo, excitante, talentoso y- surprise, surprise!- definitivamente chic.

En la edición de Mayo de “W”, el periodista James Reginato escribió un largo artículo sobre Isla de Pascua- “The Farthest Shore”- hablando del espectacular y recientemente inaugurado hotel Explora Rapa Nui, de la increíble sensación de enfrentarse a los misteriosos Moais, y de la belleza de los habitantes de la isla. “En Isla de Pascua”, concluye Reginato, “la antigua cultura puede seducir…en piedra o en piel”.



“Conde Nast Traveller” también incluye a Chile en su “Hot List” anual, mencionando, una vez mas, el Explora pascuense, y también el Tierra Atacama Hotel & Spa en San Pedro de Atacama, un sitio donde “las 32 habitaciones ofrecen duchas ‘al fresco’ y pisos fabricados con conchas”.

(Con tantos buenos hoteles repartidos por todo el país, ¿Por qué todavía no hay uno que valga la pena en Santiago?)

La revista también habla maravillas de tres restaurantes chilenos: “Dali” en Coyhaique, y “Mercat” y “Fábula” en Santiago.
Hasta donde sé, esta es la primera vez que algún restaurant chileno aparece en la lista.



Este huracán de buena publicidad se une al enorme reportaje que Eric Wilson publico hace un tiempo en la primera pagina de la sección “Style” de “The New York Times” sobre el “Museo de la Moda” creado por Jorge Yarur- una joya aparentemente mas apreciada fuera que dentro de Chile-, y a numerosas historias sobre arquitectura y diseño publicadas de “GQ” a “Wallpaper” en los últimos años.

¿Chile Chic?

You bet!

Monday, April 14, 2008

El Día Después


Hace unos años conseguí trabajo como encargado de comunicaciones de la IPPF, Internacional Planned Parenthood Federation, en Nueva York.

Si usted, como yo en su momento, nunca ha escuchado hablar de esta organización, permítame aclararle que se trata de una oficina que se encarga de conseguir recursos para servicios de planificación familiar en Latinoamérica y el Caribe.

Y por servicios de planificación familiar, me refiero a la píldora del día antes (educación sexual o condón), la píldora de hoy (también conocida como ‘la píldora’) y la píldora del día después.

Este no fue un puesto que busqué. Me llegó, y lo tomé porque no había nada mas a la vista.

Mi trabajo era relativamente simple: escribir las historias de mujeres en Nicaragua, Colombia, Chile o cualquier otro país de la región que, enfrascadas entre el marido machista, el cura dogmático y la sociedad misógina, se veían de pronto con siete niños y esperando el octavo, sin que su cuerpo o su billetera dieran a basto.

Mi misión era hacer que estas historias sonaran tan trágicas en las cartas de petición, tan urgentes y dramáticas, que alguna señora en Palm Beach o Park Avenue sintiera la inmediata necesidad de meter su mano en la billetera y hacer una donación.

Sinceramente, no era tan difícil.

Como hombre gay, la planificación familiar nunca estuvo entre mis prioridades. Pero desde desde ese bendito día que conseguí el trabajo, mi corazón está con aquellas que viven en la jaula de la maternidad.

En mi pequeña oficina en Broadway y la calle 20, me enteré de cómo adolescentes habían sido violadas por su tío, su primo, su hermano o su padre, y cómo sus gritos habían sido silenciados para mantener en pie esa columna de la sociedad que es “la familia’.

Sus niños eran integrados como un pollo al corral, sin que nadie preguntara de donde venían o donde terminarían.

Supe de mujeres en Brasil, que sabían que sus maridos tenían una vida sexual que iba mucho mas allá de sus propios dormitorios y que, sin embargo, tenían terror de exigir un condón porque eso no es algo que una esposa “decente” se atreve a pedir.

Durante meses, leí cartas y cartas.

En San Salvador, una mujer no sabia si seguir las instrucciones de su medico o su cura, que resultaban contradictorias.
En Santiago, una adolescente se preguntaba si era verdad que si hervía sus jeans y luego bebía su tinta, perdería al hijo que deseaba abortar.
En Jamaica, el método abortivo mas popular era un trozo de alambre.

No hay historias mas tristes que las de una madre sin intenciones de ser madre.

Tengo varias amigas que han abortado y lo han hecho sin problemas, otra evidencia de que, con dinero y conexiones, no hay quien se atreva a decir “no” en nuestros países.

Eso no significa, sin embargo, que estén orgullosas o, menos aun, felices de su decisión. Fue lo lógico, lo responsable, lo adulto en su momento, y quién sabe si por razones físicas, culturales o morales, el asunto les sigue dando vueltas- en la mayoría de los casos sin culpas- hasta el día de hoy.

Pero no es ahí donde iba.

Donde iba, con cautela, es a la píldora del día después.

No estoy seguro donde comienza la vida. Y tengo la impresión de que quienes hayan decidido que la píldorita aquella no estará disponible en Chile de ahora en adelante, tampoco están seguros.

Sospecho que se trata de un grupo bien educado, bien pagado y bien conectado que, quizás, ha escuchado los gritos de protesta de la Iglesia Católica.

El tipo de persona que tiene el número de un médico de la Clínica Las Condes en el “speed dial” de su celular, en caso de apuro.

Sospecho también, esperanzado, que se trata mayoritariamente de hombres. Hombres que nunca en su vida han tenido que lidiar con un marido irresponsable, un novio abusivo o una familia que considera que su gran- y única- misión es integrar nuevos miembros al clan.

Y sospecho que son el tipo de personas que a los 16, 17, o 18 años jamás se dejaron arrastrar por la irresistible corriente de un romance adolescente. O, peor aun, a los 39, nunca fueron seducidos por algún bandido en un bar a medianoche con inesperadas consecuencias.

En mis 40 y tantos años de vida, he despertado muchas veces con el síndrome del día después. Arrepentido, avergonzado, todavía con la cabeza dando vueltas, pero con la seguridad de que no hay nada que un vaso de agua, una aspirina, un ‘steak and eggs’ y un “virgin mary’ no pudieran curar.

No sé que pensaran los ilustres legisladores, pero la mala conducta, las decisiones equivocadas y la mala suerte me parecen errores comprensibles.

Y la posibilidad de levantarse y seguir adelante, un derecho humano.

Thursday, April 10, 2008

El Evangelio Segun Madonna



Abro las fotos que mi sobrina de 16 años mantiene en Facebook, las comparo con las de Madonna en el último numero de “Vanity Fair”, y sí, tengo que reconocer que Madonna se ve mas joven.

Debe ser todo el ejercicio y los ocho vasos de agua que consume al día.

Mientras corro a buscar un vaso de agua a la cocina, pienso en la entrevista y las fotos que publica la revista; en la portada con Madonna sosteniendo al mundo envuelta en un corset de Dolce & Gabbana y botas de Givenchy Haute Couture, y su actitud desafiante mientras dice que “si tu felicidad deriva de lo que la sociedad piensa de ti, vas a estar siempre desilusionado’.

Ese trocito de filosofía es la frase mas divertida e ingeniosa en las dos horas de entrevista y el articulo de 6.000 palabras que escribió Rich Cohen…Aquí va un botón de muestra:

“Ella dice que el Kabbalah es una filosofía, una manera de entender las cosas, lecciones.
-¿Cómo qué?- le pregunto.
Ella dice: ‘Una es que todos somos responsables de nuestras acciones, nuestra conducta y nuestras palabras, y debemos tomar responsabilidad por todo lo que decimos y hacemos. Cuando uno llega a esa conclusión, ya no puede pensar en la vida como una serie de eventos accidentales. Yo soy el arquitecto de mi destino. Estoy a cargo…’”.

ZZZZZ…

“Lo otro”, continúa Madonna en la entrevista, “ es que hay un orden en el universo , aunque parezca un caos. Separamos el mundo en dos categorías…”.

Por deferencia a la paciencia de los lectores de “Medio en Silencio”, dejaremos las categorías para otra ocasión, cuando ya no quede nada mas en el planeta de qué hablar.

Soy el arquitecto de mi blog. Estoy a cargo.

Parece increíble que un articulo tan prometedor resulte ser tan pretenciosamente aburrido. Pero debería haberlo adivinado cuando leí el primer párrafo:

“El mundo es una serie de habitaciones arregladas como círculos concéntricos, piezas dentro de piezas, unidas por patios y cámaras, y en la habitación al centro de todas las habitaciones se sienta Madonna, vestida de blanco, soñando con Africa.
Para llegar a ella, uno debe esperar un signo. Cuando llega, si eres puro de corazón, comienzas a moverte hacia Madonna”.

Doy vuelta la página para ver si estoy leyendo el articulo correcto.

Yep, It’s the one on Madonna. Sigo adelante.

Cuando el periodista le pregunta sobre su debut como directora de cine en “Filth and Wisdom” (Mugre y Sabiduría, un titulo que fácilmente podría haber ocupado la portada de “Vanity Fair”), Madonna asegura que su gran inspiración- su única inspiración- fueron directores de cine europeos y muertos, como Pasolini, de Sica y Godard.

Si le mencionan el nombre de Britney Spears, levanta la mano antes de que la pregunta termine, y hace una larga analogía entre la crueldad que existe en las tribus africanas y la relación de Britney con los paparazzis.

(¿?)

“Cuando una piensa acerca de la brujería (en Africa), la forma en como la gente aplica dolor y crueldad en otros , y luego llega aquí, y, tu sabes, con personas tomando fotos de otras personas cuando están en sus casas, cuando son llevadas a hospitales o están sufriendo, y luego las venden, robándoles la energía, es una terrible crueldad.. Entonces, ¿Quién es peor? ¿Entiendes lo que te quiero decir?”

Hmmm…No, no entiendo.

Y probablemente el reportero de “Vanity Fair” tampoco, porque mientras la escuchaba hablar tomaba notas como:

“Madonna mira por la ventana. Ahí está. Los Angeles, las colinas repletas de casas, marcada por calles y brillando en la luz, subiendo y bajando, terminando en el mar. Parece como uno de esos paisajes cristalinos de las pinturas Flamencas”- continúa, y no estoy bromeando- “donde Jesrusalem se ve, digamos, como la Tierra Sagrada, no porque el pintor sea estúpido, o no hubiera viajado, o no supiera, sino porque, cuando uno cree, todas las ciudades son Jerusalem”,

Este trozo de poesía aparece en la página 284, justo al lado de los “créditos” de vestuario y belleza de la revista, donde dice que el peinado de Madonna fue responsabilidad del celebrity stylist Garren y que su rostro fue humectado con Designing Spray Tonic.

Who IS this Woman?


Victoria Beckham, fotografiada por Juergen Teller para la nueva campaña publicitaria de Marc Jacobs. El diseñador fabricó la bolsa de compras especialmente para ella, informa hoy "The New York Times".

“Sabía que esto no iba a ser Vogue”, concede Victoria a ese diario..

Tuesday, April 8, 2008

Charlton Heston is Dead!


Olvidemos, por un momento, que Charlton Heston en sus últimas décadas se convirtió en el mas recalcitrante conservador que uno pudiera enfrentar. El republicano anti-todo que piensa que el pasado fue siempre mejor; ese que cree que no hay ningún debate que no merezca un disparo y que, de feministas a gays, el mundo entero se ha convertido en una olla decadente de izquierdistas, homosexuales y terroristas, todos unidos para destruir el gran sueño americano.

Quizás fue el Alzheimer.

Pero olvidémonos de eso.

En cambio, recordemos al precursor de Matthew McConaghey como el actor con el torso mas admirado de Hollywood. Pensemos en Moisés levantando sus tablas y luciendo, de paso, los bíceps que marcaron a una generación. O el mexicano que interpretó- bigote y bronceado falso mediante- en “A Touch of Evil”, mucho antes de que el mismo considerara a los mexicanos un problema nacional.

Pauline Kael, en “The New Yorker”, dijo una vez que Charlton era el símbolo de todo lo americano y que su rostro tenia los ángulos de un águila.
Hoy, Manola Darghis- lejos mi crítica de cine favorita en The New York Times- lo llamó “la última estrella del cine americano”.

No estoy de acuerdo. Pero, por Dios, Charlton fue una estrella.

Como todas las grandes estrellas, a menudo se interpretó a si mismo, y no importa si fue enfrentando a bandidos en el viejo oeste o enamorándose de chimpancés en “Planet of the Apes”, siempre mantuvo la misma belleza y dignidad.

Y viendo sus fotos, queda claro que eso, belleza y dignidad, nunca escasearon en su caso.

Mis mejores recuerdos de él fueron de niño, cuando me quedaba en cama por culpa de algún resfriado y veía sus viejas películas por la tarde en “Tardes de Cine”.

Pero esa es otra historia..

Por ahora solo diremos Bye Charlton. See you in heaven.

Sunday, April 6, 2008

Magazine Madness!!


Si usted está interesado en el mundo de las revistas, como yo, no deje de revisar la última edición de “The New York Observer” (observer.com) titulado “The Magazine Issue”.

La portada- como verán en la imagen que acompaña este post- es algo cruel y muestra a Anna Wintour, editora en jefe de Vogue, jugando un enrabiado partido de basketball con S.I. Newhouse, presidente de Conde Nast.

Curiosamente- o quizás precisamente porque la caricatura es tan poco halagadora- la Wintour no habla con el “Observer” sobre el tema, dejando, en cambio, a su features director, Sally Singer, encargada de aclarar el futuro de la publicación en la era de Internet.

“La fortaleza de nuestra publicación es que no es desechable ni clickeable”, dice la Singer, “Es una experiencia fundamentalmente distinta a leer publicaciones online”.

El “Observer” publica opiniones de Graydon Carter (Vanity Fair), Dave Granger (Esquire), Gerald Marzorati (The New York Times Magazine), David Remnick (The New Yorker) y Chris Anderson (Wired), entre otros, y la conclusión general es que las revistas continuarán siendo revistas- “magazines have to become more magaziney’, dice Granger- y que sus sitios web son solo una herramienta para atraer atención, ofrecer material exclusivo e instantáneo y, aun mas interesante, aumentar las suscripciones de la publicación real.

Graydon Carter piensa que algun dia, en el futuro cercano, podremos suscribirnos a cuatro o cinco revistas y leerlas en el metro, en la playa o en la casa a traves de algun aparato electronico

Llevo largo tiempo trabajando en revistas, y quizás porque las adoro, creo que no habrá grandes cambios en el futuro. Como dice Anderson en el articulo, “Pienso que en diez años las revistas se verán muy parecidas a como se ven ahora”.

Es cierto que por estos días basta un click para encontrar la información que uno busca, pero nada se compara a la excitación de encontrar un nuevo ejemplar de la revista favorita en el kiosco o el correo, guardarla, releerla y quedarse dormido con ella entre las manos.

Saturday, April 5, 2008

Fly me to the Moon


Hablemos de Viajes.

Mi primer viaje importante fue a los 18, cuando uno de mis mejores amigos de colegio, mi hermana y yo decidimos que era hora de comenzar a explorar el mundo.

Teníamos dos posibilidades: Río y Buenos Aires o Bolivia y Perú.

Como la elección era obvia, no tuve ningún problema en someter la decisión a una votación democrática.
Desde entonces siento una profunda desconfianza por la Democracia.

Un par de semanas después, nuestros padres nos llevaron con lágrimas en los ojos al aeropuerto para abordar un vuelo de Lloyd Aéreo Boliviano rumbo a La Paz.
Mi hermana y mi amigo llevaban enormes mochilas. Yo insistí en llevar una maleta, porque viajar de mochilero me pareció poco sofisticado, nada de adulto y definitivamente poco atractivo a la hora de las fotografías.

Un flash! y ahí quedamos para la posteridad junto al mesón de Lloyd. Mi hermana y mi amigo en jeans, polera y mochila, y yo con una chaqueta kakhi, perfectamente apropiada para países exóticos, con mi maleta a mis pies.

Aunque partí el viaje amurrado, mi humor mejoró cuando llegamos a la capital boliviana. Mostré mi pasaporte y el encargado de inmigración habló con un marcado acento extranjero, lo que me hizo sentir de inmediato como miembro de una comunidad de viajeros internacionales, un hombre de mundo de paso en un país tercermundista.

Nuestro hotel era simple, por ponerlo en términos generosos. Pusimos las mochilas y mi maleta sobre las camas, y mientras mis compañeros de viaje estudiaban quizás que ruinas que “no podemos dejar de ver”, yo colgué mis seis pantalones, mi docena de camisas y mis tres chaquetas en la barra de la ducha para que de desarrugaran y estuvieran listas para la noche.

En mis fantasías, la noche terminaba en una gigantesca discoteque después de “drinks” en el La Paz Ritz Carlton.

Pero la ciudad tiene bien merecido su nombre. Es el lugar mas aburrido del planeta. Y el mas pobre. Después de ver la décimo quinta iglesia, fotografiar a 700 cholas con sus bebés colgando de la espalda, y admirar una cantidad indeterminada de figuras precolombinas, decidí, en el quinto día de nuestro viaje, meterme a la cama y no salir mas hasta que abandonáramos la ciudad.

El dolor de cabeza, la depresión y la rabia de estar metido en ese hoyo altiplanico cuando podría, en esos mismos instantes, haber estado bebiendo mate-martinis con un equipo de Polo completo en el club mas top de Buenos Aires, me estaban matando.

El último día mi amigo y mi hermana me convencieron de visitar las ruinas de kakakakatahuán, o como quiera que se hayan llamado, que aparentemente eran el sitio ideal para sentir la "vibra" de la lucha latinoamericana.

Whatever.

Tomamos un bus, y nuevamente estoy usando la palabra “bus” con enorme generosidad hacia la industria turística boliviana.

Mientras el resto de los pasajeros comían un pedazo de choclo y un trozo de carne de origen dudoso usando un papel de diario como plato, yo, abriéndome paso entre las gallinas que formaban parte de la multitud, asomaba la cabeza por la ventana para tomar un poco de aire y evitar los vómitos.

Después de una hora y media de viaje, llegamos a las ruinas; cuatro muros de adobe con un par de dibujitos al centro.

“Los paso a buscar a las seis”, dijo el chofer del bus.

Eran las 11 de la mañana.

Quizás esa experiencia me privó de la curiosidad y el espíritu aventurero de otros viajeros que conozco, esos que cuentan los días en desesperada anticipación antes de pasear en bicicleta por los campos de arroz de Vietnam, que gastan una fortuna durmiendo en tiendas al borde del Kilimanjaro o que sueñan con pisar algún día la Antártica.

Una vez me invitaron a la Antártica, e hice todo lo posible por evitar el viaje. Volar seis horas en un avión militar que se mueve con mas turbulencia que el “derrière” de Beyoncè en “Bootylicious” solo para llegar a un témpano con cuatro pingüinos, no es mi idea de diversión.

En las últimas dos décadas he sido afortunado. A veces por trabajo, a veces por placer, he visitado lugares que nunca pensé conocer. Pero si tengo que ser honesto- de eso se trata, ¿No?- estaría perfectamente satisfecho con reducir mi mundo a un puñado de ciudades. Ciudades con grandes museos y hoteles boutique. Ciudades con tiendas que venden camisas a un precio similar a mi arriendo mensual, que tienen barrios bohemios llenos de artistas y modelos, cafés y bistros, enormes librerías con libros de arte y diseño, kioscos gigantescos, y ciudades donde uno no necesita salir con un revólver calibre 32 para sentirse seguro.

Ciudades donde uno puede tomar el agua de la llave sin terminar dos semanas sentado en el baño.

A veces la gente me pregunta si viajo mucho. Y yo, dándome aires de generación Wallpaper, digo que si. Pero viajo siempre a las mismas ciudades, que son las que amo y que, para que quede claro, incluyen Santiago.

Cuando era chico, yo y un amigo que terminó siendo geógrafo jugábamos con su globo terráqueo. El decía, “esta es la ciudad donde vas a conseguir tu primer trabajo (o vas a enamorarte, o vas vivir cuando tengas 60, o vas a tener tu primer accidente de tránsito). El daba vueltas al globo, y yo, con los ojos cerrados, lo paraba marcando con mi dedo índice la ciudad de mi destino.

Cada vez que apoyaba mi dedo en el planeta, el ruego era siempre el mismo : “!Nueva York, por favor, Nueva York!”.

Y ahora, escribiendo desde mi adorado departamento en Brooklyn, siento que todos mis ruegos fueron escuchados.

Tuesday, April 1, 2008

Mr. Horsley has a Hat


Un corto párrafo con las últimas novedades de Sebastián Horsley (ver un par de post mas abajo), mi nuevo superhéroe.

Sebastián- que como contamos antes escribió un libro de confesiones tan escandalosas, que le impidieron la entrada a Estados Unidos- habló con “The New York Times” este fin de semana.

Ahí contó que a la llegada al aeropuerto de Newark , en New Jersey, fue interrogado durante largo tiempo y finalmente puesto en un avión de vuelta a Europa.

El autor llegó al mesón de inmigraciones junto a su novia, vestido con un impecable traje de tres piezas de Richard Anderson- uno de los genios de Savile Row-, una corbata fucsia y dorada, un abrigo de terciopelo negro, guantes oscuros de cuero con borde de piel y un enorme sombrero de copa, parte de la colección que Comme Des Garçons creo hace un tiempo inspirándose en los Dandies británicos, incluyendo al propio Sebastián.

Ahora, que la seguridad en los aeropuertos es tan insoportable, Horsley ya no viaja con las uñas pintadas como antes.

Para evitar sospechas, supone uno.

“Me preguntaron que llevaba debajo del sombrero”, contó, “les dije que mi cabeza”.

En el artículo, publicado en la sección de “estilo”, obviamente, dio un trozo mas de su invaluable filosofía.

“No divido las cosas en buenas y malas, simplemente como ingeniosas o aburridas”, dijo parafraseando a Oscar Wilde, “Ser un Dandy significa ser real en un modo artificial. Todo en mi vida esta hecho a la medida; mis zapatos, mi ropa y mi personalidad…”.

Friday, March 28, 2008

Art = Life


Este es el fin de semana del arte contemporáneo en Nueva York. La ciudad está llena de artistas, galeristas, coleccionistas y curadores paseándose por al menos una decena de ferias, y si lo que vimos la primera noche en el “Armory Show” es un buen indicio, la vida y el arte van por estos días mano a mano.

Terrorismo, política, tensiones religiosas, cirugía plástica, sexo y cultura popular son las obsesiones de Berlín a Manhattan. Y si tiene dudas, vea las siguientes fotos.









Fotos@Manuel Santelices

Wednesday, March 26, 2008

Dress Like a Man! (Part Deux)


En nuestra sección “Dress Like a Man!”, presentamos imágenes de la inauguración del “Armory Show”- la feria de Arte Contemporáneo mas importante de Nueva York- que se realizó esta noche en los muelles de Manhattan.

En un mar de trajes negros, encontramos estas brillantes estrellas.










Fotos@ Manuel Santelices

Wild Dogs



Inmediatamente después de quedar viuda, mi mamá se sumergió en las profundidades de su closet y, por debajo de una montaña de zapatos, sacó la pequeña bolsa de terciopelo rojo que contenía el revólver familiar.

“Es por seguridad”, nos anunció a mi hermana y a mí mientras acariciaba la pistola blanca y plateada que nos defendería de los guerrilleros comunistas, los militares de la dictadura y quién sabe qué delincuente común que se atreviera a cruzar las puertas de la casa. “Una mujer sola con dos niños necesita estar preparada”.

Por algún motivo, ver a mi madre convertida en Barbara Stanwyck no me hizo sentir mas tranquilo.
Hasta donde sabia, ni ella ni mi hermana habían disparado jamás un arma de fuego, y yo no había tocado siquiera un revólver de juguete.

Además estaba el asunto del tamaño de la pistola que, lejos de parecerse a las que había visto en las películas de la televisión, era tan pequeña y adorable que tenia bien merecido el apodo de “el matagatos”.

Si alguien la hubiera encontrado sobre la mesa de centro en el living, lo mas probable es que la hubiera lanzado en el cajón de los juguetes, junto a la Barbie y los trompos, o encendido un cigarrillo con ella confundiéndola con un ingenioso encendedor

El asunto no me quitó el sueno.

Mi integridad física no estaba en peligro por la noche, sino en el día, en el patio del colegio, donde los matones corrían como dingos australianos durante el recreo aterrorizando a cualquiera que mostrara un mínimo atisbo de fragilidad.

¿Usted usaba anteojos? Golpe seguro. ¿Era demasiado gordo? ¿Demasiado flaco? ¿Tenia pecas o espinillas? ¿Era el mejor o el peor alumno del curso? ¿El mas alto o el mas bajo? ¿Demasiado bueno para las matemáticas? ¿Demasiado malo para el fútbol? ¿Usaba la marca equivocada de jeans?...Pobre de usted.

La cantidad de victimas, el calibre de la violencia y el tono del lenguaje convertían cada día el colegio en una cárcel de alta seguridad amotinada; “Oz” y los “Sopranos” en pantalones cortos y sin tandas comerciales.

De todas las faltas que un alumno podía cometer, por supuesto, no había ninguna mayor que ser- o parecer- gay.

Desde silbidos en los pasillos, ruidosos besitos lanzados en el gimnasio, manotazos en el trasero y golpizas en plena calle, la población homosexual de nuestro querido establecimiento educacional era sometido a mas vejámenes que Sophia Loren en “Dos Mujeres”.

Yo tuve la suerte de mostrar cierto talento para el dibujo, y sobreviví la catástrofe que fue mi adolescencia, en gran parte, con un lápiz y un papel dibujando exageradas partes de la anatomía femenina sobre las que tenia poco conocimiento y ninguna curiosidad.

Era el pornógrafo del curso.

Curiosamente, el mas abusado de mis compañeros era también uno de los mas brillantes. Pero su envidiable promedio 6.5, su magnifica performance en la cancha de fútbol y su incuestionable heterosexualidad no fueron suficientes para asegurar su salvación.

Su pecado era la soberbia.

Era de los mejores, lo sabía y alardeaba al respecto.

Los dingos, la boca cubierta con la blanca espuma de la envidia, se lanzaron sobre él con una rabia que hasta entonces parecía reservada solo para aquellos que podían cantar de memoria la banda sonora completa de “The Sound of Music”.

De un día para otro, su nombre fue convertido al género femenino y los baños se llenaron con su imagen de rodillas y en acción- a la Mónica Lewinsky- junto a su número de teléfono y la promesa de que era “el mejor’.

El reaccionó como reaccionaria cualquiera que no sepa dibujar un par de gigantescos senos, lanzando golpes y escupitajos de izquierda a derecha. Pero cien matones son cien matones y al poco tiempo comenzó a perder toda su fortaleza.

Un día, durante el recreo de las 11:15, mi compañero se puso a llorar y sus lágrimas llenaron el patio con el aroma triste de la derrota. Los dingos, hambrientos, sedientos y excitados, comenzaron a seguirlo de rincón en rincón, primero paso a paso y luego en una aterradora carrera que terminó en el gimnasio, con la victima lanzando gritos y llantos mientras el resto vociferaba su canto favorito, “!Mujercita!, ¡Mujercita!”.

El otro día pensé en esta historia, cuando leí en el diario sobre Billy Wolfe, un adolescente de Fayetteville, Arkansas, que desde los doce- y durante tres años- ha sido constantemente abusado por sus compañeros por razones que nadie comprende.

Aparte de dientes perdidos, huesos quebrados y un par de moretones en sus ojos, Billy, a diferencia de mi compañero, tiene la desgracia de vivir en la era de la informática. Cada uno de sus golpes ha sido registrado en algún teléfono celular y luego puesto, para diversión de dingos alrededor del mundo, online, en una página de Facebook creada por sus victimarios bajo el nombre: “Every One That Hates Billy Wolfe’.

Dios nos salve de los Dingos 08.

Friday, March 21, 2008

No Dandy is Welcome Here



La fiesta se hará igual, pero el invitado de honor no estará presente.

Sebastián Horsley- uno de los escritores jóvenes británicos mas comentados de los últimos años- no asistirá a la fiesta de lanzamiento de su libro “Dandy In The Underworld” en Nueva York la próxima semana.

El gobierno americano le negó la visa de entrada.

¿Por qué? Porque Sebastián, con una candidez que sus lectores adoran pero la oficina de inmigraciones de Estados Unidos detesta, cuenta en sus memorias que consumió drogas- cocaína, heroína, crack, you name it…-y flirteo durante un tiempo con la prostitución.

Aquí va nuestro consejo: si usted está involucrado en alguna de estas actividades, no lo cuente. Y si lo cuenta, como han hecho desde Ozzy Osbourne al propio Presidente Bush, hágalo con al menos una sombra de arrepentimiento.

Pero Sebastián es un Dandy, y los Dandies no piden perdón después de comerse el festín.

En su libro habla de una niñez entre las garras de una madre alcohólica suicida y padre multimillonario, aristócrata, que también sentía una irresistible debilidad por el Glenlivet de 18 años.

Solo Dios sabe como, Sebastián se convirtió primero en un rockero punk y luego en un exitoso stock broker y cazador de tiburones. Se casó, tuvo un affaire con el asesino en serie mas infame de Gran Bretaña (que, dicho sea de paso, también tuvo relaciones con su mujer), escapó a Londres, probó drogas, contrató prostitutas, se prostituyó, y escribió un libro al respecto.

No se que pensará a policía de Nueva York, pero vaya a cualquier bar del Lower East Side una noche y se encontrará con mil historias similares.

Sebastián será el primero en admitir que su historia, aunque real, ha sido adornada para seducir a los lectores.

Again, he’s a Dandy. A Dandy writer.

Por suerte, nunca en mi vida he probado sustancias prohibidas, mantenido romances ilícitos o pertenecido a pandillas peligrosas.

Y si usted tiene pruebas que aseguran lo contrario, quédese callado. Hay una recompensa de por medio.

Wednesday, March 19, 2008

La Gran Novela Chilena



Estimado editor(a):

Me permito escribirle con la intención de ofrecer a usted y su grupo editorial los derechos exclusivos de “Fuego y Lágrimas” (working title) que, como descubrirá en los párrafos siguientes, está destinada a convertirse en la gran novela chilena del nuevo milenio.

La historia de Máximo Alemparte Zambrano y su clan es similar en arco histórico, dramático y épico a “La Ilíada” de Homero, “La Guerra y la Paz” de Tolstoy y “La Madrastra” de Moya Grau, una epopeya que abarca desde los albores de nuestra patria hasta el vertiginoso ritmo de nuestra vida moderna.

Máximo, un multimillonario empresario de la industria de los plásticos, regresa al país (en su jet privado) después de treinta años de exilio en Berlín. Ahí mantuvo una intensa relación con Maria, otra hija de exiliados, que después de sobrevivir las miserias de todo inmigrante es ahora la editora en jefe de “Zeitgeist”, una publicación también conocida como “la Biblia de la celebridad alemana’.

En Chile, Máximo se re-encuentra con sus raíces gracias a la ayuda de Manuel, un profesor de historia de la Universidad Católica con un misterioso pasado, que le entrega el código de una pintura de Bernardo O’Higgins colgada en el Museo de Bellas Artes que esconde no solo los secretos del nacimiento del país, sino del propio Máximo.

Estudiando el anagrama de la frase “Por la Razón o la Fuerza”, convirtiéndolo en numerología, dividiéndolo por dos y multiplicándolo por seis, Máximo descubre que está condenado a convertirse en el próximo Presidente de la Republica, un destino que se ve amenazado por las ambiciones de su primo Cristián, un miembro del Opus Dei que posee siniestras conexiones con la antigua dictadura del General Pinochet.

Maria, renunciando a los privilegios de su cargo (incluyendo su participación como jurado en el Festival de Cine de Berlín), regresa a Chile buscando el amor de Máximo, pero el corazón del exiliado ya está ocupado por Carmen, una escritora que después de años de exilio en México ha vuelto a Santiago para contraer matrimonio con Carlos, el Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de la Coalición.

En el décimo tercer capitulo de “Fuego y Lágrimas”, María y Carmen se encuentran finalmente cara a cara en una lucha desatada en los acantilados junto al “Chiringuito” de Zapallar.

Una de ellas quedará horriblemente desfigurada, pero sobrevivirá gracias a la intervención del doctor Héctor Valdés; una profunda transformación física y sicológica que le permitirá llegar a ser animadora del matinal de TVN.

Compitiendo por el amor de la misma mujer, Carlos y Máximo descubren que acarrean una disputa histórica. Sus tatataratatarararabuelos- también llamados Carlos y Máximo- se encontraron en lados opuestos de la trinchera durante la guerra de Independencia, dos enemigos separados por su ideal político, pero unidos por su intensa pasión por Javiera Carrera.

La historia se repite siglos después, cuando Maria y Carmen transforman sus cuerpos en una analogía del Chile de hoy, un tesoro disputado por dos héroes nacionales y un líder peruano, Belisario Belaúnde Bayly.

Historia, tradición, política, conflictos limítrofes, identidad sexual y abierta pornografía se abren paso en una prosa de impecable precisión en “Fuego y Lágrimas”, un libro destinado a marcar una generación.

Esperando su pronta respuesta, se despide atentamente

Manuel Santelices

Thursday, March 13, 2008

I’ll Never Work Again


Como si no hubiera suficientes distracciones en mi computador, ahora aparece hulu.com.

El sitio ofrece películas, clips, entrevistas y capítulos completos de un centenar de shows. En alta definicion. Gratis.

I’ll never work again!

Why Don’t You Just Shoot Me?


Ayer desperté, encendí el televisor, y como todas las mañanas me encontré con los rostros de Meredith Viera y Matt Lauer, los amables y simpáticos animadores de “Today”, el matinal de NBC.

“Y en nuestro siguiente segmento”, dijo Meredith con su mejor sonrisa, “entrevistaremos a una prostituta de Beverly Hills y a una “Madame” que, después de seis meses en la cárcel, acaba de escribir un libro sobre sus experiencias en la profesión mas antigua del mundo. Todo eso, y la cocina de Martha Stewart, después de unos comerciales”.

Usando como excusa la estruendosa caída de Eliot Spitzer- el gobernador de Nueva York que fue descubierto contratando los servicios de las call girls del Emperor’s Club VIP- los medios americanos se han convertido por estos días en un alegre burdel.

Si usted quiere saber cuánto cobra una prostituta de lujo por hora, cuál es el método de pago mas seguro, y qué sitios web son los mas apropiados para encontrarla, no tiene mas que buscar en CNN, donde Anderson Cooper le entregará toda la información necesaria.

En su misión de mantener a sus lectores debidamente informados- y, de paso, aumentar su número de visitas- “Medio en Silencio” se une ahora este concierto periodístico.

Hace unos años me encontré, frente a frente, con una call- girl internacional.

Era la amiga de un muy querido amigo mío, que llegó desde las doradas playas de California a buscar un futuro en Manhattan.

Para efectos prácticos la llamaremos “Linda”.

Aunque en un principio nos dijo que sus planes eran estudiar peluquería y trabajar como “Nanny”, su decisión de pasar largo rato parada en la esquina de la cale 23 y la Séptima Avenida despertó desde un comienzo nuestras sospechas.

Para cuando finalmente la enfrentamos, unas semanas mas tarde, y confesó sus verdaderas ambiciones, Linda ya era una brillante profesional con su propia Madame, una tarifa de cuatro dígitos por hora y un pasaporte al día que le permitía anunciar sin problemas: “tengo una ‘reunión’ en Paris, pero regreso mañana”.

Linda era una “workaholic”.

Todas las tardes un Lincoln Town Car negro la pasaba a buscar para conducirla a suites en el Península, penthouses en la Quinta Avenida, la embajada de cierto país árabe o algún discreto salón de directorio, y a menudo no regresaba hasta bien entrada la mañana siguiente.

Los jerarcas de Wall Street no le gustaban para nada. “No saben como tratar a una mujer’, se quejó en una ocasión, “Son rudos, mal educados y arrogantes’.

Esa fue la única vez que la escuché lamentarse.

Si alguna vez existió una prostituta con corazón de oro, esa era Linda. Su generosidad era abismante, su preocupación por los animales conmovedora, y podía dedicar horas en el teléfono a cualquier amigo en problemas.

Cuando su madre la visitó, la paseó en su automóvil con chofer, la llevó de compras a Bergdorf Goodman y a comer a
“Le Cirque”, asegurándole que las “nannies” en Nueva York eran mucho mejor pagadas que en California.

Su carrera terminó abruptamente, cuando el Departamento de Delitos Sexuales del NYPD hizo una redada a las oficinas de la Madame en midtown. La empresaria, sus ‘booking agents” y al menos tres compañeras de trabajo de Linda terminaron en prisión.

Algo asustada, Linda colgó su “little black book” y su máquina de cobranzas- un pequeño aparatito que cabía en su cartera y que aceptaba American Express, Visa y Mastercard-, y buscó un nuevo rumbo para su vida.

Durante un tiempo fue recepcionista en un elegante salón de belleza en la calle 57, pero nunca le gustó trabajar de pie y las propinas no se comparaban a las de su oficio anterior.

“Why don’t you just shoot me?”, nos dijo un día, “esto no es vida”.

Tiempo después regresó a su pequeño pueblo junto al mar, conoció a un corredor de propiedades, se casó con él y, según me cuentan, tuvo dos hijos.

A desperate housewife with a past.

Es la única dueña de casa en su barrio con un closet lleno de faldas de Dolce & Gabbana y zapatos de Manolo Blahnik.

Thursday, March 6, 2008

Cool Lady


Carine Roitfeld, la editora del “Vogue” francés es, quizás. la mujer mas poderosa de Europa cuando se trata de moda, la mas admirada, la mas adulada, pero a diferencia de su colega en el “Vogue” americano- Anna Wintour- no hace alardes de su influencia y la acepta como algo casual, un chic accidente que jamás le ha exigido mayores esfuerzos y que, sin embargo, la ha llenado de privilegios.
Durante largo tiempo han corrido en Nueva York rumores de que la Roitfeld seria expatriada para hacerse cargo de alguna gran publicación americana- Harper’s Bazaar es la mas mencionada-, pero esos comentarios no provocan ningún interés en la editora, que parece feliz en su papel de monarca de la revista de modas mas importante Francia. Este es un reino pequeño, es cierto, pero sobre el que tiene absoluto control.
Con una circulación de apenas 133 mil ejemplares- el Vogue americano llega por sobre el millón-, su revista no necesita cortejar escurridizos avisadores o dueñas de casa suburbanas interesadas en dietas o como conseguir el ‘look’ a mitad de precio. No señor; el Vogue francés es un universo donde las joyas son grandes, los precios son altos y donde ninguna modelo es jamás acusada de ser demasiado delgada.
Mejor aun, Carine impone su exquisito gusto sin preocuparse de herir sensibilidades burguesas- esa sensibilidades prefieren “Elle” o “Marie Claire”-, y por lo mismo no tiene problemas en fotografiar a celebridades topless, poner en su portada a extrañas bellezas como Charlotte Gainsbourg, o, como hizo recientemente, colgar en todos los kioscos del país la imagen de un hombre negro, con barba y peluca, luciendo sus fabulosas piernas en un revelador vestido mini color azul cobalto fotografiado por Bruce Webber.
“La revista debe provocar el placer del ojo, el placer de la lectura”, señala ella con su voz acigarrada, “No es un museo. Es algo vivo y no debe ser tomado muy en serio. Cuando puse un travesti en la portada no buscaba hacer ningún comentario político Simplemente me pareció divertido”.
Aun con toda su fama y poder, estas son extravagancias que Anna Wintour jamás podría permitirse.
“No soy una mujer de negocios”, reconoce Carine, “Admiro el trabajo de Anna y de todas las personas exitosas. Pero esa es una característica muy americana”.
A estas alturas usted ya debe haber adivinado que Carine Roitfeld no tiene un ‘background’ periodístico. Lo suyo es moda, simple y pura. “Mi mejor cualidad es como estilista”, señaló recientemente en una entrevista con “New York Magazine”, “Nunca pensé en esta carrera, en este gran trabajo. Nunca busqué convertirme en lo que soy hoy, y no moriré en este cargo”.
Por eso no debería sorprender a nadie que su oficina en el Rue du Fabourg St. Honorè, a pasos de Hermês y el Hotel Crillon, sea limpia y fría como un laboratorio. Aparte de algún accesorio y un enorme retrato captado por Kart Lagerfeld, no hay nada en ese enorme espacio blanco. Ni siquiera un computador, porque esta mujer, que conoce al revés y el derecho los secretos de cada basta y ojal, no tiene idea siquiera de cómo encender o apagar un MacPro. “Lo que si tengo en mi oficina es una pesa, pero no es para pesar a las chicas que trabajan conmigo, como rumorean algunos. Mis chicas son todas chic y bonitas; y si no son bonitas, son ‘charming’. Pero jamás las peso”.
Aunque su carrera comenzó a los 16, como modelo, y luego organizando “looks” para “Elle” a comienzos de los setentas, su verdadera fama no llegó hasta casi dos décadas después, cuando Tom Ford la contrató como ‘consultora’ para Gucci e Yves Saint Laurent. Su labor- “el trabajo mas fácil del mundo”, confiesa- no iba mas allá de vestirse cada mañana, aparecer en la oficina y explicarle al resto de las creativas y estilistas como había escogido su guardarropa. Y la explicación era y sigue siendo la misma: los zapatos son siempre altos, altísimos, no importa si se trata de botas a la rodilla o sandalias de gladiador. Las líneas son simples, casi futuristas, y sorprendentemente sexy; siempre hay una hebilla, un cierre o un broche que convierte sus faldas o chaquetas en una armadura de tintes sado- masoquistas. Y el color- ¿Qué color?-, jamás pasa mas allá del negro, el gris o el beige. “Mi sueño es ser una muñeca de Helmut Newton”, confiesa, refiriéndose a esas dominatrix arias que hicieron famoso al legendario fotógrafo alemán.
Durante las colecciones en Paris, Nueva York o Milán, Carine es recibida como una celebridad por los fotógrafos, que a menudo la retratan en su asiento de primera fila con sus piernas largas y torcidas una, dos y hasta tres veces, como las de una contorsionista. Sus ojos espesamente maquillados en color humo permanecen siempre semi escondidos detrás de su melena castaño-rubia, lo que le da un aire de “rock chick”, una Patti Smith en Prada y St. Laurent.
“Mi ‘look’ es muy sexy, muy femenino, y con algo de rock & roll”, explica usando clichés que no alcanzan a describir el poderoso impacto de su presencia, “Una nace con estilo. No es algo que pueda ser aprendido o enseñado. Pero con el tiempo una mujer debe aprender a evitar los errores de estilo”.
La prensa americana disfruta enfrentándola a Anna Wintour, y las comparaciones llevan a títulos como “La anti-Anna” o “Wintour de France”. Pero a todas vistas, ambas mujeres sienten un mutuo respeto y aprecio que, quizás, está basado en la absoluta certeza de que no son competencia. Anna, la mujer de negocios, no tiene nada que temer de Carine, la creativa.
Igual que la Wintour, la Roitfeld ha logrado criar dos hijos sin sacrificar su agenda de trabajo ni abandonar, aunque sea por un minuto, sus ‘stilettos’. “Gracias a ellos y mi marido (el empresario Christian Restoin) mantengo siempre mis pies en la tierra. Ellos me aterrizan”.
Y dicho esto, Carine vuelve a volar con la libertad de una mujer que dedica sus días a la interminable búsqueda del lujo y la belleza, sin mas limites que los de su propia imaginación.
Envidiable.